Frases para ciudadanos:

"Todos hemos nacido iguales, y los derechos de cada individuo disminuyen cuando los derechos de uno solo se ven amenazados". (J.F. Kennedy).

"Nada hay más poderoso en el mundo que una idea a la que le ha llegado su tiempo". (Victor Hugo)
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lunes, 6 de febrero de 2012


Jueves 2 de febrero de 2012. Presentación en Barcelona del libro "Desde Santurce a Bizancio: el poder nacionalizador de las palabras" de Jesús Laínz 


Jesús Laínz, escritor, abogado, empresario santanderino y una de las personas que más ha escrito sobre el nacionalismo catalán y vasco, presentó su último libro titulado "Desde Santurce a Bizancio" en un acto organizado por Convivencia Cívica Catalana


Este libro ha venido precedido por una curiosa polémica, ya que La Casa del Libro (Grupo Planeta) vetó la presentación del mismo, pues según explicó la propia librería, sus salas no acogen presentaciones de libros "subversivos" o "muy problemáticos". 


Así, pues, en Cataluña ya "no hace falta ninguna prohibición, ningún policía; el pueblo se ha convertido en gendarme de sí mismo, la gente se autocensura porque saben lo que se puede hacer o decir" para no ver perjudicados sus intereses particulares o empresariales. Y esto convierte al sistema en algo "verdaderamente feo", ha señalado el propio Jesús Laínz.


El acto contó con la intervención de los ponentes Francisco Caja, Presidente de Convivencia Cívica Catalana, Jordi Cañas, Diputado autonómico y portavoz de Ciutadans (C's) y Pedro Antonio Heras, Profesor Universitario.



jueves, 2 de febrero de 2012

Presentación en Barcelona del libro "Desde Santurce a Bizancio: el poder nacionalizador de las palabras" de Jesús Laínz

Hoy, jueves 2 de febrero, mi amigo y paisano Jesús Laínz, escritor, abogado, empresario santanderino y una de las personas que más ha escrito sobre el nacionalismo catalán y vasco, presenta su último libro titulado “Desde Santurce a Bizancio” en un acto organizado por Convivencia Cívica Catalana.


Este libro viene precedido de una curiosa polémica, ya que La Casa del Libro (Grupo Planeta) vetó la presentación del mismo, ya que según explicó la propia librería, sus salas no acogen presentaciones de libros "subversivos" o "muy problemáticos".

Así, pues, en Cataluña ya "no hace falta ninguna prohibición, ningún policía; el pueblo se ha convertido en gendarme de sí mismo, la gente se autocensura porque saben lo que se puede hacer o decir" para no ver perjudicados sus intereses particulares o empresariales. Y esto convierte al sistema en algo "verdaderamente feo", ha señalado el propio Jesús Laínz.

Recomiendo vivamente la lectura de este libro, todo un manual explicativo de cómo los nacionalismos han utilizado las lenguas como herramienta de construcción "nacional", ilustrado con múltiples ejemplos no solo de nuestro país.

El acto contará con la intervención de los ponentes Francisco Caja, Presidente de Convivencia Cívica Catalana, Jordi Cañas, Diputado autonómico y portavoz de Ciutadans (C’s) y Pedro Antonio Heras, Profesor Universitario.

Hora: 19.30h.
Lugar: Hotel Catalonia Plaza Cataluña (C/Bergara, 11. Barcelona)

ANEXOS:
- Concesión (informal) a Jesús Laínz del título de "vascófobo" de la semana.
- Entrevista de Luis del Pino a Jesús Laínz en EsRadio (28-01-12)
- Programa "Son libros", de EsRadio, con Jesús Laínz (28-01-12).

lunes, 19 de diciembre de 2011

Entrevista a Jesús Laínz en Periodista Digital


Jesús Laínz presenta en Periodista Digital su último trabajo, Desde Santurce a Bizancio: el poder nacionalizador de las palabras (Ed. Encuentro), una obra donde refleja la importancia de la lengua en el movimiento nacionalista: "en España los nacionalistas consideran que hay que marcar el territorio. Y para ello, nada mejor que la toponimia".


