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"Nada hay más poderoso en el mundo que una idea a la que le ha llegado su tiempo". (Victor Hugo)
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miércoles, 2 de junio de 2010

Iñaki Ezkerra: 'Euskadi ya no es noticia, como Soria, y eso es una bendición'

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El autor bilbaíno regresa después de casi 20 años a la narrativa con un libro de relatos cortos sobre «el amor y el 'odior'»

«Opinar demasiado de política me ha quitado mucho tiempo en mi vida»

(El Correo).- El cambio político vivido en Euskadi ha permitido a Iñaki Ezkerra, columnista de EL CORREO, «dedicar su tiempo a otras cosas». Así que ha dejado a un lado los ensayos y escritos sobre la actualidad del País Vasco para publicar 'Historias de amor y odior', que hoy presenta en Bilbao.

- ¿Temía que le encasillaran como un autor 'político' y centrado sólo en ensayos sobre Euskadi?
- Nunca. Los encasillamientos son inevitables. Me hubiera fastidiado más que me hubieran calificado como un escritor que no se compromete o como demasiado literario. Prefiero que me llamen politiquero a que digan que estoy en una torre de marfil.

- ¿Y por qué cambiar ahora?
- El momento actual que vive el País Vasco no me exige que me centre en temas políticos. Opinar demasiado de política me ha quitado mucho tiempo en mi vida.

- Una duda: ¿de dónde ha sacado el término 'odior' que utiliza en el título del libro?
- Un día descubrí que una persona me odiaba de una manera consagrada, que dedicaba a su odio la misma pasión desinteresada y energía que otros dedican al amor. Así que pensé, bueno, odio es poco para definir esto. Es odior. Esta persona está 'enadodiada' de mí.

- ¿...?
- Me aborrecía y le puse nombre a ese sentimiento.

- ¿Y en su vida ha sentido más amor u odio?
- Afortunadamente, más amor, aunque uno tampoco es un santo. Hay cosas en la vida que hay que odiar. No de forma gratuita ni como un talibán. No soy de esos. Hay que odiar la opresión, el abuso... Eso es muy sano.

- ¿Pero se puede vivir odiando?
- Lo que condicionaría tu existencia sería vivir con 'odior': consagrar tu vida a la venganza y a aborrecer a alguien. No es bueno que esa persona te quite más tiempo del debido, y digo del debido, porque el odio como reacción a la injusticia es sano.

Temas prohibidos

- Cuatro de los relatos se desarrollan o tienen como trasfondo el País Vasco. ¿Coincidencia o necesidad del autor?
- Del tema Euskadi no hay que hablar más de la cuenta ni tampoco tenerle pánico. Además, afortunadamente, las cosas van bien. Tanto que es la única buena noticia política que hay en España. En este momento, el País Vasco es como Soria: ya no somos noticia y eso es una auténtica bendición.
- Uno de los cuentos trata la doble moral existente aún en algunos ámbitos del País Vasco sobre el terrorismo.
- Intento buscar un ángulo nuevo, no demasiado trillado. En este caso, hablo de una familia vasca bastante relacionada con la extrema derecha que desea ir a comer a una herriko taberna...

- Perdone, ¿ha estado alguna vez en una?
- (Silencio). Sí, alguna vez por equivocación. Me ha pasado llegar a un pueblo, entrar en un bar para pedir información y encontrarme con las paredes llenas de fotos de etarras.

- Volvamos al relato. Narra cómo un hombre quiere celebrar una comida en una herriko taberna. Le da igual que uno de sus familiares esté amenazado. Hay que ir porque se come muy bien.
- Hay gente a la que le parece maravilloso ese culto a la comida. Pero eso no sirve para limar el terror, sino para esconderlo. Y eso me irrita. Me molestaba mucho que en una mesa saliera el tema terrorista y de repente alguien cambiara de tema diciendo 'qué bueno está el bacalao'. No se puede estar con personas con las que hay temas prohibidos.

- Por último, ¿hablamos de actualidad política o lo dejamos para otro día...?
- Hablemos, hablemos

- Pues usted dirá...
- Hay una cosa que no me gusta nada: la generalización contra los políticos, como si los demás estuviéramos libres, como si la sociedad fuera inocente. Esto es muy español. Son lo único que tenemos. Si no dan la talla es porque igual nosotros tampoco la damos.

