Frases para ciudadanos:

"Todos hemos nacido iguales, y los derechos de cada individuo disminuyen cuando los derechos de uno solo se ven amenazados". (J.F. Kennedy).

"Nada hay más poderoso en el mundo que una idea a la que le ha llegado su tiempo". (Victor Hugo)

lunes, 8 de febrero de 2010

Iñaki Ezkerra: 'El de la sierra'

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La foto de la juerga en Haití muestra lo más estúpido de la condición humana: la indiferencia ante el sufrimiento ajeno.


Es una de las fotos de esa famosa juerga de los cooperantes en Haití que se distribuyeron alegremente por Facebook. En ella se le ve a un joven muriéndose de risa ante la cámara mientras hace, para sus coleguis de oenegé y de francachela, un paródico amago de disponerse a serrar el cuerpo de un herido que yace en un camastro. Hay otras fotos de ese desdichado álbum que quizá podían apelar a alguna disculpa, a un momento de relajación y esparcimiento después del duro trabajo de socorrer a las víctimas. Es verdad que eran unas fotos demasiado risueñas y más propias de una despedida de soltero que de unos voluntarios que acaban de desenterrar a unos semejantes de los escombros, pero se podía hacer un esfuerzo por entenderlas. Se podía apelar a eso, a las treguas de ocio y camaradería que hay en todas las tragedias y en las misiones humanitarias. Sin embargo, la foto del idiota moral de la sierra no tiene pase. Muestra lo más estúpido de la condición humana: la indiferencia ante el sufrimiento ajeno.

Una indiferencia que llega al regodeo en el dolor. Lo curioso y lo paradójico es que ese imbécil podía haber pasado perfectamente por un héroe o un santo en la localidad en la que ha nacido o que podíamos haberle visto en un documental muy serio y tratando de despertar nuestra dormida conciencia sobre los males del Tercer Mundo. Lo llamativo y lo ilustrativo es lo terriblemente cerca que en este mundo nuestro están la piedad de la crueldad, la hipersensibilidad de la insensibilidad, la hazaña de la canallada. A veces son los tipos que se dedican profesionalmente a la solidaridad y a la fraternidad, a la fe en Dios y en el Hombre, los más fríos y los más burros. Un amigo mío que tiene una pésima opinión de los seres humanos me decía hace poco que para un gilipollas o para un sinvergüenza no hay como adherirse a una noble causa para que su baja catadura mortal o su gilipollez queden disimuladas, perdonadas o impunes; para ocultarlas y también preservarlas bajo la protección del prestigio que rodea a ese ideal. Tenía razón. Algo así es lo que quería decir Samuel Johnson cuando afirmaba en su célebre diccionario que «el patriotismo es el último refugio de los bribones». El doctor Johnson echaba mano del patriotismo porque en su época y en su país, en su contexto, ésa era una causa prestigiosa e incuestionable. En otros lugares donde el patriotismo está más puesto en tela de juicio, el refugio de los bribones puede ser la izquierda, los derechos humanos, la religión, las oenegés… Lo importante es eso: que la mejor causa atrae a los peores como a las moscas un panal de rica miel.

Y aún así, aún sabiendo eso, hay que seguir apostando por las nobles causas. Aunque a algunos compañeros de viaje se les vean de vez en cuando la cámara de fotos, la sonrisa y la sierra.

(Publicado en El Correo Digital)

Iñaki Ezkerra: 'La botella casi llena'

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No se trata del famoso voluntarismo que hace ver medio llena la botella que está medio vacía sino de hechos concretos. Hay malas noticias a las que se les puede y se les debe buscar un lado positivo. Que se hayan encontrado 1.500 kilos de explosivos en el chalé de Obidos y que ETA esté intentando llevar su base de operaciones a Portugal es un obvio síntoma de que la colaboración policial de la Francia de Sarkozy con España está dando buenos frutos y de que los sucesivos descabezamientos de la banda la están obligando a llevarse el tenderete del suelo que fue durante años para los terroristas un verdadero santuario.

A su vez la eficaz sintonía que hay entre las policías española y lusa se demostró ya el pasado 9 de enero con las detenciones practicadas por la Guardia Nacional Republicana a Garikoitz García y a Iratxe Yánez en Portugal mientras huían de la Guardia Civil; operación que fue simultánea a la detención de Iñaki Iribarren y Eider Uruburu por la Gendarmería francesa.

Si a eso añadimos el despertar de la Ertzaintza (de «los hombres de Paco» como los llaman los abertzales en alusión a Patxi López) que acaba de traducirse en el reciente desmantelamiento de dos comandos, resulta evidente que la botella está casi llena y que existe hoy una «milagrosa e inédita» coordinación en la lucha antiterrorista por la que no cabe más remedio que felicitar a Rubalcaba.