domingo, 18 de diciembre de 2011

Manipulación lingüística y nacionalismo: algo más que palabras (Jesús Laínz, en ABC)


El Aula de Cultura de ABC recibe a Jesús Laínz que pone el dedo en la llaga de la supuesta «opresión lingüicida» española

(Publicado en ABC)



Es probable que haya palabras que matan, pero de lo que desde luego no queda alguna es de que muchas, por lo menos, malhieren. Palabras que el nacionalismo ha usado como mástil de la bandera de la exclusión y no de la integración como siempre debería ser usada una lengua. De ahí al «nazionalismo» solo hay un paso. Estas, y muchísimas más y de la misma enjundia, son las tesis de «Desde Santurce a Bizancio. El poder nacionalizador de las palabras» (Ed. Encuentro) del ensayista Jesús Laínz, un libro que sirve de hilo afilado del que tirar para la conferencia que Laínz ofrecerá este miércoles, bajo el título de «La manipulación lingüística del nacionalismo», en el Aula de Cultura de ABC, dentro del ciclo«España, una tradición y un proyecto», que organizan la propia Aula de Cultura ABC-Fundación Vocento y la Fundación Dos de Mayo, Nación y Libertad (Centro Cultural del Círculo de Lectores. O’Donnell, 10. A las 20 horas).
-Hagamos un poco de historia. ¿Ha existido algún país que haya destacado por este fenómeno de opresión lingüística? ¿Por ejemplo, la civilización romana no operaba con el latín en términos de manipulación?
-En el caso de Roma lo que sucedió fue la sustitución de las lenguas de los pueblos conquistados por una lengua de cultura muy desarrollada y extendida: el latín. Pero la opresión lingüística tal como la entendemos hoy comenzó con la Ilustración, paralelamente al desarrollo del nacionalismo y a los procesos de uniformización legal y administrativa. Aunque es cierto que se pueden encontrar casos bastante anteriores, sobre todo el inglés en Irlanda desde el siglo XIV. Pero el caso más sobresaliente quizá sea el francés: los revolucionarios proclamaron su intención de extirpar las lenguas regionales, a las que llamaban «jergas bárbaras». Y lo hicieron en nombre de la libertad y la igualdad. Con gran tenacidad e indudable éxito. Sin embargo, el país que ha cargado con la imagen de especialmente lingüicida ha sido España, lo cual es una injusticia histórica descomunal.
-¿Dónde está la frontera entre el poder civilizador de la lengua y la manipulación y la opresión a través de ella?

-En primer lugar, en el respeto a las personas y a la realidad, algo imposible de hacer penetrar en un cráneo nacionalista. Por ejemplo, es evidente que la lengua que han usado los vascos para escribir en el último milenio ha sido el castellano, desde, por ejemplo, el medieval García de Salazar hasta, no lo olvidemos, el mismísimo Sabino Arana. Y otro tanto se puede decir, aunque no de modo tan universal, de gallegos y catalanes, de fray Benito Feijoo a Cela y de Boscán a cientos de escritores catalanes actuales en castellano. Evidentemente también se han escrito grandes obras en gallego y catalán, como las «Cantigas» o las grandes crónicas catalanas medievales hasta Rosalía de Castro y la Renaixença, pero lo que eso demuestra es que esas sociedades, para mayor riqueza de España, son bilingüesdesde hace muchos siglos, algo inaceptable para los nacionalistas, que no en vano proclaman en sus pancartas que «Bilinguismo es Fascismo». Y en segundo lugar, en la consideración de las lenguas como medios de «construcción nacional» y de incomunicación, notable aportación de los nacionalistas a la historia universal de la estupidez.
-¿La supuesta «opresión» de una lengua a menudo no es más que una excusa para alentar otros fines?

