Frases para ciudadanos:

"Todos hemos nacido iguales, y los derechos de cada individuo disminuyen cuando los derechos de uno solo se ven amenazados". (J.F. Kennedy).

"Nada hay más poderoso en el mundo que una idea a la que le ha llegado su tiempo". (Victor Hugo)
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jueves, 29 de julio de 2010

Iñaki Ezkerra: 'El huevo y la gallina'

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(La Razón).- Vivimos una época superficial en la que no interesa ir al fondo de los problemas. Hasta hace poco, si alguien se perdía en inútiles disquisiciones le decíamos aquello de «qué más da si fue antes el huevo o la gallina». Ya no nos queda siquiera esa posibilidad. Dos universidades inglesas, la de Sheffield y la de Warwick, se han puesto a investigar exactamente eso: si fue antes la gallina o el huevo. Y lo peor es que lo han descubierto. Gracias a su tesón y a una supercomputadora llamada Héctor, ya sabemos que la gallina fue antes que el huevo porque la cáscara de éste se ha formado a partir de una proteína de la primera. En fin, que los creacionistas estaban en lo cierto. Lo único que fue antes que la gallina –puntualizan los científicos británicos– es el concepto de huevo, no el huevo de gallina como tal. Bien.


Semejante noticia le deja a uno desolado, pues la repercusión que va a tener en nuestra política nacional va a ser demoledora. Ya no importará la condena de la violencia en sí misma, sino si fue antes la de izquierdas que la de derechas o viceversa, si fue peor el nazismo que el estalinismo, si están más justificados los nacionalismos que los centralismos, si fue más ominoso el crimen de Calvo Sotelo o el de García Lorca, si la caída del ladrillo es un efecto o una causa de la crisis. Ya no podremos echar mano a la gallina y al huevo para que vengan en nuestro socorro como ejemplo de la banalidad. Que Dios les perdone a los científicos ingleses por dar la razón al Génesis.

lunes, 26 de julio de 2010

Iñaki Ezkerra: Elogio de los holandeses

Cuando veo jugar con la alegoría holandesa para criticar al vecino me vuelvo holandófilo


(Publicado en El Correo).- Ultimamente, en el mundo del deporte se está produciendo un fenómeno interesante. Ha pasado de la discusión técnica al debate ético. Y es que no otra cosa hay detrás de la mala fama que han cogido los holandeses por jugar sucio contra los españoles en el Mundial de fútbol, o detrás de la polémica que ha rodeado a los remordimientos de Contador en el Tour por no esperar a Schleck cuando se le salió la cadena de la bici y por sus posteriores gestos de arrepentida caballerosidad. Uno no entra en el sesudo dilema de si Contador debió contar hasta diez antes de seguir su camino (el famoso 'fair play' que invocan pedantemente los que van de ciclómanos por la vida), sino en lo saludable que resulta el simple hecho de que alguien tenga escrúpulos morales y mala conciencia por algo en una época tan dura y destemplada como ésta, en la que la crisis les da a muchos la coartada para ser más guarros y más bestias que de costumbre. Uno valora el hecho de que jugar al fútbol tan suciamente como lo hizo le haya salido tan caro a Holanda, hasta convertirse en un referente arquetípico del mal estilo, el mal café y el mal rollito. Eso sí que es leyenda negra, y no la que tiene el duque de Alba por las tierras de Flandes.

Dicho todo esto, uno se sorprende también y a la vez de que todos los canallas del orbe que conoce se sientan con autoridad moral para delatar el juego holandés en la política, en el trabajo, en la amistad, en la vida. Uno está siguiendo una tertulia televisiva sobre el debate del estado de la nación y de repente oye criticar «el juego holandés, tramposo y marrullero de los socialistas» a la periodista más marrullera y tramposa que ha existido, existe y existirá jamás, a la cual los pobres holandeses no le llegan en suciedad lúdica ni a la suela del taconcito. Con los holandeses pasa como con el infierno de Sartre: «El infierno son los demás»; 'los holandeses' son los otros. Con los holandeses lo que hay que hacer honestamente es justo lo contrario: mirarnos en un espejo y reconocer al holandés errante que todos llevamos dentro.

La verdad es que cuando veo a cierta peña guarrona jugar con la alegoría holandesa para criticar al vecino me vuelvo holandófilo de pronto. A fin de cuentas ellos jugaron feo pero a la vista de todos. Lo peor es lo que yo he conocido toda la vida en España: la zancadillita, la patadita, el empujoncito, el penaltito, sin cámaras ni luces ni taquígrafos; la puñaladita y la cara de santurrón del apuñalador y el hipocritón «ay, perdona, no me he dado cuenta de que te estaba apuñalando el hígado». Frente a esa escuela, que ha sido la de la política vasca durante décadas y que hoy es la de toda la política española, me quedo con los holandeses. Sí. Creo que voy a hacerme hincha del Holanda a partir de ahora y a lucir la camiseta naranja en Facebook.