(Publicado en La Razón)

viernes, 5 de febrero de 2010

Santiago González: Un viaje sin paridad

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Llama la atención que en la comitiva que acompañó a Washington al presidente del Gobierno, el campeón de la paridad, hubiese menos mujeres que negros en el Comité Central del partido Comunista de Cuba. Lástima que no haya foto de los expedicionarios, la clásica antes de tomar el avión. La apariencia de paridad estricta en la foto es engañosa. Pero vamos al avío:

Presidente, [Debería haber dicho: "Mister President". Hasta Marilyn Monroe que tenía razones para tutear a Kennedy le llamó "mister President" en aquel célebre cumpleaños en el Madison Square Garden]

Congresistas, Señoras y señores, Gracias.

Gracias, por invitarme a participar, en nombre de mi país, en nombre de España, en uno de los actos de mayor tradición y simbolismo en la sociedad americana.

Y permítanme que les hable en castellano, en la lengua en la que por primera vez se rezó al Dios del Evangelio en esta tierra. [He aquí una de las grandes habilidades dialécticas de Zapatero, establecer relaciones aparentes que no tienen nada que ver con la realidad. Si Zapatero habló en castellano es porque es el único idioma que conoce, no porque fuera la lengua en la que se predicó la palabra de Dios por vez primera en aquellas tierras. Ya puestos, señor presidente, ¿sería posible que a nuestros hijos les hablaran sus profesores en la misma lengua que usa usted para rezar y les transmitieran el conocimiento en esa lengua, no porque en ella se rezara al Dios del Evangelio, que eso nos la suda, con perdón, sino porque es el idioma en que les predicó su madre y son más competentes en él que en ningún otro?]

Nadie como ustedes conoce el valor de la libertad religiosa.

Sus antecesores huyeron de la dominación, y para que nunca les fuera arrebatada la libertad fundaron este país. [otro ejemplo de las relaciones causales inadecuadas. En muchos casos huían de la justicia o de la pobreza]

Una Nación, los Estados Unidos, alumbrada en la democracia.

Que no ha dejado de crecer bajo su fuerza.

Que abolió la esclavitud, [después de haberse construido sobre ella, todo hay que decirlo] reconoció la igualdad de voto, y proscribió la discriminación.

Que ha ensanchado el pluralismo, la tolerancia, el respeto a todas las opciones y creencias…
Conquistas admirables, admirables a ojos de un demócrata que vive en una de las Naciones más antiguas del orbe: España. [Impresionante. Zapatero, un demócrata de la vieja Europa, concede el ISO 9001 a la democracia estadounidense. Él está cualificado por venir de una de las naciones más antiguas del orbe. No importa que el 18 de noviembre de 2004 dijera en el Senado: "El concepto de Nación es discutido y discutible", afirmación extraordinaria por venir del presidente del Gobierno de la Nación. A mí me recordó al chiste de Eugenio, en el que la madre del escolar renuente, le anima a ir a levantarse para ir a la escuela: "Mira hijo, tienes que levantarte para ir al cole por tres razones: porque ya es lunes, son las ocho de la mañana y porque tienes cuarenta y dos años y eres el director del colegio]

Una Nación también diversa, forjada en la diversidad y renovada en su diversidad.

Una Nación también americana, “la más multicultural de las tierras de Europa, (la) España celta e ibera, fenicia, griega, romana, judía, árabe y cristiana” -sobre todo cristiana-, como la ha caracterizado desde Latinoamérica Carlos Fuentes.

Nuestros dos países deben mucho a quienes han venido de fuera. No se entienden sin ellos, sin los que, a lo largo del tiempo, han llegado a nuestra tierra y, conviviendo, se han convertido en nosotros, en lo que somos. [Aquí, todos hemos venido de fuera, podrían haberle replicado sus anfitriones]

Permítanme que les lea un pasaje de la Biblia, del capítulo 24 del Deuteronomio:

No explotarás al jornalero pobre y necesitado, ya sea uno de tus compatriotas, o un extranjero que vive en alguna de las ciudades de tu país.

Págale su jornal ese mismo día, antes que se ponga el sol, porque está necesitado, y su vida depende de su jornal… [No sea que clame contra ti al Señor, y se te impute a pecado, es el remate del versículo que nos ocultan piadosamente los puntos suspensivos]

Es peligroso elegir el Deuteronomio como fuente de inspiración de la justicia social, como veremos. Fíjese usted lo que prescribe en materia de moral sexual: “Mas si es verdad lo que (el marido) le imputa y la muchacha no fue hallada virgen, la echarán fuera de la casa de su padre y morirá apedreada por los vecinos de aquella ciudad, por haber hecho cosa tan detestable en Israel” (Deut. XXII, 20-21). Finalmente, donde el mismo libro dice (XIV, 21): “No cocerás cabrito en la leche de su madre”, ¿debemos entenderlo como un alegato contra la cocina de fusión o más bien contra la redundancia?

