Frases para ciudadanos:

"Todos hemos nacido iguales, y los derechos de cada individuo disminuyen cuando los derechos de uno solo se ven amenazados". (J.F. Kennedy).

"Nada hay más poderoso en el mundo que una idea a la que le ha llegado su tiempo". (Victor Hugo)

jueves, 18 de febrero de 2010

Iñaki Ezkerra: ¿Por qué es tan difícil el pacto?

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Hay una razón que hace prácticamente imposible el tan traído y llevado pacto entre los dos grandes partidos nacionales y que no se está sacando a relucir en el debate público de estos días, como si fuera una incorrección política el simple hecho de mentarla y como si no fuera la razón principal, previa y flotante en todo el pleno parlamentario de ayer. Esa razón, tan innombrable como obvia, es que Zapatero ha hecho una cultura del «anti-pacto» con el PP, del conflicto con el PP, del aislamiento total al PP. La misma táctica improvisada a última hora de reunirse con Duran i Lleida para que no le dejara solo en el Congreso quería ser un «revival» light y nostálgico del famoso «cordón sanitario» al que se sumó Artur Mas en octubre del 2006 firmando ante notario que no pactaría con el PP tras las elecciones, lo que no era más que una ratificación en diferido del Pacto del Tinell de diciembre del 2003. Lo que un Zapatero desgastado y aislado trató ayer de escenificar, usando a Duran i Lleida como inverosímil coartada, es el viejo jueguecito de que «con otros se puede pactar porque tienen talante, pero no con Rajoy».

Hay muchos argumentos, por supuesto, que hacen inviable ese pacto, como la lista de incumplimientos que enumeró oportunamente el líder de la oposición, como esa reforma laboral que Zapatero no puede asumir por motivos ideológicos o como esa reducción eficaz del gasto público de la que es incapaz. Pero hay un argumento que es anterior a todos ellos y es el de que estamos ante un señor que llegó al poder planteando como programa la eliminación política y civil del partido saliente. Se puede decir sin exagerar que antes que cualquier objetivo social estaba ese objetivo y que incluso los mismos objetivos sociales debían ponerse al servicio de ese principal. Por esa razón el zapaterismo nunca ha buscado el consenso, sino la provocación consistente en llevar unas reivindicaciones cabales que suscribiríamos todos los españoles a un límite que suscitara el rechazo del sector más conservador de éstos o muchas veces del más cabal de tal modo que pudiera presentar ante sus votantes a la oposición como ultraderechista negadora de la mayor y enmendante a la totalidad de esas reivindicaciones. Que para muchos ciudadanos el Ministerio de Bibiana sea una broma sangrante en la España de los cuatro millones y medio de parados no quiere decir que no deseemos la «Igualdad». Precisamente porque la deseamos nos parece esa institución un doloroso sarcasmo.

Lo que impide el pacto no es la ideología izquierdista de Zapatero, sino la «cultureta» antiderechista que ha creado. No es una cuestión de talantes dialogantes ni de buenas voluntades, sino «ontológica». Lo que para ese pacto se le pide al PP es un ejercicio masoquista de autonegación. Es precisamente ésta la causa por la que no resulta trasladable al panorama nacional el pacto vasco, que a menudo se invoca como ejemplo. En Euskadi el propio PSE de Patxi López ha trabajado a su manera en la consolidación de una cultura política de rechazo al PNV, que le obliga ahora a ser consecuente con su electorado. Pero desde el PSOE de Zapatero contra lo que se ha trabajado es contra el PP, de tal modo que su electorado no ve en el pacto con Rajoy lo que ven los socialistas vascos en el pacto con Basagoiti. Ven lo que éstos verían en el pacto con Ibarretxe. ¿Puede hoy cambiarse eso?

miércoles, 17 de febrero de 2010

Entrevista a Albert Rivera en EL IMPARCIAL

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Albert Rivera: 'El problema en Cataluña es que Montilla no es Patxi López'

Tiene 30 años y este otoño se presentará por segunda vez a las elecciones catalanas como candidato de Ciudadanos. Habla de cuatro años en el Parlament y de todas las personas y "personajes" que por allí se mueven, de la política catalana y sus vicios y de los posibles escenarios que diseñen las urnas. Cree que "Artur Mas tiene su última oportunidad" y lamenta que ni Montilla sea Patxi López ni Sánchez Camacho sea Antonio Basagoiti.