- Vivimos malos momentos.
- Pero no cambiaría un solo minuto del momento actual español por uno del franquismo.
NOTICIA RECOGIDA TAMBIÉN EN: El Día, El Confidencial.

domingo, 21 de febrero de 2010

"La obsesión identitaria está remitiendo" (en el País Vasco)

  • El catedrático obtiene el Premio de Periodismo de EL CORREO con una reflexión sobre la imagen que construyó el romanticismo del XIX sobre los vascos

  • Manuel Montero Historiador y ex rector de la UPV

(El Correo) «A nuestros montes volveremos. Allí gozaremos la antigua paz». Lo canta la protagonista de 'Il Trovatore' en la escena final de la ópera que Verdi ambientó en Euskadi, punto de partida del artículo con el que el historiador, catedrático y ex rector de la Universidad del País Vasco, Manuel Montero (Bilbao, 1955), ha obtenido el Premio de Periodismo EL CORREO 2009. El doctor en Historia Contemporánea reflexionaba en las páginas del 'Ideal' de Granada, el pasado 16 de diciembre, sobre la imagen que el romanticismo del siglo XIX construyó sobre los vascos, a través de autores como el propio músico italiano y, en España, los integrantes de la Generación del 98.

«La identificación de los vascos con la naturaleza, con la paz ancestral, el amor a la tierra, la encontramos en el romanticismo español y en Verdi», explica el autor. Es una descripción «en la que aún hoy nos reconocemos. No lo vemos como una caricatura». La naturaleza privilegiada, la cultura milenaria, «la convicción de tener una personalidad especifica muy individualista y la pretensión de ser auténticos sigue existiendo hasta en la actual sociedad urbana».

Pero Montero explica que aquella imagen, como la que aún tenemos de nosotros mismos, no tiene nada que ver con ninguna ideología. «No es un discurso de raíz política. Nace de la vida cotidiana, de la cultura». Aunque hable de una identidad diferenciada, advierte, «no es un discurso nacionalista». De hecho, los románticos a los que Montero se refiere fueron coetáneos de otros que, en Euskadi, escribían también sobre el vasco indómito pero desde otra perspectiva, la política, y motivaron el gran auge del nacionalismo a finales del XIX.

«La literatura nacionalista y el romanticismo se diferencian en que la primera insiste en lo colectivo, en el concepto de pueblo con una identidad uniforme. La segunda se basa en la fortaleza individual como un carácter compartido». Está claro que el debate identitario en Euskadi viene de lejos. Para Manuel Montero, llegó a convertirse en una espiral sin salida. Así que él dejó de fechar sus artículos porque «los comportamientos sociales y políticos se repetían una y otra vez durante años».

No hace mucho que ha vuelto a datar sus publicaciones. «En los últimos años se nota un cambio. El terrorismo está perdiendo fuerza y las obsesiones identitarias están remitiendo. Ahora sí conviene fechar los artículos, porque el contexto está cambiando». Montero celebra que «después de pasarnos diez años hablando de la identidad y de inminentes rupturas políticas y jurídicas, hoy parace que eso va desapareciendo».

Un ámbito para la pluralidad

La vida de Montero es inherente a la Universidad. Es doctor en Historia Contemporánea por la Universidad de Deusto y catedrático de esta misma especialidad en la del País Vasco desde 1995. Ejerció como profesor en Deusto desde 1978 hasta 1987, año en que comenzó a impartir clases en la UPV. Fue decano de la Facultad de Ciencias Sociales y de la Comunicación y, finalmente, rector. Cuando dejó el cargo, en 2004, confesó que lo que realmente llena su vida es «leer Historia, escribir y dar clases».

Y a eso dedica ahora su tiempo, aunque guarda un buen recuerdo de los años en los que llevó las riendas de la Universidad pública vasca. «Fue un periodo enormemente complejo e intenso, pero lo recuerdo con agrado. No me superó. Al margen de incidentes que nunca debieron suceder, en lo personal tengo buen recuerdo de aquella época».

Desde la distancia, en el tiempo y en el espacio, ve hoy a la UPV «en proceso de cambio, que no es mucho decir porque es su estado natural». Cree que las cosas «se están haciendo bien. Quizá la carencia sea la investigación». En lo que a la evolución histórica de Euskadi se refiere, confía en que la Universidad «siga siendo un ámbito para la convivencia, la pluralidad, la defensa de la libertad y de la democracia. Que sirva para superar los estigmas y las trincheras ideológicas».

NOTA DEL BLOGUERO: ¿Podremos decir algún día lo mismo en Cataluña? Allí el tripartito liderado por el psC ha logrado llegar a las más altas cotas de obsesión identitaria, y de discriminación, a golpe de leyes, de más de la mitad de catalanes, los castellano-parlantes.