No dejemos de velar por la buena integración de quienes han venido a trabajar y a convivir a nuestros países. No dejemos de velar también por aquellos a los que no podemos acoger entre nosotros, y pasan hambre y miseria en tantos lugares de la Tierra. Como las personas que viven en Haití, y cuyo infortunio nos ha movido a hacer un gran ofrecimiento de solidaridad. [He aquí una lágrima socialdemócrata, la malamente oculta satisfacción de vernos a nosotros mismos como buenos y solidarios ante la desgracia ajena. Lo importante no es el infortunio de Haití, sino nuestra respuesta grande, solidaria, ejemplar. Contrastar con los datos que aún legan de Haití, aunque ya no lleguen a las portadas]

Una solidaridad que nos reconcilia con nuestra condición misma de seres humanos, vulnerables y fraternos. [Más de lo mismo] Y que no debe diluirse en el olvido.

Asimismo, quiero proclamar el más sentido compromiso con los hombres y las mujeres que, en nuestras sociedades, padecen, en estos tiempos difíciles, la falta de trabajo. Todos ellos deben saber que no hay tarea de la que, como gobernantes, nos sintamos más responsables; que no hay tarea que nos acucie más que la de favorecer la creación del empleo. [Es aquí donde falla en buenismo y las lágrimas socialdemócratas se revelan en toda su inutilidad. La responsabilidad pasa por adoptar las medidas necesarias para crear empleo, tal como han hecho con más éxito que el nuestro todos los Gobiernos de Europa y, por supuesto, el de Obama. No vale con la expresión de los sentimientos]

Señoras y señores,

Hoy mi plegaria quiere reivindicar igualmente el derecho de cada persona, en cualquier lugar del mundo, a su autonomía moral, a su propia búsqueda del bien. Hoy mi plegaria quiere reivindicar la libertad de todos para vivir su propia vida, para vivir con la persona amada y para crear y cuidar a su entorno familiar, mereciendo respeto por ello. [Estamos ante una sutil reivindicación de las bodas gays y otras leyes concordantes. Y aquí es donde empiezan los problemas con el libro del que ha sacado su cita laboral, el Deuteronomio. Vean, por ejemplo, cómo queda la Ley de Identidad de Género a la luz de esta antorcha: “La mujer no se vista de hombre ni el hombre se vista de mujer, por ser abominable delante de Dios quien tal hace.” (Deuteronomio XXII, 5)]

La libertad es la verdad cívica, la verdad común. Es ella la que nos hace verdaderos, auténticos como personas y como ciudadanos, porque nos permite a cada cual mirar a la cara al destino y buscar la propia verdad. [Hace ya bastante tiempo que está entre los quiasmos favoritos del presidente. La semana anterior en Addis Abeba lo enunció en versión completa: "no es la verdad la que nos hace libres. Es la libertad la que nos hace más verdaderos". Quizá en esta ocasión no se atrevió a desautorizar al mismísimo Jesucristo en el Evangelio de San Juan: "La verdad os hará libres". (San Juan, VIII, 32)]

Pero la tolerancia es mucho más que la aceptación del otro: es descubrir, conocer y reconocer al otro. El desconocimiento del otro está en la raíz de los conflictos que amenazan a la humanidad y ponen en peligro nuestro futuro.

El odio nace de la ignorancia y la concordia se construye sobre el conocimiento. También la paz. España ya fue en el pasado ejemplo de convivencia entre las tres religiones del Libro: Judaísmo, Cristianismo e Islam.

Y hoy defiende en el mundo la tolerancia religiosa y el respeto a la diferencia; el diálogo, la convivencia de las culturas, la Alianza de las civilizaciones. Lo hacemos con tanta convicción como rechazamos las afirmaciones excluyentes de superioridad moral, el absolutismo o el fundamentalismo intransigente. [Veamos qué dice el Deuteronomio sobre Alianza de Civilizaciones: “esto es lo que debéis hacer con ellos: derribad sus altares y haced pedazos las estatuas, talad sus bosques profanos y quemad sus ídolos” (Deuteronomio, VII, 5)]

Estados Unidos sabe, como también lo sabe España, que la utilización espuria de la fe religiosa para justificar la violencia puede ser enormemente destructiva.

Y qué mejor momento que este Desayuno de Oración para que recordemos juntos, para que honremos juntos, a nuestras víctimas del terrorismo. Porque, juntos, también, defendemos la libertad allí donde se ve amenazada.