Iñaki Ezkerra

lunes, 19 de julio de 2010

Iñaki Ezkerra: Zapatero y Carbonero

En unas horas pasamos de la 'manifa' de Barcelona a la apoteosis patriótica del Mundial


(El Correo).- Se ha celebrado mucho estos días la naturalidad con la que los jugadores de 'La Roja' mostraban orgullosos la bandera española ante el mundo, pero confieso que hay algo en ese fenómeno que a mí en el fondo me despierta perplejidad y hasta me desasosiega. Es el salto vertiginoso y sin transición entre el sistemático menosprecio que hemos vivido en estos últimos años hacia todo lo que oliera a símbolo o concepto nacional y esa foto del Mundial de fútbol. ¿Qué ha pasado? ¿De pronto esa mala imagen que supuestamente teníamos de nosotros mismos como comunidad, ese prestigio que parecían tener en cambio los nacionalismos, el propio zapaterismo, en fin, eran mentira? Uno, que no ha pecado de acomplejado en ese sentido, recuerda que una vez tuvo que explicar a un auditorio levantisco que «España no es un invento de Manolo Escobar». Pero cuál es mi sorpresa al comprobar que la muchedumbre que recibió a la selección nacional no sólo se identificaba con la bandera de España sino con Manolo Escobar mismo. Uno es de los que durante años han tratado de reivindicar la idea de España identificándola con la libertad, la prosperidad, la paz, el progreso, las víctimas… Y de pronto comprueba que lo que no consiguió la apelación a la utopía ni a la economía ni a la política ni a la ética ni a la lírica lo consigue el fútbol. De pronto ve que es el propio Zapatero el que reniega de sí mismo y anda intentando chupar cámara, chupar rueda, chupar sangre de 'La Roja' como si el Mundial lo hubiera ganado él y no un grupo de chicos que tocan y abrazan y besan los colores nacionales exactamente con esa misma emoción que el zapaterismo había condenado como una cosa execrable, facha, carca y friki. De pronto oye hablar al presidente español del trabajo en equipo, del juego limpio, de la buena actitud, de la victoria sin trampas y por ser los mejores como si ésos no fueran los primeros valores que él sacrificó para llegar al poder y los que se han echado de menos en España durante todo su mandato; como si no le hubiéramos visto durante seis años jugando a la holandesa contra la derecha. De pronto, sí, uno observa con pasmo que ese buen hombre se ha propuesto convencernos de que él es la novia de Iker Casillas; de que ésta se llama en realidad Sara Zapatero y no Carbonero aprovechando que los dos tienen los mismos ojos azules como piscinas.

Sí, de pronto, en unas horas, pasamos de la 'manifa' de Barcelona a la apoteosis patriótica del Mundial y a Rodríguez Carbonero; de la nada al todo sin transición ni período de esplendor. No sé si el secreto de ese salto está en el fútbol o en la erótica del triunfo, en el cambio generacional, en la posmodernidad o en la renuncia a la coherencia. Sé que ahora creo empezar a entender a esos dos etarras que en Facebook llevaban la camiseta rojigualda.

viernes, 16 de julio de 2010

Iñaki Ezkerra: 'Traer al pulpo'


(La Razón).- El Zoo de Madrid quiere traer a España al pulpo Paul, el bicho que adivinó todos los resultados de «La Roja», pero yo no creo que ésa sea una buena idea. En España los profetas que aciertan no están bien pagados ni bien vistos.


No interesan. Rajoy anda hoy por la mayoría absoluta, pero le ha costado Dios y ayuda quitarse el sambenito de antipatriota y de político poco ilusionante por anunciar la crisis. En España no hay amor por el futuro y por eso se ha votado a quien gastaba la pasta pública como si no hubiera un mañana.

Paul no cae bien porque ha acertado sino porque hemos ganado. En España -como en la Grecia antigua y en la de ahora– los profetas están condenados a la maldición de Casandra: a acertar lo que va a pasar pero a que nadie les crea. Y no sólo eso sino que llega Raúl del Pozo y, como hizo hace poco, les llama «casandras gilipollas».

Yo es que me imagino al pobre Paul en este contexto y creo que lo pasaría bastante mal el hombre. Un pulpo redicho y además alemán cantándonos las verdades a los españoles acabaría en dos días de pulpo a la gallega. Sería para este país algo demasiado fuerte. Acabaría acusado de alta traición y de ser un agente doble de la Merkel. Acabaría siendo un pulpo mártir y encima gilipollas.

O –peor aún– acabaría intentando salvar el pellejo y traicionándose a sí mismo como el triste Solbes. No. No quiero ver cómo maleamos a un pobre cefalópodo, cómo le ponemos la cabeza como un bombo para que diga lo que queremos. ¡Alemania, aparta de Paul este cáliz!

jueves, 15 de julio de 2010

Iñaki Ezkerra: El llanero Zapatero

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Nunca Zapatero ha tenido un Debate sobre el Estado de la Nación tan crudo. Nunca ha estado tan solo. Esa soledad justifica la petición de elecciones formulada ayer por un Rajoy que llegó investido presidente virtual y moral por las recientes encuestas. Ni el ya habitual merengueo de CiU ha podido hacer nada por salvarle. La coartada del patriotismo español de Duran Lleida no encajaba ya en el nuevo guión soberanista que ahora están representando. Su enfado por la sentencia del Constitucional habría resultado menos verosímil que el de ese PSC que se dedicó ayer a aporrearle con un Estatut de goma. Dejó ver no el apoyo que Zapatero no tiene, sino que hasta su propio partido en Cataluña tiene que jugar el papel de oposición para salvar los muebles en las autonómicas.

Fue la primera vez que no se sacó un conejo de la chistera porque la vigilancia de Bruselas le impide sacar tómbolas de 400 euros, y porque hasta los conejos están en huelga por impago. Ayer se vio a un Zapatero enfrentado a todas las contradicciones del zapaterismo. Se vio al Llanero, al Zapatero solitario con el antifaz de las ojeras del desgaste en el poder, en un poder mal usado. El famoso ranger de Texas se caracterizaba por llegar a un pueblo atemorizado, arreglarles el problema e irse sin recompensa. Este ranger nuestro se caracteriza por llegar a un lugar tranquilo, crear un problema gordo y negarse a marcharse «cueste lo que me cueste». Lo grave no es lo que le cueste a él sino lo que «nos cueste a todos nosotros».