-Sabino Arana, por ejemplo, no inventó una lengua. Sólo la adulteró. Pensemos tan solo en los neonombres, que tan disparatadamente han continuado desarrollando sus seguidores. Nunca nadie atacó, falseó, despreció y dañó tanto como él la aparentemente idolatrada identidad vasca. Arana es el Tolkien vasco puesto que la nación surgida de su fantasía tiene un nombre inventado, como muchas de sus localidades, y está simbolizada por una bandera absolutamente ajena a la historia. Una nación con un pasado inventado y con enemigos inventados. Con una guerra perpetua inventada, el famoso «conflicto» que nunca se les cae de la boca y queningún político español, con sorprendente ceguera, se ha preocupado de desmentir y denunciar. Un mundo poblado por personas que se llaman con nombres inventados y que hablan una lengua escrita con una ortografía nueva, abarrotada de neologismos que la hacen incomprensible para un verdadero vascohablante. Y lo sorprendente es que Arana y sus seguidores han conseguido que una parte muy importante de los vascos hayan tomado toda este inmenso fraude por real.

Convicción decimonónica

-¿Por qué los nacionalismos convierten la lengua en algo excluyente y no integrador?
-Porque a nuestros románticos separatistas no hay quien les mueva de su decimonónica convicción de que la lengua es la prueba de que son una nación distinta. Por eso la agitan con fines exclusivamente políticos, ajenos a las necesidades de comunicación de la gente, que es para lo que sirven las lenguas. Ya Sabino escribió que si los maketos algún día aprendieran vascuence, los vascos tendrían que aprender ruso o noruego para hablar otra lengua y así evitar lo que el llamó «cruzamiento de razas». Y mosén Armengou, uno de los padrinos políticos de Jordi Pujol, explicó en 1958 que para ser catalán había que hablar siempre catalán, pues de lo contrario se sería un traidor. Textualmente escribió: «Los zorros y los sapos de nuestro país también han nacido en Cataluña y no decimos que sean catalanes. Pertenecen a la fauna mundial. Estos catalanes circunstanciales tampoco son catalanes. Pertenecen a la fauna española».
-En toda Europa hay dialectos, lenguas maternas, pero en general cualquier ciudadano europeo prefiere hablar y escribir en la lengua oficial que llega a más gente, y no le hace ascos a aprender inglés. ¿Por qué cree que aquí hay ese extraño «provincianismo»?

-Porque entre la Leyenda Negra que los españoles se han tragado sin rechistar, la hispanofobia característica del pensamiento progresista español (pensemos en Azaña declarando que la historia de España es un error) y el contagio separatista tras la Guerra Civil, España es el mal y cualquier otra cosa es el bien. Por eso cualquier disparate aldeanista es progresista y por eso ha tenido que salir José Bono diciendo hace unos días que la izquierda española tiene que sacudirse el complejo antiespañol. El tiempo dirá, pero el conocimiento y el razonamiento poco pueden contra ello.
-Hace pocos días un ciudadano catalán denunciaba el acoso que sufría en un dominio «.cat» porque no lo usaba en catalán.
-Sí, y después se quejan del Franquismo. La hipocresía de los separatistas es infinita: primero, en la Transición, se pidió la igualdad de las lenguas y para ello se apeló al lógico derecho a educarse en lengua materna. Luego llegó la discriminación positiva con la excusa de contrarrestar el imparable empuje de la segunda lengua mundial. Pero el fin es la extirpación. ¿Se necesita una prueba? Francesc Ferrer i Gironés, senador socialista y posteriormente diputado de Esquerra Republicana confesó en 1985 que no es el bilingüismo lo que desean establecer en Cataluña, sino la extirpación del castellano, a la que consideraba «lengua de nuestros amos» y «señal de dominación y superioridad de la nación vecina».