Señor Presidente, congresistas; señoras y señores,

Ya sea con una dimensión trascendente o cívica, [¿Dónde está la disyuntiva?¿Qué cosa es una dimensión trascendente y qué otra cosa una cívica?] la libertad es siempre el fundamento de la esperanza, de la esperanza en el futuro. [La libertad es un bien necesario. Algunos sostuvimos contra el parecer que hace cuatro años tenía el presidente Zapatero que era más importante que la paz. Pero no se ve por qué es el fundamento de la esperanza. Se puede ser libre y estar completamente desesperanzado, pregunte a cualquier miembro de ese millón de familias que tienen todos sus miembros en paro.]

Por la libertad, así como por la honra -se dice en El Quijote, la obra literaria más importante escrita en español- se puede y debe aventurar la vida, y, por el contrario, el cautiverio es el mayor mal que puede venir a los hombres.

La libertad es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos…”

Que ese don siga iluminando a América y a todos los pueblos de la tierra. [¿Qué quiere decir 'siga' y 'todos'. ¿Ilumina la libertad a Cuba, Irán, China, Venezuela, a todos los países africanos?]
(Publicado en el Blog de Santiago González)

jueves, 4 de febrero de 2010

Iñaki Ezkerra: '¿La culpa es de Suárez?'

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(La Razón).- Es ya un tópico recurrente de cierto sector de la derecha española echarle la culpa a Suárez cada vez que se habla de los inconvenientes del sistema de las autonomías, de las reformas estatutarias o de los excesos en general de nuestros nacionalismos periféricos. Y siempre que alguien me repite esa frase manida –«la culpa de todo la tiene Suárez»– no puedo evitar acordarme de ese tipo de seres que uno se encuentra por la vida y que, pese a tener ya cumpliditos los treinta añazos, le siguen echando la culpa de todos sus fracasos académicos, profesionales, sociales, matrimoniales, sentimentales y existenciales a un padre duro o blando, despreocupado o autoritario que «no supo comprenderlos». Y es que con treinta años ya no le puedes seguir responsabilizando a tu padre de haberte dado una terrible infancia. Por muy desentendido u hosco o fascista o bestial que fuera tu progenitor, has tenido demasiado tiempo para enderezar tu vida. Tu niñez puede haber sido todo lo triste que tú quieras pero desde entonces ya ha llovido bastante como para que te sigas relamiendo las heridas del día en que te castigaron injustamente sin postre. Con la democracia española me pasa lo mismo que con esa genuina especie de gandules. Uno va tranquilamente por la calle y de pronto se topa con la democracia española que le viene a contar la lacrimógena historia de que las autonomías son ingobernables o de que los nacionalismos son insaciables por culpa de lo mal que hizo las cosas Suárez. Y entonces lo único que a uno se le ocurre decirle a la democracia es eso, que «con más de treinta añazos no se puede venir con estas historias» y que ya «ha pasado demasiado tiempo como para poder cambiar lo que se hizo mal». Dicho de otro modo, después de Suárez ha habido cuatro presidentes de Gobierno en España. Si Aznar y González con ocho y catorce años que estuvieron en La Moncloa, respectivamente, no cambiaron lo que Suárez no hizo bien alguna responsabilidad tendrán en ello por no hablar del actual inquilino de esa santa casa.

En realidad estos reproches en diferido contra Suárez abundan en un vicio muy español, que es echarle siempre alguien la culpa de nuestros errores y defectos. En realidad estos retardados reproches al padre de nuestra democracia son una vuelta de tuerca al famoso «contra Franco vivíamos mejor» en el que aún incurren los nacionalistas y cierta izquierda rancia que no sabe que Franco lleva muerto treinta y cinco años. Otros –o quizá los mismos– todavía siguen viviendo contra Aznar cuando hace seis años que se fue del poder. Y otros, esta vez de signo diferente, también viven mejor contra Zapatero, o sea que se pasan el día criticando al Gobierno, pero luego se lanzan a la yugular de la oposición en cuanto pueden. Hay quien piensa que estos últimos esconden un afán lucrativo, pero se trata sólo de un incorregible atavismo hispánico y de una total ausencia de ideas propias. Estar siempre contra alguien sin ofrecer ninguna alternativa les libera del vértigo de tener que pensar. Suárez superó ese vértigo hace más de tres décadas y trajo una democracia. Hizo lo que pudo o lo que supo hacer. En estos días una serie de Antena 3 le está haciendo algo de justicia a aquel hombre que no se conformó con vivir contra el recuerdo de Franco y asumió sus responsabilidades. Asumió eso, el destino de que le echaran de todo la culpa a él.

martes, 2 de febrero de 2010

El Zamná llevará ayuda a Haití

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Después de un recorrido por el mundo para llevar un mensaje de paz, el Zamná se dirigirá a Haití para llevar más de 20 toneladas de ayuda.