(Publicado en La Razón)

viernes, 11 de junio de 2010

Iñaki Ezkerra: 'Huelga - tongo'

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(La Razón).- Confieso mi desconcierto y perplejidad ante la fracasada huelga de funcionarios. Fue la primera vez en mi vida que no supe muy bien qué es lo que debía desear: que triunfara para ver en apuros al Gobierno o que fracasara para ver en apuros a los sindicatos, para que se demostrara su escasa capacidad de movilización y que no representan al mundo de los trabajadores que dicen representar.

Pero lo que más me deja perplejo es que esa huelga fracasara adrede y por la voluntad de los que la convocaron, o sea que la UGT, para ayudar a Zapatero y no empujarle al precipicio electoral, prefiriera autoinmolarse públicamente convocándola sin convicción y que ahora prepare otra representación laboral-teatral de parecidas características. Porque la huelga general que se está anunciando va a ser otro paripé de una disconformidad ligth con la política de recortes sociales del Zapatazo; una huelga de arte y ensayo en la que sí se protestará pero no se protestará sino todo lo contrario; una huelga-trampa ante la que tampoco sabe uno bien lo que debe desear, una huelga del zapaterismo contra el zapaterismo.

Si uno desea que gane estará fingiendo creer ese simulacro extemporáneo y rancio de destemplado obrerismo que quiere representar Cándido Méndez, ese neosindicalismo posmoderno, liberado y subvencionado, entre ultramontano y florentino que muestra una cabezota social-racial de gigante de la Isla de Pascua pero a la vez un discurso blandito y flojeras que es un tongo ante al poder.

jueves, 10 de junio de 2010

Iñaki Ezkerra cuenta sus “Historias de amor y odior” a Periodista Digital

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"El canto vasco a las cocochas y el bacalao no alivia la convivencia, encubre la tragedia"

Le señala a aquellos que hacen un paripé de causas dramáticas

(Periodista Digital) Miguel Pato

Presenta su nuevo libro de relatos en los que muestra una realidad tamizada por el humor negro. Un modo inteligente de acercarse a cómo somos sin la mordaza de lo políticamente correcto. Y así, sin esta mordaza, algunos de sus relatos hablan sin complejos del drama vasco.

En Historias de amor y de odior (colección Bruguera, Ediciones B) aparecen retratados, entre otros, el hombre que se agarra a su condición de amenazado por ETA para crear todo "un paripé de una causa trágica" en beneficio propio (Un hombre muy amenazado), o una familia de "pijos y cercana a la extrema derecha", como la define el autor, que acuden a la Herriko Taberna porque "se como muy bien a buen precio" (Es que se come muy bien).

Este tópico de la gastronomía vasca es para Iñaki Ezkerra una de esas paradojas según la cual,

"Cuando alguien me dice que se come bien o ‘qué bien se vive' en País Vasco no me suele hacer mucha gracia. En ese momento me viene a la cabeza la imagen de las cocochas ensangrentadas."

"Todo este canto a las cocochas y al bacalao no sirve para aliviar la convivencia sino para encubrir la tragedia. Detrás de todo ese mundillo de bares y restaurantes sigue latiendo la tragedia".

Pero entre los 20 relatos de estas Historias de amor y de odior también hay lugar para otros temas que cada día nos acorralan desde la realidad. Ezkerra trata el tema de la violencia de género (Un hombre violento) o el régimen castrista mostrando a "ese falso izquierdismo defendiendo la opresión" (¡Por fin lo voy a contar todo!).

Una mención especial se merece el relato que da nombre al libro. En Una bella historia de odior, Ezkerra desarrolla un nuevo concento que postula como antítesis prerecta del amor.

"Cuando el odio requiere una capacidad de entrega y una intensidad semejante a la del amor, es un sentimiento que va más allá del mero odio. En el relato se ve como pueden existir personas que estén profunda y locamente enodiorados de ti".

miércoles, 9 de junio de 2010

Iñaki Ezkerra: Donde nada es lo que parece

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(La Razón).- Joaquín Arnaíz

En su ensayo «Exiliados en democracia», Iñaki Ezkerra usaba del humor para abrir desde dentro los mecanismos de una sociedad vasca llena de tics surrealistas y de humor negro. Hay muchas maneras de mirar la realidad, y alguien podría pensar que una comida en una taberna vasca donde se acaba con un tiro en la nuca es otra manera, terrible pero real, de contar otra vez la merienda de Alice con el Sombrerero Loco en otro País de las Desgracias. Y algo hay de esa transvaloración de la mirada en el reciente libro, «Historias de amor y odior», que acaba de publicar el escritor, periodista, poeta y ensayista vasco (exiliado en Madrid) Iñaki Ezkerra, también miembro del Consejo Social de la Universidad del País Vasco y que fuera presidente del Foro Ermua.

Humor y crueldad

«Historias de amor y de odior» es un volumen de veinte cuentos donde la sensación de extrañeza se da la mano con aproximaciones humorísticas, y crueles, sobre el amor, la pareja y los amigos. Tras todas las historias de Ezkerra, el lector puede llegar a pensar que hay un solo espejo: la vivencia de una sociedad escindida donde nada es lo que parece. Incluso donde el amor comparte territorio con su contrario. La paradoja se vuelve kafkiana en el primer relato, «Salinas de la Barquera», donde el hombre que se pregunta por qué no funciona su relación sentimental se despista (como el personaje de K. en «El Proceso»). Otras historias de «amor» son casi pequeñas burlas: «El ruido del mar» (la mujer amada imagina su amor, y el ruido del mar es el de un camión de la basura) o «La hetaira» (hacer el amor con una estatua a la manera de «La Venus d’Ille», de Merimée). Sin olvidar un relato maestro, casi en la línea de un peculiar sadomasoquismo vasco, «Una bella historia de odior».

