Frases para ciudadanos:

"Todos hemos nacido iguales, y los derechos de cada individuo disminuyen cuando los derechos de uno solo se ven amenazados". (J.F. Kennedy).

"Nada hay más poderoso en el mundo que una idea a la que le ha llegado su tiempo". (Victor Hugo)
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viernes, 16 de julio de 2010

Iñaki Ezkerra: 'Traer al pulpo'


(La Razón).- El Zoo de Madrid quiere traer a España al pulpo Paul, el bicho que adivinó todos los resultados de «La Roja», pero yo no creo que ésa sea una buena idea. En España los profetas que aciertan no están bien pagados ni bien vistos.


No interesan. Rajoy anda hoy por la mayoría absoluta, pero le ha costado Dios y ayuda quitarse el sambenito de antipatriota y de político poco ilusionante por anunciar la crisis. En España no hay amor por el futuro y por eso se ha votado a quien gastaba la pasta pública como si no hubiera un mañana.

Paul no cae bien porque ha acertado sino porque hemos ganado. En España -como en la Grecia antigua y en la de ahora– los profetas están condenados a la maldición de Casandra: a acertar lo que va a pasar pero a que nadie les crea. Y no sólo eso sino que llega Raúl del Pozo y, como hizo hace poco, les llama «casandras gilipollas».

Yo es que me imagino al pobre Paul en este contexto y creo que lo pasaría bastante mal el hombre. Un pulpo redicho y además alemán cantándonos las verdades a los españoles acabaría en dos días de pulpo a la gallega. Sería para este país algo demasiado fuerte. Acabaría acusado de alta traición y de ser un agente doble de la Merkel. Acabaría siendo un pulpo mártir y encima gilipollas.

O –peor aún– acabaría intentando salvar el pellejo y traicionándose a sí mismo como el triste Solbes. No. No quiero ver cómo maleamos a un pobre cefalópodo, cómo le ponemos la cabeza como un bombo para que diga lo que queremos. ¡Alemania, aparta de Paul este cáliz!

jueves, 15 de julio de 2010

Iñaki Ezkerra: El llanero Zapatero

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Nunca Zapatero ha tenido un Debate sobre el Estado de la Nación tan crudo. Nunca ha estado tan solo. Esa soledad justifica la petición de elecciones formulada ayer por un Rajoy que llegó investido presidente virtual y moral por las recientes encuestas. Ni el ya habitual merengueo de CiU ha podido hacer nada por salvarle. La coartada del patriotismo español de Duran Lleida no encajaba ya en el nuevo guión soberanista que ahora están representando. Su enfado por la sentencia del Constitucional habría resultado menos verosímil que el de ese PSC que se dedicó ayer a aporrearle con un Estatut de goma. Dejó ver no el apoyo que Zapatero no tiene, sino que hasta su propio partido en Cataluña tiene que jugar el papel de oposición para salvar los muebles en las autonómicas.

Fue la primera vez que no se sacó un conejo de la chistera porque la vigilancia de Bruselas le impide sacar tómbolas de 400 euros, y porque hasta los conejos están en huelga por impago. Ayer se vio a un Zapatero enfrentado a todas las contradicciones del zapaterismo. Se vio al Llanero, al Zapatero solitario con el antifaz de las ojeras del desgaste en el poder, en un poder mal usado. El famoso ranger de Texas se caracterizaba por llegar a un pueblo atemorizado, arreglarles el problema e irse sin recompensa. Este ranger nuestro se caracteriza por llegar a un lugar tranquilo, crear un problema gordo y negarse a marcharse «cueste lo que me cueste». Lo grave no es lo que le cueste a él sino lo que «nos cueste a todos nosotros».

(Publicado en La Razón)

lunes, 24 de mayo de 2010

Roberto Centeno: Al borde del desastre. Los responsables del 71,5% del gasto se van de rositas

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(Cotizalia).- Después de mentir cien veces y de desdecirse otras cien, el demente de Moncloa, “el político más tonto de Europa”, según el diario alemán de mayor tirada, Zeitung, que nos está llevando a una ruina que durara varias generaciones, ante la presión máxima de Europa, y la exigencia sin precedentes desabrida de Obama (“you must reduce dramatically the déficit, and right now”), no se le ocurrió otra cosa, para ganar tiempo, que aplicar el mayor recorte social desde la guerra civil. Un recorte de una injusticia extrema, donde la parte del Estado se recorta proporcionalmente, la autonómica no se toca, y olvida abordar el verdadero núcleo del problema. A su vez, un Rajoy exultante -“de esta Presidente por mucho que me hagan la pinza el trío Rato, Cascos, Feijoo”– pero que no tiene tampoco ni la menor idea de lo que esta pasando, propone otra serie de recortes, incuestionables todos. El mismo chocolate del loro también. De cortar de raíz el despilfarro autonómico, ni pío.

