Frases para ciudadanos:

"Todos hemos nacido iguales, y los derechos de cada individuo disminuyen cuando los derechos de uno solo se ven amenazados". (J.F. Kennedy).

"Nada hay más poderoso en el mundo que una idea a la que le ha llegado su tiempo". (Victor Hugo)

miércoles, 11 de junio de 2008

A vueltas con el lenguaje: los neologismos de Bibiana y otros eufemismos

Estamos asistiendo a una época revolucionaria en cuanto al lenguaje empleado. El des-gobierno de ZP nos asombra cada día más con extraños neologismos, e inventando eufemismos para huir de palabras políticamente prohibidas (como "crisis", "trasvase", etc.).

Ayer, Bibiana Aido, la ministra por estrenar, nos deleitó con una de esas perlas lingüísticas zapateriles: "miembros y miembras"



La Ministra de Igualdad, Bibiana Aído, se dirigió a los componentes de la correspondiente comisión parlamentaria de una manera singular: los “miembros y miembras” de esta comisión. “Miembro” es un término tanto masculino como neutro, pero doña Bibiana pertenece a esa secta que sólo entiende o el femenino, o el masculino. A lo mejor la ministra relaciona el vocablo “miembro” con el sintagma tópico “miembro viril”, y de ahí que haya pensado que “miembro” es una expresión machista. En todo caso, ahí está: miembros y miembras, Pixi y Dixi. Véalo.

En relación con este tema, aprovecho para traer a este blog el artículo de Antonio Burgos.

Me lo contó El Beni, que sabía de su Cádiz más que Hércules que la fundó. En aquellas Melodías de Broadway a la andaluza que fueron los espectáculos anuales de la serie «Zambra», actuaba cierta noche Manolo Caracol con Lola Flores en el Teatro Falla. Y nada más comenzar el espectáculo, desde el gallinero (al que en Cádiz, desde las Cortes de 1812, se le llama paraíso), saltó una voz que le largó un improperio ofensivo. Una guasa con tomate. Y con su magistral dominio de las tablas, Caracol, sin inmutarse, mandó parar la orquesta, se adelantó a las candilejas, señaló con su acusatorio dedo al paraíso, y apuntando como el Colón de las estatuas hacia aquellas oscuridades de las alturas, dijo rotundo:

-¡Ése no es de Cai!

La ovación que le pegaron se está oyendo todavía entre las quince piedras de la Caleta. Porque la saga de los Ortega venía de Cádiz y porque a Caracol se le veneraba en Cádiz, cuya psicología conocía como la palma de la mano. Y porque en Cádiz hay gracia, pero guasa, ninguna, que se lo digo yo. Donde hay guasa es en Sevilla. Tela.

Por eso mismo dudo muy seriamente de lo que dicen las biografías oficiales: que Bibiana Ha Ido, la ministra de Igual Da (porque da igual que haya ese Ministerio o no lo haya), sea de Cádiz. Esta no puede ser de Cádiz. No es que yo sea Caracol ni que este recuadro sea el paradisíaco Teatro Falla, Catedral de la Gracia con ladrillos colorados, pero tras oír la sarta de patochadas (y patochados) que ha largado en su primera comparecencia (y comparecencio) parlamentaria (y parlamentario), siguiendo las divinas enseñanzas de Manuel Ortega Juárez me atrevo a decir:

-¡Esa miembra no es de Cai!

Precisamente por lo de «miembra» ya famoso: «miembros y miembras». Una señora que dice «miembros y miembras», aparte de una cursi espantosa e ignara en gramática, no puede ser de Cádiz bajo ningún concepto. Tó Cádiz, la Catedral, la Viña y el Mentidero saben que el femenino de miembro no es miembra.

-Entonces, ¿cuál es?