El trimarán “Zamná” llevará más de 20 toneladas de ayuda humanitaria a la isla de Haití luego de que el empresario Manuel Díaz ofreciera este transporte para cooperar con la contingencia en ese país por el terremoto, informó el director de Protección Civil estatal, Luis Ernesto Martínez Ordaz.

En rueda de prensa, el funcionario estatal explicó que por la gravedad de la situación en el país del Caribe, la voluntad de ayudar se mantiene del pueblo yucateco por lo que los centros de acopio del gobierno del estado funcionarán de lunes a sábado de 9:00 a 19:00 horas.

“Las necesidades de la gente haitiana son muchas y por ello extendemos el acopio sin fecha definida para llevar por el barco Zamná principalmente granos en sacos, agua embotellada de a litro y azúcar, aunque si se reciben otras cosas también serán enviadas”, agregó.

Estos productos, dijo, deben ser en sacos y en esas presentaciones debido a que de esta manera se podrán estibar de manera que se puedan aprovechar los espacios del navío y con ello llevar el mayor número de mercancía.

La meta inicial, señaló, es reunir unas 20 toneladas y con ello mandar aproximadamente en la primera quincena de febrero el primer viaje, y con ello dar tiempo para que los encargados de la seguridad en Haití garanticen que el clima de inseguridad esté controlado para que el apoyo llegue sin contratiempos a quien realmente lo necesita.

Por su parte, el empresario Manuel Díaz explicó que tras la travesía del trimarán “Zamná” por el mundo, ahora se encuentra en mantenimiento en la costa yucateca, a fin de poder emprender este viaje, pero ahora de tipo humanitario a Haití.

De hecho, dijo, se ha externado al gobierno del estado la disposición de que este barco realice dos o más viajes, en los próximos meses si es que las condiciones y la ayuda se mantiene.

Detalló que el recorrido de esta embarcación por mar es de más de 900 millas y se recorre en aproximadamente 5 días.

lunes, 1 de febrero de 2010

Iñaki Ezkerra: 'Hombre, con perdón'

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¿Qué quiso decir el consejero de Economía andaluz al hablar del 'efecto familia' en el paro?

(El Correo).- Confieso que tengo el vicio de intentar comprender las estupideces de los políticos. En cuando uno de ellos suelta una tontería, me pongo manos a la obra. Trato de meterme en su cabeza porque creo que sólo de ese modo podré entender después sus actuaciones o sus omisiones. Y tengo que confesar también que llevo varios días tratando de averiguar qué es lo que quiso decir Antonio Fernández, consejero de Economía de Andalucía, cuando explicó el aumento de paro en su comunidad por un curioso «efecto solidaridad» o «efecto familia». Para Fernández las cifras del paro se hallan en crecimiento dentro de su comunidad porque cuando el trabajador se va al paro también se apuntan a la cola del INEM su mujer y sus hijos «para que no se sienta solo». O sea que no es que la mujer y los hijos del parado andaluz se encuentren dispuestos a aprovechar cualquier oportunidad laboral que les pudiera surgir antes que al cabeza de familia sino que a lo único que están dispuestos es simplemente a hacerle compañía en la cola del desempleo para darle apoyo psicológico. La pregunta que inmediatamente se me ocurre es si no podrían acompañarle en dicha cola pero sin necesidad de solicitar un empleo para sí mismos. Y de este interrogante se deriva otro por deducción pura y simple: en el caso de que a la mujer o a los hijos del parado andaluz les surja una oportunidad de trabajar antes que al parado andaluz propiamente dicho, ¿qué hacen?, ¿se echan atrás?, ¿se retractan en una hoja de papel timbrado de sus presuntas ganas de arrimar el hombro? ¿desaprovechan semejante posibilidad laboral?, ¿le dicen al tío de la ventanilla que era una broma y que sólo estaban allí para hacer bulto?

También contemplo una solución más que probablemente a Antonio Fernández se le haya pasado por alto. La mujer y los hijos del parado andaluz se ponen a trabajar para seguir burlando vilmente al Estado. Quiero decir que lo mismo que antes eran 'falsos parados' ahora son 'trabajadores de pega' que no se tiran ocho horas diarias metidos en una fábrica y desarrollando agotadoras tareas para llevar un sueldo a casa a fin de mes sino que hacen todo eso para tomarnos el pelo y justificar su anterior presencia en la cola de los desempleados. Si en un momento todos ellos fueran despedidos, después de trabajar en esa empresa treinta años de sus vidas -pongo por caso- tampoco deberían engrosar entonces las filas del paro pues una cosa es 'currar por necesidad' y otra 'por solidaridad', que es lo que ellos habrían hecho exactamente sin el menor escrúpulo. A su extraña explicación Antonio Fernández añadió una coletilla enigmática -«un hombre, con perdón»- que nadie ha sabido explicarnos. Deduzco que Antonio Fernández piensa que el único trabajo que de veras puede llamarse así es el del cabeza de familia, el del 'hombre'. Y ahora entiendo por qué, tras la invocación masculina, pedía perdón. Dentro de su machista telaraña mental, esa petición de ser disculpado -que parecía estúpida- era -¡ésta es la paradoja!- su único rasgo de lucidez.