Otros son aproximaciones irónicas al mundo etarra, como «Un hombre muy amenazado» (la tragicomedia de un hombre que disfruta sintiéndose protegido) , «Veranea en Euskadi» (dadaístas vacaciones en una casa con bomba incluida); «Es que se come muy bien» (una Herriko Taberna donde se «comía bien y barato»)... se unen en este libro a visiones surrealistas de lo que pasa cuando uno queda con viejos amigos del colegio. Ezkerra aporta en estas páginas de la esquizofrénica existencia de los habitantes del País Vasco. Un humor negro que nos mostrará que incluso bajo el horror extremo puede sobrevivir la pequeña y lúcida planta de la inteligencia.

Título: «Historias de amor y odior».
Autor: Iñaki Ezkerra.
Editorial: Bruguera.
16,50 euros

domingo, 6 de junio de 2010

Iñaki Ezkerra: 'La condena trampa'

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(La Razón).- Había el peligro de que el mundo de ETA condenara cínicamente el terrorismo para burlar la barrera de las municipales. Había el peligro de que ETA condenara a la propia ETA y de que tal operación de hipocresía pareciera la prueba del algodón democrático. Pero estamos de enhorabuena porque, pese a lo desarmada que hoy está nuestra clase política, el mundo etarra carece de la capacidad de reflejos, la malicia y el sentido pragmático que pudieran llevarle a esa condena formal y utilitaria de la violencia.

Nuestros terroristas son tan terroristas que no pueden renegar del terrorismo ni retóricamente. Y su entorno, en el que se halla el sindicato LAB, está tan crecido que tampoco ve la necesidad de esa clase de «excesos verbales». «¿Para qué vamos a condenar los crímenes de ETA si se conforman con mucho menos, o sea, con una condena-trampa que consiste en abogar por la vía política?», se preguntan los coleguis de Díaz Usabiaga, el de la madre que lo parió. Si esa pregunta se la está haciendo un sindicato de ETA, ¿qué no dirá la llamada ETA militar?

Creen que son listos y son más malos que el sebo. Creen que son rápidos y son más lentos que el caballo del malo. Pero ¿quién los ha hecho tan engreídos?

sábado, 5 de junio de 2010

Iñaki Ezkerra: 'Protectorado político'

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(La Razón).- Hay algo que está cambiando en Europa por culpa de la crisis o gracias a ella. Algo que se resume en dos hechos recientes: el abandono de la corrección política al hablar de pasta –esa manera tan clara y «revolucionaria» con la que la Merkel se ha puesto a explicarnos a los griegos y a los españoles que los fondos que hay para ayudarnos «son habas contadas»– y la conciencia de la globalización, o sea la evidencia de que las tonterías económicas que se permite un gobierno pueden ser catastróficas para el conjunto y de que el agujero en el bolsillo de un señor de León puede provocar la caída del euro y hasta del dólar. Esto es lo que le han dicho a Zapatero los alemanes, los chinos y Obama en su famoso telefonazo.

Yo creo que estamos en el comienzo de una nueva era para la UE, que, de una concepción buenista de sí misma con banda sonora beethoveniana, ha pasado a inaugurar los protectorados económicos. Yo creo que el siguiente paso serán los protectorados políticos para los países que se pongan a jugar con otras cosas de comer como las secesiones territoriales internas, que también son capaces de desestabilizar el proyecto común, las monedas y las bolsas. El tiempo en que nuestros nacionalistas periféricos iban a decir bobaditas por el altavoz de Bruselas toca a su fin. No está lejos el día en que la postergación de un fallo del Constitucional reciba una eurobronca como la que nos hemos llevado por nuestro déficit y en que para hablar del Estatut haya que consultar al FMI.

jueves, 3 de junio de 2010

Ramón de España elogió el estoicismo de Iñaki Ezkerra en sus “Historias de amor y de odior”

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En la presentación del nuevo libro del escritor vasco Iñaki Ezkerra, que tuvo lugar el miércoles, 2 de junio, en el FNAC de Bilbao y que corrió a cargo de Ramón de España, éste destacó con humor “la falta de rencor que se observa, paradójicamente, en estos relatos e incluso la comprensión que hay en ellos de las situaciones más delirantes e intolerables”.


La figura del pelmazo en la narrativa de Ezkerra

(Minuto Digital).- Ramón de España, que mantiene con el escritor bilbaíno una vieja amistad, que ya dura veinticinco años, elogió su faceta narrativa, que conocía bien, lo mismo que su poesía, antes de que publicara sus polémicos ensayos políticos sobre el País Vasco. En el transcurso del acto recordó su faceta novelística –“El zumbido”, obra con la que obtuvo en su día el Premio Pío Baroja del Gobierno Vasco- y los hilarantes relatos de “La caída del caserío Usher”, la historia del escritor urbanita que era invitado por otro ruralita a pasar unas vacaciones infernales en su pueblo que se convertían en un secuestro. Refiriéndose al nuevo libro se alegró de este regreso a la narrativa y destacó en los cuentos “la recurrente figura del pelmazo, o sea de ese tipo de personajes que regresan desde remotas regiones del pasado a tu vida con el único objetivo de hacértela miserable y más difícil de la que ya pueda ser” así como “el estoicismo con el que el narrador de estas historias afronta siempre las situaciones esperpénticas e inadmisibles”.