Lengua y chollos

-Por otro lado, todo este apaño lingüístico viene acompañado de subvenciones, ayudas, componendas...
-Julio Camba ya se reía de todo esto cuando hace un siglo escribió que «ya saben lo que tienen que hacer los currinches que quieran tener éxito: escribir en gallego». Fijémonos en esta contradicción: el porcentaje de libros editados en castellano en España es del 79%, el 10 en catalán, valenciano y balear, el 2 en gallego, el 1 en vascuence y el resto en otras lenguas. Pero, como contraste, el castellano es la lengua de lectura para el 93% de las personas, el catalán para el 4, el vascuence para el 0,4 y el gallego para el 0,3. ¿Cómo se explica esto? Pues con la gente que, por deber «patriótico» o por moda, compra libros que luego no lee, y, sobre todo, con las administraciones autonómicas que derrochan riadas de dinero en subvenciones y en la compra de libros que pasan a pudrirse en almacenes
-Hay medios de comunicación nacionales que insisten en lo de Ourense, en lo de Girona, A Coruña, Lleida... ¿Los medios también tenemos responsabilidad en esta cuestión?
-Efectivamente. Se trata de otra faceta del fingimiento de que la lengua común no existe. España es el único país del mundo en el que se prohiben los exónimos, en concreto, y para colmo del absurdo, los exónimos en español. Es ridículo que en los medios de comunicación se usen sólo los topónimos en las lenguas regionales aunque el locutor esté hablando, evidentemente, en la lengua de Cervantes. Este asombroso comportamiento, paradójicamente, no se extiende a ninguna otra lengua del mundo. Nunca se perpetrará en televisión la cursilería de decir Deutschland, London, Den Haag o Köln, sino Alemania, Londres, La Haya y Colonia. Pero las únicas formas posibles de Gerona, Fuenterrabía y La Coruña han de ser, por miedo reverencial a los sacrosantos hechos diferenciales, Girona, Hondarribia y A Coruña. Y no sólo se han impuesto en la regiones respectivas, sino en todas las demás, en las que, evidentemente, no tienen competencia legislativa, lo que no tiene ninguna justificación. Pero los culpables de toda esta locura no han sido sólo los nacionalistas, sino que el PP y el PSOE comparten responsabilidad a partes iguales.
-Finalmente, ¿puede ofrecernos una pista sobre el camino a seguir?
-La receta es sencilla pero el camino es largo y tortuoso y, sobre todo, hace falta voluntad para recorrerlo: extirpar el totalitarismo lingüístico, educativo, político y mediático implantado en algunas regiones y dar la batalla ideológica a los nacionalismos, lo que no se ha hecho en cuatro décadas por complejos absurdos, debilidad, cobardía, ignorancia y falta de sentido de Estado.

lunes, 13 de junio de 2011

Desde Santurce a Bizancio (Jesús Laínz). El poder nacionalizador de las palabras

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Mi amigo Jesús Laínz, montañés de pro, santanderino de toda la vida, acaba de publicar su último libro, un auténtico manual sobre el uso que los nacionalistas hacen de la lengua como elemento de su construcción nacional.


Un siglo después de que Sabino Arana inventase los términos Bizkaia, Gipuzkoa y Araba, ya han alcanzado la oficialidad. Pero la ingeniería palabrera sólo es una parte de la más amplia utilización de las lenguas como instrumentos de la llamada construcción nacional. La manipulación lingüística no es ni un fenómeno nacido en nuestros días ni exclusivamente español. Muy al contrario, la tragicómica utilización de la lengua como instrumento opresor y modelador de las naciones cuenta con ilustres antecedentes en todo lugar y época, sobre todo a partir de que el acceso de las masas a la toma de decisiones políticas convirtiera al Pueblo y la Nación en objetos de adoración. Junto al sorprendente relato de la ingeniería lingüística practicada por toda Europa, en estas páginas se procede al desmenuzamiento del caso español, brillante e incesante aportación a la historia universal de la estupidez. 

«Este libro es la crónica despiadada, inflamatoria y cáustica de hasta qué extremos de estolidez pueden llegar los delirios nacionalistas». (Amando de Miguel).