Iñaki Ezkerra: 'Narcoetarras'

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(LA RAZÓN).- Del brazo político y el brazo armado, ETA ha pasado a tener un brazo flipado. Ésta es la novedad de los etarras recién detenidos por la Ertzaintza el pasado martes a los que se les relaciona con el narcotráfico.

Uno nunca creyó en el afán justiciero de aquella «ETA pureta» que asesinaba a camellos por «corromper a la juventud vasca». Uno entonces pensaba que los camellos no eran tales o que, si lo eran, lo que había era una lucha por hacerse con el monopolio en las calles del País Vasco.

Uno no se cree que quien se emborracha con la sangre ajena va a tener luego escrupilitis aguda con los estupefacientes como si la ideología etarra no fuera una droga dura y además mal cortada con moralina ecologista y antitauromáquica. Patricia Navarro daba divertida fe hace unos días en este mismo periódico de esa otra incongruencia que supone el hecho de que uno de los etarras ahora detenidos participase en las listas electorales de Berdeak-Pacma (partido antitaurino contra el maltrato animal). La historia de la banda terrorista y de todos los totalitarismos está llena de estas contradicciones ridículas.

De la electro-ETA que atesoraba detonadores, activadores y temporizadores hemos pasado a la narco-ETA y a esos a los que les han pillado armados hasta los dientes de marihuana, cocaína, sustancias de corte, básculas de precisión y toda la pesca. Yo no sé si fueron antes los lodos o los polvos, pero ETA hace tiempo que se ha pasado de la raya.

domingo, 31 de enero de 2010

El 'Zamná" de Vital Alsar ha cumplido con su misión

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Tripulantes del "mensajero de la paz" llevan la imagen de la Virgen de Guadalupe al cerro Zamná, en Izamal.

(SIPSE).- El barco mensajero de la paz cumplió su misión el pasado 17 de enero al llevar la venerada imagen de la Virgen de Guadalupe a Izamal al cerro que le dio nombre a la embarcación, Zamná, en el cual los tripulantes celebraron con la comunidad el éxito de la travesía.

El promotor del proyecto Zamná, Manuel Díaz Rubio, informó que vio cristalizado el sueño de llevar el mensaje de paz a más de 20 naciones a través de este trimarán, y con la inocencia de un niño maya que convivió con los anfitriones de todos los puertos visitados, la importancia de un mundo pacífico en el que puedan vivir las siguientes generaciones.

Al encuentro en Izamal asistieron los tripulantes de la embarcación, sus familiares y seres queridos del pequeño que acompañó la misión.

Como parte de esta acción de gracias por la protección de la Santísima imagen subieron el cuadro hasta la cima del cerro luego de visitar la capilla de la Virgen de la Asunción en el convento franciscano.

La naturaleza humanitaria del Zamná continúa; ahora beneficiará a los damnificados del sismo en Haití, pues se pretende que transporte unas 20 toneladas de ayuda para los habitantes de esa devastada nación caribeña.

Por lo pronto, el mensajero de la paz está en mantenimiento en el puerto de abrigo de Yucalpetén, luego de cinco meses de travesía en el mar. Se prevé que pueda zarpar el 15 de febrero, lo que permitirá que la ayuda llegue de manera directa de Yucatán a ese país en desgracia.

El empresario naviero indicó que la embarcación recorrerá 900 millas, por lo que deberá realizar un viaje de cinco días para entregar la ayuda.

El dato
* El pasado 12 de enero, un terremoto de 7 grados Richter devastó a Haití, porincipalmente a su capital, Puerto Príncipe, dejando miles de muertos y damnificados. Desde entonces se han estado registrando réplicas del sismo.

viernes, 29 de enero de 2010

29 de enero de 1981 (por Quique Gordaliza)

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Tal día como hoy, hace 29 años, se produjo un hecho insólito en la historia de nuestra democracia, que NUNCA MÁS se ha producido: la dimisión de un presidente del Gobierno. Las palabras de Adolfo Suárez, leídas hoy, y tras ver todo lo que ha pasado en España en estos casi 30 años, dan mucho que pensar.