Pues está clarísimo: el miembro, en femenino, es el chupapiera. Lo saben hasta los chiquillos del tanguillo en la plazuela que cantaba Antonio Martín. El miembro femenino ha sido en Cádiz toda la vida de Dios el chupapiera. También llamado toto, o totete. El que cantó Paco Alba en un cuplé sobre la violencia doméstica del marido que, como no había aún teléfono de desahogarse, miren lo que hizo con la miembra de su parienta: «Cogió una plancha como una fiera,/ y le puso el totete/ como una almeja/ a la marinera». O lo que se refiere de aquel que dijo del Mato Grosso que tenía cierta señora en el mismísimo ya-me-entiendes o chupapiera: «Ésta no tiene un toto, ésta tiene la montera de Finito de Córdoba».

¿O será que la ministra de Igual Da ha dicho lo de «miembros y miembras» en un ejercicio de chirigotería, como, aguanten la risa, lo de «consejo de Ministros y Ministras» o lo de «señorías diputados y señorías diputadas»? Muy segura no tiene que estar con su hallazgo, porque a sí misma no se lo aplica. Una cosa es predicar y otra dar trigo. En ese auténtico monumento a la brillantez y la experiencia que es el curriculum oficial de la Ministra (¡tararí, que el toro va a salir!) cuyos méritos caben en un papel de fumarse un porro, dice, textualmente, que fue cosas tan extraordinarias y dignas de recordación como: «Miembro fundador de las JSA de Alcalá de los Gazules», «Miembro del Comité de Andalucía de JSA», «Miembro del Comité Provincial del PSOE», «Miembro de la candidatura socialista en las Elecciones Municipales del 13 de Junio de 1999 en Cádiz en el puesto número 12» y «Miembro de la candidatura socialista por Cádiz en las Elecciones Autonómicas del 12 de Marzo del 2000 en el puesto número 7». Echen las cuentas: mi hembra de mi alma y mi igualdad ha sido cinco veces miembro, pero ni una sola vez miembra, chocho, que como saben es el vocativo cariñoso femenino que se aplica en Cádiz a las niñas, muchachas y señoras, a las miembras, mientras que para los caballeros, para los miembros, se reserva obviamente el de picha, la parte por el todo. Pues eso: picha, ésta no puede ser de Cádiz, cuando dice que el femenino de miembro es miembra y no chupapiera.


Y ahora, más en serio, Irene Lozano, filóloga, periodista, columnista de Abc y escritora, dice en una entrevista para El País que "el poder manipula siempre el lenguaje". ¡Qué razón tiene! ya lo hemos comentado en algún artículo anterior de este blog.

"El poder manipula siempre el lenguaje"

MIGUEL ÁNGEL VILLENA - Madrid - 10/06/2008

Filóloga, periodista y escritora, Irene Lozano (Madrid, 1971) es una de las pocas autoras jóvenes que se dedica al ensayo. Confiesa su "afición secreta por guardar recortes de prensa de frases alucinantes", y de ese interés surgió el libro El saqueo de la imaginación (Debate), que acaba de aparecer. "Lo que más me atrajo fue desvelar el lenguaje del poder que siempre fabrica discursos y frases en busca de su legitimación", comenta Lozano que cita un ejemplo muy revelador. "Los ministerios que antes se llamaban de la guerra, ahora ostentan el título de defensa. El poder busca, a través de este cambio de palabras, una legitimación moral que la guerra no tiene. En definitiva, el poder manipula siempre el lenguaje. No sólo me refiero a los políticos, sino también a los banqueros, a los científicos o a los periodistas".

En opinión de la escritora, la manipulación del periodismo resulta más grave porque "se supone que debe responder a un lenguaje informativo y nunca propagandístico". Convencida de que el periodismo ha de ser "irrespetuoso con el poder" para cumplir su papel social, Irene Lozano ofrece en su libro distintas pautas para que salten las alarmas de los ciudadanos ante la adulteración de las palabras. "¿Qué quiere decir Esperanza Aguirre cuando habla de liberalismo si es una palabra que sirve para todo?", se pregunta la autora. Pues eso, ¿qué pretende decir?

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