La época del colegio y la misoginia

De las “Historias de amor y de odior” (Ediciones B) Ramón de España comentó también “lo importante que era en ellas la época del colegio como fuente de inspiración” o la posible misoginia del escritor ya que “la única mujer que sale bien parada en el libro es una estatua de piedra con la que un joven mantiene relaciones sexuales”, cuestión de la que Ezkerra se defendió explicando que “tampoco los personajes masculinos salen muy bien parados en el libro”. “En realidad –explicó Ezkerra- mis relatos oscilan entre la sensación de que en el ser humano anida un insondable misterio y la de que la Humanidad somos una pandilla de cantamañanas”. “Creo –añadió Iñaki Ezkerra- que esa contradicción profunda está en todo el libro y que en mi caso es algo así como una poética narrativa”.

De Ramón de España a “Ramón de Estado”

Finalmente y a lo largo del entretenido coloquio que los dos escritores mantuvieron con el público, Iñaki Ezkerra le preguntó a Ramón de España si no había nadie durante su estancia en el País Vasco que le hubiera llamado “Ramón de Estado” y, por otra parte, elogió de su presentador “El millonario comunista”, la novela que éste acaba de publicar en la editorial Duomo. Entre el publico asistente se hallaban el poeta vasco Juan José Foncea, las periodistas Yolanda Morín y Elena Marsal, la escritora María Bengoa Lapatza-Gortázar, Ascensión Pastor y el presidente del PP vasco Antonio Basagoiti.

miércoles, 2 de junio de 2010

Iñaki Ezkerra: 'Euskadi ya no es noticia, como Soria, y eso es una bendición'

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El autor bilbaíno regresa después de casi 20 años a la narrativa con un libro de relatos cortos sobre «el amor y el 'odior'»

«Opinar demasiado de política me ha quitado mucho tiempo en mi vida»

(El Correo).- El cambio político vivido en Euskadi ha permitido a Iñaki Ezkerra, columnista de EL CORREO, «dedicar su tiempo a otras cosas». Así que ha dejado a un lado los ensayos y escritos sobre la actualidad del País Vasco para publicar 'Historias de amor y odior', que hoy presenta en Bilbao.

- ¿Temía que le encasillaran como un autor 'político' y centrado sólo en ensayos sobre Euskadi?
- Nunca. Los encasillamientos son inevitables. Me hubiera fastidiado más que me hubieran calificado como un escritor que no se compromete o como demasiado literario. Prefiero que me llamen politiquero a que digan que estoy en una torre de marfil.

- ¿Y por qué cambiar ahora?
- El momento actual que vive el País Vasco no me exige que me centre en temas políticos. Opinar demasiado de política me ha quitado mucho tiempo en mi vida.

- Una duda: ¿de dónde ha sacado el término 'odior' que utiliza en el título del libro?
- Un día descubrí que una persona me odiaba de una manera consagrada, que dedicaba a su odio la misma pasión desinteresada y energía que otros dedican al amor. Así que pensé, bueno, odio es poco para definir esto. Es odior. Esta persona está 'enadodiada' de mí.

- ¿...?
- Me aborrecía y le puse nombre a ese sentimiento.

- ¿Y en su vida ha sentido más amor u odio?
- Afortunadamente, más amor, aunque uno tampoco es un santo. Hay cosas en la vida que hay que odiar. No de forma gratuita ni como un talibán. No soy de esos. Hay que odiar la opresión, el abuso... Eso es muy sano.

- ¿Pero se puede vivir odiando?
- Lo que condicionaría tu existencia sería vivir con 'odior': consagrar tu vida a la venganza y a aborrecer a alguien. No es bueno que esa persona te quite más tiempo del debido, y digo del debido, porque el odio como reacción a la injusticia es sano.

Temas prohibidos

- Cuatro de los relatos se desarrollan o tienen como trasfondo el País Vasco. ¿Coincidencia o necesidad del autor?
- Del tema Euskadi no hay que hablar más de la cuenta ni tampoco tenerle pánico. Además, afortunadamente, las cosas van bien. Tanto que es la única buena noticia política que hay en España. En este momento, el País Vasco es como Soria: ya no somos noticia y eso es una auténtica bendición.
- Uno de los cuentos trata la doble moral existente aún en algunos ámbitos del País Vasco sobre el terrorismo.
- Intento buscar un ángulo nuevo, no demasiado trillado. En este caso, hablo de una familia vasca bastante relacionada con la extrema derecha que desea ir a comer a una herriko taberna...

- Perdone, ¿ha estado alguna vez en una?
- (Silencio). Sí, alguna vez por equivocación. Me ha pasado llegar a un pueblo, entrar en un bar para pedir información y encontrarme con las paredes llenas de fotos de etarras.

- Volvamos al relato. Narra cómo un hombre quiere celebrar una comida en una herriko taberna. Le da igual que uno de sus familiares esté amenazado. Hay que ir porque se come muy bien.
- Hay gente a la que le parece maravilloso ese culto a la comida. Pero eso no sirve para limar el terror, sino para esconderlo. Y eso me irrita. Me molestaba mucho que en una mesa saliera el tema terrorista y de repente alguien cambiara de tema diciendo 'qué bueno está el bacalao'. No se puede estar con personas con las que hay temas prohibidos.

- Por último, ¿hablamos de actualidad política o lo dejamos para otro día...?
- Hablemos, hablemos

- Pues usted dirá...
- Hay una cosa que no me gusta nada: la generalización contra los políticos, como si los demás estuviéramos libres, como si la sociedad fuera inocente. Esto es muy español. Son lo único que tenemos. Si no dan la talla es porque igual nosotros tampoco la damos.