Mi amigo Quique Gordaliza, con quien comparto la admiración y respeto por la figura de Suárez, ha publicado hoy este artículo en su blog, que a continuación transcribo:


Este veintinueve de enero, como todos desde hace casi treinta años, se proyectará en mi memoria la imagen de un Adolfo Suárez vencido y, sobre todo, cansado. Este año, además, añadiré el recuerdo de mi madre. Ahora que, esté donde esté, ya no tiene miedo a militares, fascistas y dictadores puedo escribir sobre aquella tarde. En mi cabeza se solapan las diapositivas en blanco y negro de un presidente profundamente triste con las instantáneas en color de una mujer asustada, que miraba la televisión sin querer creer lo que veía.

“¿Y ahora qué va a pasar, hijo?” me preguntó mientras Suárez decía que se iba sin que nadie se lo pidiera. Tenía miedo, supongo que el mismo que la mayoría de aquellos españoles que vivieron la guerra civil. Pocas veces volví a ver en mi madre un gesto tan preocupado. El fantasma del dictador seguía ahí, jodiendo como siempre…

Mi optimismo juvenil era más fuerte que aquellas historias sobre la guerra, sobre el hambre, sobre la puñetera dictadura. “No te preocupes, mamá. Esto es normal en democracia, ahora se elige otro presidente y ya está solucionado todo” así intenté tranquilizarla, como si yo supiera mucho del tema. “Tú no te metas en política, hijo –¡cuántas veces me lo dijo!- que se puede armar gorda.”. Pobre mujer, qué vida más dura por una puta guerra… pero sobre esto hablaré otro día.

Aquella noche no durmió, mi padre tampoco, como muchos españoles. Afortunadamente hubo una generación de demócratas vocacionales que consiguió que desapareciera el miedo y volviera la libertad.

Y ahora lo de todos los años… aquí transcribo el discurso de dimisión de Adolfo Suárez. Que cada cual saque sus conclusiones.

29 de enero de 1981 sobre las 19.30 Adolfo Suárez, Presidente del Gobierno español presenta su dimisión:

“Hay momentos en la vida de todo hombre en los que se asume un especial sentido de la responsabilidad. Yo creo haberla sabido asumir dignamente durante los casi cinco años que he sido presidente del Gobierno. Hoy, sin embargo, la responsabilidad que siento me parece infinitamente mayor.

Hoy tengo la responsabilidad de explicarles, desde la confianza y la legitimidad con la que me invistieron como presidente constitucional, las razones por las que presento, irrevocablemente, mi dimisión como presidente del Gobierno y mi decisión de dejar la presidencia de la Unión de Centro Democrático.

No es una decisión fácil. Pero hay encrucijadas tanto en nuestra propia vida personal como en la historia de los pueblos en las que uno debe preguntarse, serena y objetivamente, si presta un mejor servicio a la colectividad permaneciendo en su puesto o renunciando a él.

He llegado al convencimiento de que hoy, y en las actuales circunstancias, mi marcha es más beneficiosa para España que mi permanencia en la Presidencia.

Me voy, pues, sin que nadie me lo haya pedido, desoyendo la petición y las presiones con las que se me ha instado a permanecer en mi puesto, con el convencimiento de que este comportamiento, por poco comprensible que pueda parecer a primera vista, es el que creo que mi patria me exige en este momento.

No me voy por cansancio. No me voy porque haya sufrido un revés superior a mi capacidad de encaje. No me voy por temor al futuro. Me voy porque ya las palabras parecen no ser suficientes y es preciso demostrar con hechos la que somos y lo que queremos.

Nada más lejos de la realidad que la imagen que se ha querido dar de mí como la de una persona aferrada al cargo. Todo político ha de tener vocación de poder, voluntad de continuidad y de permanencia en el marco de unos principios. Pero un político que además pretenda servir al Estado debe saber en qué momento el precio que el pueblo ha de pagar por su permanencia y su continuidad es superior al precio que siempre implica el cambio de la persona que encarna las mayores responsabilidades ejecutivas de la vida política de la nación.

Yo creo saberlo, tengo el convencimiento, de que esta es la situación en la que nos hallamos y, por eso, mi decisión es tan firme como meditada.

He sufrido un importante desgaste durante mis casi cinco años de presidente. Ninguna otra persona, a lo largo ce los últimos 150 años, ha permanecido tanto tiempo gobernando democráticamente en España. Mi desgaste personal ha permitido articular un sistema de libertades, un nuevo modelo de convivencia social y un nuevo modelo de Estado. Creo, por tanto, que ha merecido la pena. Pero, como frecuentemente ocurre en la historia, la continuidad de una obra exige un cambio de personas y yo no quiero que el sistema democrático de convivencia sea, una vez más, un paréntesis en la historia de España.