Cuando sobran 1,5 millones de empleados públicos, cuando la tasa de absentismo supera el 20% (algo para no creérselo, frente al 1% en Alemania), cuando el despilfarro resulta tan gigantesco, tan absurdo y tan insultante que carece de parangón a nivel mundial, cuando la asignación de recursos resulta demencial, deciden bajar el sueldo a todos y no entrar en el problema.

¿Qué decir de los 30.000 coches oficiales, más que en todo EEUU, cuyo PIB es 11 veces mayor que el nuestro, que deberían reducirse en un 90% y que no se van a tocar? 200 coches oficiales, casi todos de alta gama, circulan diariamente por Sevilla, 300 por Barcelona, donde hay 133 conductores fijos en plantilla, y así en todos lados, pero eso no se toca.

¿Y qué decir de los más de 35.000 asesores de confianza, familiares y amigos – solo 1.600 de Gallardón- con un costo de más de 5.000 millones año que no se van a tocar? ¿O los innumerables canales de televisión autonómicos, que nadie ha pedido, y cuyo déficit anual supera ya los 15.000 millones de euros, más que todo el recorte social junto?

¿Y qué de los más de 200.000 funcionarios con un coste de más de 12.000 millones de euros, dedicados a destruir España a tiempo completo, inventando, redactando y controlando reglas de mercado diferente en cada Autonomía, o persiguiendo a quienes rotulan, o se expresan en español, y que tampoco serán tocados?

¿O qué del concierto económico vasco-navarro absolutamente infumable e injusto, que permite que las dos regiones mas ricas del país, paguen 8 veces menos de lo que les correspondería en el régimen general, casi 20.000 millones de euros menos y que no se va a tocar?

Por no hablar de los 700 millones de euros que nos roba la SGAE, de las subvenciones gigantescas a los sindicalistas de pesebre, que son un insulto a los pensionistas y dependientes que se ven recortadas sus prestaciones.

¿O qué del despilfarro masivo del dinero de los catalanes por el tripartito, no el único caso pero tal vez el más llamativo: 36.000 funcionarios fijos adicionales innecesarios, 3.000 millones, informes inútiles para hartar, embajadas para situar a parientes y amigos, viajes fastuosos, etc.?

¿O qué en fin de un Estado estructuralmente inviable conducido por insensatos, aprovechados y cobardes, que nos hundirá los próximos cien años, llevándose por delante el bienestar de varias generaciones, al euro, y Dios sabe cuántas cosas más? La quiebra de España empieza a estar ya descontada en los mercados, todos los grandes tenedores de fondos han liquidado sus posiciones de deuda española. Y los bancos europeos, que ha tirado con pólvora de rey el dinero del BdE, no están liquidando aún, pero ya no compran más. Solo la banca española, también ella al borde de la quiebra, mantiene las compras y esta dando un balón de oxígeno provisional, también con dinero del BdE, a este régimen irresponsable, despilfarrador y corrupto.

Lo que debe hacer Rajoy y no hará

Ha pasado el tiempo de la prédica. Ahora, Don Mariano el tiempo se ha acabado. Por si no se ha dado cuenta España camina directa a la catástrofe, los mercados de deuda están ya prácticamente cerrados para España, y solo es cuestión de semanas, máximo meses, el que todo se venga abajo. El déficit de las AA.PP., con intereses que empiezan a ser ya inasumibles, no se está reduciendo, crece sin parar. Y con un jefe de gobierno enloquecido y unos presidentes autonómicos que viven en otra galaxia, (“Nosotros no tenemos que apretarnos el cinturón, porque hemos hecho los deberes”, dicen en Valencia, la Comunidad más endeudada de España en términos de PIB.“Nosotros casi no tenemos margen”, dicen en Cataluña, la más endeudada en términos absolutos), es a usted, don Mariano, el líder de la oposición, a quien corresponde evitarlo.


¿Y cómo hacerlo?, pues solo hay una manera. Convoca usted para la semana que viene en Madrid a todos los líderes económicos y alcaldes del PP, les explica la situación real de las cuentas públicas, y les exige:

- Reducción de coches oficiales en un 90% con carácter inmediato.
- Reducción de asesores en un 90% en un periodo de seis meses.
- Reducción de viajes al 90% con carácter inmediato.
- Reducción de oficinas al 50%, empezando por las más lujosas, en un periodo de un año.
- Reducción drástica del absentismo, poniendo en la calle a los infractores. No se pueden mantener cifras del 20%. Es un insulto a la sociedad, y sobre todo, la experiencia, tanto en el sector público como privado, es que a pesar del costo del despido, poner en la calle a estos delincuentes sociales, es lo más barato y sobre todo más eficaz.
- Adelgazamiento de la Administración, pero empezando con decisiones concretas, no con vaguedades genéricas, reduciendo drásticamente puestos innecesarios. En concreto amortizando las decenas de miles puestos fantasmas creados en los últimos seis años.
- Cierre o fusión inmediata del 80% de las empresas públicas creadas para ocultar gasto. Etc, etc.