EL IMPARCIAL tiene cita con Albert Rivera en el hotel Petit Palace Ducal, en la madrileña calle Hortaleza, a escasos pasos de la Gran Vía. Acude con su jefa de prensa y en traje. El hielo cubre las aceras de la capital a primeras horas de la mañana. Aún quedan lejos las elecciones catalanas, pero es ahora cuando empieza a cocinarse una campaña brillante o se pierde de antemano en las urnas. Antes de comenzar la entrevista, Albert habla de Xurde Rocamundi, un comerciante de Arenys de Mar multado por no rotular en catalán en su negocio.

Hace cuatro años era un completo desconocido. Hoy, una de las pocas voces críticas en el Parlamento de Cataluña y un aún joven político que no ha cambiado su discurso ni ha rebajado el tono ante lo que siempre ha considerado una clase política enquistada en las instituciones y sin más horizonte que la propia política.

Después de posar para el fotógrafo en un balcón del hotel, Rivera conversa con este periódico en los sillones del hall. Su jefa de prensa atiende su teléfono móvil. Muy crítico con la política antes de ser diputado, ya curtido y después de todo lo que ha llovido en Cataluña en los últimos tiempos, ¿cuál es su percepción actual del mundillo del que forma parte desde 2006? "Agridulce. Es un orgullo poder decir lo que piensas en una tribuna pública, pero, por otro lado, hay ciertas decepciones. Hay una dinámica y una endogamia que te lleva a chocar constantemente contra un muro, quieres cambiar las cosas y te sientes impotente", responde el recién elegido candidato de Ciudadanos a los comicios de otoño.

El barcelonés reconoce que la existencia de ese muro es la que hace que cuando consigue "pequeñas cosas" se lleve una gran alegría. "Hemos hecho de observadores desde dentro y podemos hacer un mejor diagnóstico: la partitocracia está muy blindada legalmente y los medios han entrado también en ella", argumenta Rivera, que se lamenta de haber abanderado en el Parlamento autonómico la limitación de mandatos y que el resto de grupos votara en contra "y se quedaran tan anchos". Su disgusto es manifiesto desde sus primeros discursos, cuando consiguió una excedencia para presentarse a las elecciones autonómicas de 2006, pero aún le sorprende que haya gente que "viva" de la política. "Se pasan 28-30 años de la Diputación al Parlamento, de ahí a la Alcaldía, y así hasta la jubilación. Hacen de esto una profesión y han pervertido el concepto de servidor público", explica. El deseo de Ciudadanos, subraya su presidente, es que los diputados no crean que el escaño les pertenece, "que estás allí sentado por gracia divina", sino porque "un señor te ha sentado ahí y te va a controlar toda la legislatura para que cumplas lo que le prometiste".

Esos mismos cuatro años también los ha pasado al frente de un partido que cumplió su mayoría de edad cuando dos compañeros suyos de aventura, Antonio Robles y José Domingo, decidieron abandonar, no sin antes intentar hacer saber la tiranía de su líder. "Ciudadanos ha hecho muchas cosas bien, pero también hemos cometido errores, a veces de crecimiento, otras por principiantes o pecando de idealistas, pero todos ellos bastante sanos y lógicos", dice Rivera de su travesía como presidente de la formación, que, en su opinión, "ha aprendido y ha salido reforzada" de la crisis interna.

Ahora es tiempo de diseñar la campaña. Rivera quiere trasmitir tres ideas fundamentales: "Es necesaria una reforma democrática profunda, democracia interna en los partidos y más control del dinero público". Persigue que el debate "nacionalista, identitario, el de las veguerías, la abolición de los toros o las multas lingüísticas" deje paso al del 18 por ciento de paro en Cataluña o al cierre de comercios.

Ciudadanos condiciona el apoyo a un partido después de las elecciones a que "reconozca la pluralidad de Cataluña, que hay dos lenguas, que hay nacionalistas y no nacionalistas y que recupere los lazos económicos, políticos y culturales que ese modo de pensar ha roto con el resto de España". Rivera quiere a un presidente de la Generalitat que, lejos de destacar por sus "salidas de tono, por hablar de complot a los Juegos Olímpicos de Madrid o por que los colegios no impartan el castellano", lo haga por la defensa de una Cataluña heterogénea y plural. EL IMPARCIAL le plantea un hipotético escenario pos electoral en el que CiU y PPC necesitan algunos escaños más para derrocar a Montilla. "Si necesitan escaños, tendrán que escucharnos", responde sin dudar, a la vez que admite que, a día de hoy, ningún candidato va "en la línea" descrita, sino "en la contraria".