Trato de que mi decisión sea un acto de estricta lealtad. De lealtad hacia España, cuya vida libre ha de ser el fundamento irrenunciable para superar una historia repleta de traumas y de frustraciones; de lealtad hacia la idea de un centro político que se estructure en forma de partido interclasista, reformista y progresista, y que tiene comprometido su esfuerzo en una tarea de erradicación de tantas injusticias como todavía perviven en nuestro país; de lealtad a la Corona, a cuya causa he dedicado todos mis esfuerzos, por entender que sólo en torno a ella es posible la reconciliación de los españoles y una patria de todos, y de lealtad, si me lo permiten, hacia mi propia obra.

Pero este profundo sentimiento de lealtad exige hoy también que le produzcan hechos que, como el que asumo, actúen de revulsivo moral que ayude a restablecer la credibilidad en las personas y en las instituciones.Quizá los modos y maneras que a menudo se utilizan para juzgar a las personas no sean los más adecuados para una convivencia serena. No me he quejado en ningún momento de la crítica. Siempre la he aceptado serenamente. Pero creo que tengo fuerza moral para pedir que, en el futuro, no se recurra a la inútil descalificación global, a la visceralidad o al ataque personal porque creo que se perjudica el normal y estable funcionamiento de las instituciones democráticas. La crítica pública y profunda de los actos de Gobierno es una necesidad, por no decir una obligación, en un sistema democrático de Gobierno basado en la opinión pública. Pero el ataque irracionalmente sistemático, la permanente descalificación de las personas y de cualquier tipo de solución con que se trata de enfocar los problemas del país, no son un arma legítima porque, precisamente, pueden desorientar a la opinión pública en que se apoya el propio sistema democrático de convivencia.

Querría transmitirles mi sentimiento de que sigue habiendo muchas razones para conservar la fe, para mantenerse firmes y confiar en nosotros los españoles. Lo digo con el ansia de quien quiere conservar la fuerza necesaria para fortalecer en todos sus corazones la idea de la unidad de España, la voluntad de fortalecer las instituciones democráticas y la necesidad de prestar un mayor respeto a las personas y la legitimidad de los poderes públicos.

Yo, por mi parte, les prometo que como diputado y como militante de mi partido seguiré entregado en cuerpo y alma a la defensa y divulgación del compromiso ético y del rearme moral que necesita la sociedad española.

Todos podemos servir a este objetivo desde nuestro trabajo y desde la confianza de que, si todos queremos, nadie podrá apartamos de las metas que, como nación libre y desarrollada nos hemos trazado.

Se puede prescindir de una persona en concreto. Pero no podemos prescindir del esfuerzo que todos juntos hemos de hacer para construir una España de todos y para todos.

Por eso no me puedo permitir ninguna queja ni ningún gesto de amargura. Tenemos que mantenernos en la esperanza, convencidos de que las circunstancias seguirán siendo difíciles durante algún tiempo, pero con la seguridad de que si no desfallecemos vamos a seguir adelante.Algo muy importante tiene que cambiar en nuestras actitudes y comportamientos. Y yo quiero contribuir, con mi renuncia, a que este cambio sea realmente posible e inmediato.

Debemos hacer todo lo necesario para que se recobre la confianza, para que se disipen los descontentos y los desencantos. Y para ello es preciso convocar al país a un gran esfuerzo. Es necesario que el pueblo español se agrupe en tomo a las ideas, a las instituciones y a las personas promovidas democráticamente a la dirección de los asuntos públicos.

Los principales problemas de España tienen hoy el tratamiento adecuado para darles solución. En UCD hay hombres capaces de continuar la labor de gobierno con eficacia, profesionalidad y sentido del Estado y para afrontar este cambio con toda normalidad. Les pido que les apoyen y que renueven en ellos su confianza para que cuenten con el necesario margen de tiempo para poder culminar la labor emprendida.

Deseo para España, y para todos y cada uno de ustedes y de sus familias, un futuro de paz y bienestar. Esta ha sido la única justificación de mi gestión política y va a seguir siendo la razón fundamental de mi vida. Les doy las gracias por su sacrificio, por su colaboración y por las reiteradas pruebas de confianza que me han otorgado. Quise corresponder a ellas con entrega absoluta a mi trabajo y con dedicación, abnegación y generosidad. Les prometo que donde quiera que esté me mantendré identificado con sus aspiraciones. Que estaré siempre a su lado y que trataré, en la medida de mis fuerzas, de mantenerme en la misma línea y con el mismo espíritu de trabajo.

Muchas gracias a todos y por todo».

Gracias a ti, Presidente.