- Vivimos malos momentos.
- Pero no cambiaría un solo minuto del momento actual español por uno del franquismo.
NOTICIA RECOGIDA TAMBIÉN EN: El Día, El Confidencial.

martes, 1 de junio de 2010

Iñaki Ezkerra presenta en Bilbao sus “Historias de amor y de odior”

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El escritor bilbaíno Iñaki Ezkerra presentará mañana, miércoles, 2 de junio, en su ciudad natal, su nuevo libro, “Historias de amor y de odior” (Ediciones B) en un acto que tendrá lugar a las 19,00 horas de la tarde en la librería FNAC (Alameda Urquijo 4) y en el que disertará sobre dicha obra el escritor barcelonés Ramón de España.

El escritor y periodista Ramón de España, autor conocido por su radical sentido del humor y por su incorrección política, como lo prueba su último título –“El comunista millonario”-, será el encargado de presentar en la sede de FNAC en Bilbao el nuevo libro de Iñaki Ezkerra, una colección de veinte relatos donde no deja títere con cabeza y para el que se ha inventado una nueva palabra –“odior”- que está presente en una de las prosas y que “no es el odio exactamente –según ha explicado- porque posee una entrega y una intensidad semejantes a las del sentimiento amoroso”. “Una bella historia de odior” es el cuento que trata este espinoso asunto y en él un hombre y una mujer son poseídos por ese pasional “antiflechazo” que los convierte en algo más que en encarnizados enemigos: en una pareja de “enarodiados” locamente.

Temas de actualidad

En “Historias de amor y de Odior” van aflorando temas que son genuinamente característicos de la sociedad contemporánea, muchos de ellos de total actualidad. En “Un hombre violento” asoma con despiadada ironía el tema de “la violencia de género”; en “¡Por fin lo voy a contar todo!” el de la cuestión cubana, la represión castrista y el falso izquierdismo; en “No son edades” el del alcoholismo y el del cambio de costumbres que conlleva el paso de los años; en “La hetaira” el de una extravagante y prohibida sexualidad…, así como el tema del terrorismo en el País Vasco en cuatro de los relatos: “Un hombre muy amenazado”, “¡Es que se come muy bien!”, “No me cuentes tu viaje a Grecia” y “Veranea en Euskadi”. Este último es una inclemente sátira de las campañas turísticas del Gobierno Vasco durante el período dominado por el nacionalismo.

Una presentación muy española

A la pregunta de que si es intencionado que el escritor elegido para presentar su libro sea Ramón de España, o sea alguien con un apellido tan patriótico, Iñaki Ezkerra ha declarado que siempre ha disfrutado mucho con la narrativa de ese escritor catalán y con su incómodo sentido del humor. Además, según Ezkerra, “España es un apellido abertzale”. “Había un concejal de Herri Batasuna –añade- que se llamaba Gorka España y que no parecía sufrir mucho por constituir él mismo semejante contradicción ontológica. Cualquier otro se habría suicidado, pero este tipo de desafíos a la razón esta gente los lleva muy bien”.

lunes, 31 de mayo de 2010

Iñaki Ezkerra: 'El único éxito'

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(La Razón).- Hay algo que a uno le resulta extraño y sospechoso de quienes proclaman a los cuatro vientos que «el Gobierno está negociando con ETA». Y es que en ningún momento echan la menor flor al cambio vasco y a quienes lo han hecho posible. Parece lógico pensar que alguien que estuviera tan preocupado por ETA tendría que ser el primero en valorar lo que a todas luces es un paso histórico contra ETA, como contra el nacionalismo que creó a ETA y que le ha dado calor. Sin embargo, no es así. Lo que no han dejado de vaticinar también esos agoreros de la negociación es la desaparición del PP de Basagoiti, tesis que rebaten los datos del Euskobarómetro que les dan a los populares vascos tres décimas de ascenso en intención de voto. Sería un error atribuir el descenso simultáneo de Patxi López a otra cosa que no sea el desgaste de Zapatero.

Y sería un error de Zapatero que, por intentar vendernos un éxito tan improbable como el suicidio de ETA, negociara o, sin negociar, le diera a ETA el billete para las municipales y echara por la borda ese cambio en Euskadi, el único verdadero éxito político que de verdad ha tenido desde que llegó al poder y que podrá poner en la balanza para contrapesar sus innumerables errores. ¡Paradojas de la vida!

martes, 18 de mayo de 2010

Iñaki Ezkerra: 'Las lágrimas de Garzón'

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(El Correo).- Siempre que veo a un procesado desafiando a los jueces que han de juzgarle, pienso en lo importante, lo pedagógico, lo fundamental que será el momento en que se le bajen los humos, en que se escenifique el cumplimiento de la Justicia. Y es que ese cumplimiento a secas no basta. Es precisa su escenificación de la misma manera que el desafiante ha hecho lo posible para escenificar su desafío. Las lágrimas de Garzón son, de este modo, terapéuticamente democráticas porque son la mínima respuesta que debía recibir la insolencia con la que le hemos visto a este hombre torear al Estado de derecho, reírse de él, chulearle, buscar triquiñuelas legales para esquivar y dificultar y dilatar la labor del juez Varela. Aquí es que se ha llegado a linchar pública y moralmente a Varela, aparte de negarle su ideología y biografía progresistas en una operación de estalinismo puro. Aquí es que las lágrimas de Garzón se quedan cortitas. Aquí han dicho cosas políticos, ministros, sindicalistas, periodistas, actores y jubilados de la judicatura que son de juzgado de guardia. Aquí se ha hecho una campaña por la que en cualquier país de la UE ya se estarían buscando consecuencias penales tanto para quien la ha llevado a cabo como para quien la ha inspirado. Aquí ha habido un alarde, una fiesta, una orgía de impunidad por la que no se van a dirimir nunca responsabilidades para nuestra desgracia pues se acaba de sentar un inquietante precedente. Aquí ha habido hasta quien ha celebrado «la habilidad» y la «inteligencia» de Garzón para chotearse del Supremo.