Nada hará, don Mariano. En su hora más amarga, España se encuentra desarbolada, sin principios y sin líderes.
La senda del desastre

Cuando uno analiza los vencimientos y refinanciaciones a que tienen que hacer frente tanto el Estado como el sistema financiero, no hace falta tener muchas luces para darse cuenta de que España está quebrada, y que esa situación, mantenida artificialmente con el dinero del BCE puede saltar por los aires en cualquier momento, como ocurrió el pasado 7 de mayo, donde nadie nos prestaba dinero, ni siquiera ¡al 18%! Y fíjense que no estoy hablando de los grandes despilfarradores, Comunidades y Ayuntamientos, de cuyos montantes, gracias a la permisividad suicida del BdE y del Ministerio de Economía (que ¡firma todas las autorizaciones de endeudamiento y avales de crédito que le ponen delante estos insensatos!) no tenemos ni idea.

Pues bien, mientras Grecia acaba de anunciar una reducción del déficit del 41% en el primer cuatrimestre, España, en el primer trimestre (aún no tenemos las cifras de cuatrimestre) incrementó el déficit de caja del Estado en un 41%, hasta los 15.500 millones de euros. Vamos directos al desastre. En cuanto a deuda, un test interesante: en julio deben colocarse 25.000 millones, y está por ver cómo y a quién. Y para no extenderme más, los bancos y cajas tienen que refinanciar con aval del Estado en su mayoría, porque a ellos ya nadie les presta nada, 85.000 millones de euros este año, 90.000 en 2011 y 100.000 en 2012. Es cuestión de semanas que los mercados, como ocurrió a principios de mayo, acaben dándonos la puntilla.

Roberto Centeno es Catedrático de Economía de la UPM.

jueves, 18 de febrero de 2010

Iñaki Ezkerra: ¿Por qué es tan difícil el pacto?

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Hay una razón que hace prácticamente imposible el tan traído y llevado pacto entre los dos grandes partidos nacionales y que no se está sacando a relucir en el debate público de estos días, como si fuera una incorrección política el simple hecho de mentarla y como si no fuera la razón principal, previa y flotante en todo el pleno parlamentario de ayer. Esa razón, tan innombrable como obvia, es que Zapatero ha hecho una cultura del «anti-pacto» con el PP, del conflicto con el PP, del aislamiento total al PP. La misma táctica improvisada a última hora de reunirse con Duran i Lleida para que no le dejara solo en el Congreso quería ser un «revival» light y nostálgico del famoso «cordón sanitario» al que se sumó Artur Mas en octubre del 2006 firmando ante notario que no pactaría con el PP tras las elecciones, lo que no era más que una ratificación en diferido del Pacto del Tinell de diciembre del 2003. Lo que un Zapatero desgastado y aislado trató ayer de escenificar, usando a Duran i Lleida como inverosímil coartada, es el viejo jueguecito de que «con otros se puede pactar porque tienen talante, pero no con Rajoy».

Hay muchos argumentos, por supuesto, que hacen inviable ese pacto, como la lista de incumplimientos que enumeró oportunamente el líder de la oposición, como esa reforma laboral que Zapatero no puede asumir por motivos ideológicos o como esa reducción eficaz del gasto público de la que es incapaz. Pero hay un argumento que es anterior a todos ellos y es el de que estamos ante un señor que llegó al poder planteando como programa la eliminación política y civil del partido saliente. Se puede decir sin exagerar que antes que cualquier objetivo social estaba ese objetivo y que incluso los mismos objetivos sociales debían ponerse al servicio de ese principal. Por esa razón el zapaterismo nunca ha buscado el consenso, sino la provocación consistente en llevar unas reivindicaciones cabales que suscribiríamos todos los españoles a un límite que suscitara el rechazo del sector más conservador de éstos o muchas veces del más cabal de tal modo que pudiera presentar ante sus votantes a la oposición como ultraderechista negadora de la mayor y enmendante a la totalidad de esas reivindicaciones. Que para muchos ciudadanos el Ministerio de Bibiana sea una broma sangrante en la España de los cuatro millones y medio de parados no quiere decir que no deseemos la «Igualdad». Precisamente porque la deseamos nos parece esa institución un doloroso sarcasmo.

Lo que impide el pacto no es la ideología izquierdista de Zapatero, sino la «cultureta» antiderechista que ha creado. No es una cuestión de talantes dialogantes ni de buenas voluntades, sino «ontológica». Lo que para ese pacto se le pide al PP es un ejercicio masoquista de autonegación. Es precisamente ésta la causa por la que no resulta trasladable al panorama nacional el pacto vasco, que a menudo se invoca como ejemplo. En Euskadi el propio PSE de Patxi López ha trabajado a su manera en la consolidación de una cultura política de rechazo al PNV, que le obliga ahora a ser consecuente con su electorado. Pero desde el PSOE de Zapatero contra lo que se ha trabajado es contra el PP, de tal modo que su electorado no ve en el pacto con Rajoy lo que ven los socialistas vascos en el pacto con Basagoiti. Ven lo que éstos verían en el pacto con Ibarretxe. ¿Puede hoy cambiarse eso?