«Delirio toponímico y onomástico, opresión lingüística, adoctrinamiento partidista en las aulas, exilio y asesinato, todo esto está siendo posible en España sin necesidad de declarar una guerra. Los españoles han sido capaces de conseguir en la paz resultados parecidos a los de las dos guerras mundiales, no sólo por la acción de los separatistas, sino también por la dejación de quienes debieran haberse opuesto a ella entre otras razones por estar obligados por las leyes del Estado del que son órganos, así como por la grave descomposición nacional del pueblo español, que ha perdido la conciencia de sí mismo. 

Quizá sea ya demasiado tiempo de Leyenda Negra, de pesimismo noventayochista y de mito antifranquista, pues si Europa en su conjunto probablemente no tarde en morir de cansancio, España lo hará de exceso de autocrítica. Y, sin embargo, paradójicamente, la realidad es que España está demostrando ser una nación de una fortaleza y una cohesión extraordinarias, pues muchos otros países europeos han sufrido en los dos últimos siglos secesiones, amputaciones, divisiones, incorporaciones, desapariciones y todo tipo de modificaciones pacíficas o violentas, por disputas serias o bizantinas, mientras que España lleva un siglo resistiendo los embates de los separatismos. 

Lo irónico del asunto es que los vascos, gallegos y catalanes que apoyan las modas nacionalistas no se están dando cuenta de que las medidas dirigidas supuestamente a defender y fortalecer unas identidades colectivas amenazadas, según dicen, por España, no les están haciendo ningún favor. Lejos de ello, la imposición lingüística y las obsesiones palabreras sólo puede conducir, y se está viendo ya, a la fobia hacia esas lenguas por parte de muchos ciudadanos. 

Por otro lado, muy difícilmente se puede defender y fortalecer lenguas, historias y personalidades colectivas falsificándolas, adulterándolas y eliminándolas sistemáticamente. Nunca se ha perpetrado un ataque más devastador contra la lengua, la historia y la cultura de esas regiones como el desatado en los últimos treinta años. Los supuestos defensores de las esencias vascas, catalanas y gallegas han demostrado ser sus principales enemigos, pues lo único que han conseguido son ficticias Poldavias, parodias ridículas de aquello que pretenden defender». (páginas 487-488).

domingo, 12 de junio de 2011

Amando de Miguel recomienda un libro excepcional: Desde Santurce a Bizancio (Jesús Laínz).

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Amando de Miguel, en su columna de Libertad Digital, hoy nos recomienda un libro: la última criatura salida del bolígrafo (sí, bolígrafo, él no usa pluma) de nuestro paisano y amigo Jesús Laínz.