Es importante, necesario, esencial que quien se ha burlado de la Justicia, quien ha hecho ostentación de impunidad en esa burla, quien se creía que iba a quedar impune, se tope de frente con la Justicia. No estoy hablando de quien que se limita a defender su inocencia. Se puede defender la inocencia propia o ajena respetando al juez que valorará esa defensa. Y ese respeto es básico, imprescindible, elemental, porque gracias a la autoridad que le hace merecedor de él será también respetada la sentencia que pueda ratificar esa inocencia. El que es injustamente acusado debe ser también el primer interesado en que nadie desautorice y cuestione a quien le juzga porque ésa será la garantía de que nadie cuestionará y desautorizará la sanción que lo declare inocente.

Siempre me ha llamado la atención el espectacular cambio que se produce en las caras de quienes desafían a los jueces cuando estos últimos dan los primeros pasos en la aplicación de la Ley. De repente quien parecía que se iba a comer el mundo y a los tribunales dentro del mundo suelta unas increíbles lágrimas de cocodrilo. En esas lágrimas está el alma de la Justicia, no en las bravatas de quien se considera por encima de ésta. Realmente, nunca antes estuvo un juez tan cerca de aquello que su oficio persigue y castiga.

lunes, 17 de mayo de 2010

Iñaki Ezkerra: 'Los peligros de la Misiva'

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(La Razón).- Sin duda, es una buena noticia el hecho de que ocho de los presos más sanguinarios de ETA hablen en una carta de «reconocimiento y reparación de los daños causados». No valorar ese inédito paso sería una reacción tan estúpida como su sobrevaloración. Y es que a ETA hay que temerla tanto cuando pone bombas como cuando le da por el género epistolar y por atentar contra la literatura.

Como hay que temer a algunos de los «nuestros» a los que les entra como un «síndrome de gratitud» en cuanto los asesinos se dignan a perdonarnos la vida. Los peligros de la carta de los disidentes de ETA son volver a hablar de «hombres de paz» y humillar a las víctimas como se las humilló durante la negociación. Los peligros son el recochineo judicial del terrorista enmadrado Díaz Usabiaga o el pasaporte de Interior para dejarles presentarse a las municipales, lo que haría inviable el pacto López-Basagoiti en el País Vasco.

El gran peligro es que en vez de moverse ETA nos empecemos a mover nosotros y que empiecen los de siempre a usar esa expresión tan idiota de «la pelota está ahora en el tejado del Gobierno». Preparémonos para esa gran ofensiva «alegórica» de la pelota y el tejado. No sólo a ETA se le da mal la literatura.

miércoles, 5 de mayo de 2010

Iñaki Ezkerra: Pajín, Sexta Asamblea

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(El Correo).- Aparte de divertido, es realmente interesante, como puro fenómeno político, lo que está ocurriendo desde el verano en el Ayuntamiento de Benidorm, toda esa 'insurrección contra el PSOE' montada -paradójicamente para ayudar al PSOE- por Maite Iraola, la madre de la Pajín, la maquiavela de la Costa Blanca. La historia -por si no lo recuerda bien el lector- ha tenido tres fases. En la primera de ellas un concejal del PP se convierte en un tránsfuga vulgar y corriente para colaborar de manera entusiasta con los sociatas en la labor de descabezar al alcalde pepero. En la segunda fase, Pajín hija desautoriza a Pajín madre por aceptar ese apoyo que rompe el famoso Pacto Antitransfuguismo. En la fase tercera, la Pajina progenitora rompe el carné de militante y se convierte ella misma en tránsfuga con otros once ediles para así poder aceptar esa ayuda sin que se pueda decir que su partido ha traicionado ese pacto. Estaríamos, de este modo, ante la tránsfuga desinteresada que en realidad no es tal; ante la traidora por fidelidad; ante una de esas historias románticas en la que la amante finge no querer al amado y le abandona precisamente por amor, para evitarle a éste contraer una enfermedad contagiosa de la que es portadora o para cargar ella con la culpa de un crimen del que se le acusa a él.

Estamos, en fin, ante una hispánica y verdulera versión de 'Testigo de cargo', aquella maravillosa película de Billy Wilder en la que a la heroína que encarnaba Marlene Dietrich no le importaba quedar como la mala y la impresentable si así salvaba a su marido de morir ejecutado. A Maite Iraola, la Pajina madre, no le ha importado quedar como la mala y la chanchullera del PSOE si así le ha podido quitar un alcalde al PP. Y a ese hecho hay que añadir su alarmante capacidad de liderazgo, de arrastrar a once apóstoles en su simulada huída, a once falsos tránsfugas como ella, que ahora vuelven a ser noticia porque han anunciado su solicitud de reingreso en el partido al que fueron desleales por lealtad. Estamos ni más ni menos que ante 'Pajín Sexta Asamblea', ante la rama político militar del PSOE o ante su Sector Hedillista-Iraolita Reconstituido. Estamos ante un colectivo todoterreno de la transmigración consistorial, ante un comando autónomo del zapaterismo; ante un simulacro de escisión; ante la creación de un nuevo artefacto político de gran potencialidad destructiva si se convierte en antecedente.