Espero que no me insulten mucho por hacer propaganda de un libro, de su autor, de la portadista y de la editorial. Créanme que se trata de un libro verdaderamente excepcional de puro bueno. Por eso mismo le he hecho el prologuillo. Cumple reseñar este libro en Libertad Digitalporque su asunto entra de lleno en los que aquí nos tocan: el nacionalismo lingüístico y sus horrores. No se refiere solo a España sino a toda Europa. Eso es lo original. Los horrores se centran en los caprichos onomásticos, referidos al baile de topónimos. El autor es Jesús Laínz (aunque en el norte lo llamen casi siempre Lainz). A mí me deja que lo enaltezca como "el insigne bolígrafo montañés", un cariñoso remedo del que fuera "insigne polígrafo" por antonomasia, Menéndez y Pelayo. Ya que hablamos de retruécanos, el título del libro es otro juego de palabras:Desde Santurce a Bizancio. Habrá quien crea que es un error, como lo del "insigne bolígrafo", pero es que el español, cuando habla en broma, no se ríe. La casa editorial es Encuentro y la idea de la portada, un famoso collage pop, es de Teresa Laínz, de los Laínz de toda la vida. Ya eran famosos en las luchas contra los romanos.
Cumple mi amigo de forma tan precisa el espíritu de esta seccioncilla que, cuando yo falte, dicto que se encargue de ella Jesús Laínz. Nos separa una distancia generacional. Nació el de Santander cuando yo había acabado la carrera. Pero don Jesús ha recogido la antorcha con admirable celo. Desgraciadamente, habría que ver los chafarrinones que mancillan la estatua de la Antorcha en mi universidad. Entiende que el vicio más nauseabundo de la España y de la Europa actual es el delirio nacionalista. Su expresión lingüística resulta, además, ridícula. El texto que digo no es simplemente un panfleto ideológico, aunque entiendo que algunos panfletos ideológicos son verdaderos monumentos de la cultura. Estamos ante un libro académico, en el mejor sentido, documentado y no solo con referencias literarias sino gráficas. Lo único que lamento es mi sensación de envidia, porque a mí me habría gustado escribir un libro así, incluso con el mismo sentido de la ironía, el arte suprema.
Así pues, este libro es lectura obligatoria para el curso virtual que aquí seguimos sobre la "lengua viva". Pocas veces daré un consejo tan justificado. Me lo van a agradecer los lectores, que van a ser todos los libertarios. Don Jesús es uno de ellos y de los más cumplidos. Aprovechen la temporada de ferias librescas para hacerse con un ejemplar de la edición príncipe. Recuerden que la gran distinción de nuestro tiempo es la que separa el grupo de los que leen de los iletrados. Cada uno es libre de apuntarse en una u otra congregación.
Una única crítica. Don Jesús se empeña en que hay que llamar "manipulación lingüística" a lo que hacen los nacionalistas con los idiomas. No, señor. La mano es lo que nos distingue de los animales, es la parte más noble del cuerpo. Lo que perpetran los nacionalistas es la "pediculación lingüística". No es la peor de las pediculaciones, vive Aitor.

martes, 29 de enero de 2008

EL PARTIDO DE LAS OBVIEDADES

Sí, somos el partido de las obviedades, reivindicamos lo obvio, porque quienes lo deberían llevar a cabo han hecho dejación de sus funciones, dicen una cosa y hacen otra. Hasta en la prensa local de Cantabria se han dado cuenta. Reproduzco aquí lo que ayer se recogía en el diario ALERTA:

La campaña obvia
José DE CORA

Se veía venir y llegó. Al ritmo que llevábamos alguien tenía que proponer en su programa político los más elementales principios de convivencia y entendimiento, aquéllos de los que ya no se hablaba por creer que estaban garantizados y que ahora, al oírlos como argumentos de campaña, suenan a cantos celestiales e himnos vanguardistas.
Vean, por ejemplo, lo que prometen Ciudadanos: Que en cualquier comunidad del Estado, los padres tengan el derecho constitucional de educar a los hijos en cualquiera de las lenguas cooficiales de su territorio. ¡Toma castaña! ¡Lo nunca visto! Un periódico extranjero podría titular esa información diciendo: "Los españoles podrán recibir la enseñanza en español".
Claro, es una lengua emergente desde que a Cervantes le dio por escribir el Quijote. Menuda suerte los tíos. Pero no se queda ahí la cosa. A poco que nos pongamos las pilas es muy probable que entre en vigor la ley. ¿Qué ley?, se preguntará el despistado. La ley, en general; la que condena a Atutxa por no cumplirla, al conductor que arrasa a un ciclista por imprudente y al que la jura en vano. Va a ser una medida muy interesante que puede dar excelentes resultados. Es cuestión de probar, a ver qué tal nos va si lo hacemos así. El autor de la propuesta idiomática, Albert Rivera, define a su formación como "el partido de las obviedades", y es cierto que si hace algunos años se presenta con ellas a la conquista del voto, su familia lo interna en un sanatorio antes de que asome la cabeza por la ventanilla del Registro. Pero hoy no, ya ven. Dice lo de la enseñanza en un mitin y la gente se desgañita en vítores y aplausos. -¡Bravo, Rivera! ¡Ahora di aquello tan bonito de que quien mata es un asesino! Y lo dice. Y suena bien; a novedad, a revolución, al sueño de una noche de verano.