Porque Maite Iraola, como sus hombres, es lo que podríamos llamar 'una liberada' o 'una supernumeraria del socialismo', alguien que no es pero es; que hace como que no pero que luego es sí, que puede negar a Zapatero tres veces y quedarse tan ancha. Estamos ante una auténtica quintacolumnista de la realidad, o sea de todo lo que se mueve fuera de su partido. A su lado el tránsfuga tradicional es una figura ética y su traición un ingenuo juego de niños. Qué familia más noble y más de verdad.

lunes, 3 de mayo de 2010

Iñaki Ezkerra: Los "buenos" de ETA

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(La Razón)

La puesta en libertad de Rafael Díez Usabiaga ha llamado la atención por lo que tiene de escandalosa, por el recochineo del que ha venido adobada con esa esperpéntica apelación a la salud de una madre que está como una rosa, pero el goteo de las excarcelaciones viene de antes, como informó LA RAZÓN el sábado.

Quienes hoy se sorprenden y dan por hecho que «hay negociación» son, en más de un caso, los mismos impulsivos que, ocupados en celebrar la denegación de libertad a Otegi, no repararon en que a la vez la Audiencia Nacional estaba excarcelando a Permach, Álvarez y Aldasoro. O sea, que no ha pasado nada nuevo. Seguimos como hace un mes, sin tener indicios de ninguna negociación si por ésta se entiende el pago de un precio político como sería una reforma estatutaria. Seguimos con la política del Gobierno de intentar dividir a ETA mostrándose implacable con el terrorismo, pero distinguiendo entre etarras «malos» y «posibles buenos», así como premiando a estos útimos.

La pregunta inevitable es si en ese premio está contemplado el ticket para las municipales. Porque, de ser así, aunque no hubiera negociación, resultaría inviable el pacto en Euskadi del PSE-EE y el PP. Los populares vascos han ofrecido su apoyo al lendakari López a cambio de nada excepto del «cambio mismo». Ésos son los únicos «buenos» en esta peli. Pero una cosa es ser bueno y otra hacer el primo.

sábado, 24 de abril de 2010

Iñaki Ezkerra: 'Falange'

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(La Razón).- Me asombra la falta de sentido del derecho que tienen algunos políticos y hasta algún ex fiscal. Hablo de los que ponen el grito en el cielo porque un partido como Falange, que está legalizado, pueda «ganar un pleito» contra Garzón. Aquí es que hay algunos que creen que basta con ir de rojillos por la vida para poder saltarse las leyes, y que yendo contra la Falange, me recuerdan paradójicamente a los casos que me contaba mi padre de falangistas que en los años cuarenta se presentaban con todas las medallas de guerra en la pechera ante el juez que los iba a juzgar por estafa.

Aquí se está pretendiendo aplicar una «ilegalización de facto» a un partido legalizado constitucionalmente y eso remite al «apartheid», al famoso «negro, tu dinero no vale en este bar». Si ha habido quienes teniendo toda la capacidad para iniciar acciones legales contra un partido que consideraban antidemocrático, se han callado durante tres décadas de democracia; si han alentado la existencia de la extrema derecha para así desprestigiar a la derecha en general, que asuman las consecuencias. Si quieren negarles a los falangistas el derecho a pleitear, que se atrevan a ilegalizarlos. El problema es que entonces habría que ilegalizar también a los comunistas y a los nacionalistas sabinianos.

Sin sentido del derecho no hay sentido democrático. El fascismo empieza por negarle al otro la igualdad que le dan las leyes. «Bibiana, tienes trabajo».

viernes, 23 de abril de 2010

Iñaki Ezkerra regresa a la narrativa con ‘Historias de amor y odior’

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(Europa Press).- El escritor Iñaki Ezkerra vuelve a la narrativa con Historias de amor y odior, una colección de relatos de contenido humorístico que publicará la editorial Bruguera. Ezkerra da los últimos retoques a la obra, que estará en las librerías a partir del 12 de mayo. Para el escritor, es una "satisfacción volver a entregarse al arte de narrar por narrar, sin tratar de convencer a nadie de nada".

Ezkerra abandonó la narrativa durante un largo tiempo en el cual se ha dedicado a escribir poesía (A tu lado en Islandia salió hace un par de años) y ensayos políticos como Estado de excepción y ETA pro nobis, ambos editados por Planeta, o como Exiliados en democracia, el último de ellos, publicado por Ediciones B en octubre del pasado año.

El tema vasco aparece en cuatro de los veinte cuentos que tiene su nuevo libro y es contemplado desde la perspectiva del humor en piezas como 'Veranea en Euskadi', en la que se burla de los lemas turísticos de los gobiernos nacionalistas; '¡Es que se come muy bien!', en donde una familia va a comer a una 'herriko taberna' por la calidad de las materias primas y el precio barato; o 'Un hombre muy amenazado', en donde un abogado que vive en Madrid se las da de amenazado por los terroristas y decide llevar pistola además de escolta policial para pasear por la calle Serrano.

'ODIOR', NUEVA PALABRA
Los personajes de Ezkerra presentan en general un punto disparatado, pero sus excesos son reconocibles por lo que tienen de genuinos y gráficos rasgos de la condición humana. En otro relato, el titulado 'No me cuentes tu viaje a Grecia', aparece retratada una pareja que tortura a un amigo mostrándole todo tipo de pruebas sobre dónde han pasado las vacaciones y en 'Una bella historia de odior' disecciona ese inédito sentimiento que inspira el título del libro.

El 'odior', según Ezkerra, "no es el odio exactamente". De hecho se ha visto obligado a acuñar esa nueva palabreja "para denominar un sentimiento de aversión que exige en quien lo padece tanta dedicación como el amor y que es también desinteresado".

Ezkerra es autor de la novela El zumbido, con la que obtuvo en Premio Pío Baroja del Gobierno Vasco en 1983 y de La caída del caserío Usher, libro de cuentos en los que había una sátira a un escritor de la Euskadi profunda.