¿Con qué envoltorio se quiere presentar todo esto al potencial votante? "Necesita romper", señala Rivera. "El reto es motivar al desencantado, la corrupción ha hecho mucha pupa y la situación económica es muy dura, hay mucha gente cabreada", explica. Internet será un "pilar principal" de una campaña que pretende ser valiente, como lo fue la que condujo a Ciudadanos al Parlament, con un Albert Rivera completamente desnudo y bajo el lema 'Sólo nos importan las personas'.

De vuelta al Parlament, es bien conocida la imagen pública de José Montilla o de Josep Lluis Carod Rovira, aquellos a los que ha tenido que plantar cara en los ultimos años, pero, ¿cómo son en las distancias cortas? Rivera explica que la mayor parte de políticos "hacen un rol público", aunque "hay de todo, y en eso no quiero engañar a nadie", reconoce. "Carod Rovira es un personaje caracterizado por haberlas hecho gordas, por titulares, por provocar, pero creo que es una persona inteligente que ha sabido hacer crecer a un partido minoritario con 23 escaños en Cataluña e incluso ocho en Madrid”, relata el presidente de Ciudadanos, quien concluye que, pese a sus méritos, Carod presenta un discurso "que levanta fronteras dentro de un país". ¿Y cómo es Montilla? "Es una persona bastante cerrada, un presidente hermético, se trata de un personaje típico de la política", responde Rivera, incapaz de descifrar aún la personalidad del presidente catalán, así como tampoco por qué la mayor parte de los que ostentan el poder en Cataluña no saben encajar una crítica e incluso "se lo toman como algo personal".

Con la mirada de nuevo en las elecciones de otoño, y preguntado por sus protagonistas, Rivera estima que Artur Mas tiene su última oportunidad, sabe que tiene que gobernar o se va para casa", aunque, en su opinión, está errando con un discurso "más nacionalista" del que acostumbra, lo que "hace difícil conjugar el mensaje con la intención de pactar con todo el mundo". Su socio menos descabellado es el Partido Popular, al que Rivera sólo salva en la etapa de Alejo Vidal-Quadras. "El PP ha sacrificado Cataluña y Alicia Sánchez-Camacho es una pieza colocada por Rajoy", dice el presidente de Ciudadanos, al que le consta que el electorado popular no quiere más nacionalismo, por lo que, en consecuencia, un pacto con CiUcarecería de coherencia.
¿El nacionalismo ha tejido en Cataluña las redes que, según PSE y PP, tejió en el País Vascoen sus años en el poder? "Es igual", aclara Rivera. "En Cataluña, el gran logro del nacionalismo es la cesión de competencias en Educación, que conlleva libros y profesorado. A mí me hablaban en el colegio de los Països Catalans y no es lo que dice el Ministerio, que dice que hay 17 Comunidades Autonómas”, explica un Rivera que, sin soltar la referencia al País Vasco, admite que Patxi López "está haciendo una buena labor". El problema, afirma, "es que Montilla no es Patxi López ni Alicia Sánchez-Camacho es Basagoiti".

¿Y Joan Laporta?, ¿qué me puede decir del futurible nuevo político en Cataluña?, le pregunta este periódico. Por primera vez, Rivera se queda sin palabras, con una media sonrisa y sin encontrar una respuesta adecuada. Por fin se atreve: "Hay que reconocerle éxitos futbolísticos, pero, como culé, no me representa porque se está cargando la imagen del Barça". Políticamente, dice, "Laporta representa un fundamentalismo y populismo con poca ideología, no sabemos qué piensa de Sanidad, ni de Educación, ni cuál es su modelo social, sólo sabemos que quiere la independencia y salir en las fotos".

El acercamiento de EL IMPARCIAL al primero de los candidatos a las elecciones catalanas concluye con un análisis de actualidad, que lleva el nombre de localidades catalanas: Ascó y Vic. Rivera lamenta, en el caso nuclear, que "los partidos lleguen a condicionar la vida municipal". El debate sobre inmigración le parece "interesado, oportunista, de cálculo electoral y de vuelo corto". Valora que los referéndum, "en lugar de para independizar territorios, deben servir para consultar a los ciudadanos si quieren una infraestructura nuclear o no, por supuesto, con las máximas garantías y seguridad". Además, Rivera cree que "el Estado debería haber liderado esto, decir que se necesita un almacén y publicar informes de idoneidad de cada territorio por su clima y condiciones" y lamenta que "Zapatero no ha tomado las riendas, está missing y sus barones territoriales diciendo una cosa y la contraria". Apoya que se respete la autonomía local y propone "un debate serio sobre el mapa energético como han hecho con madurez otros países”.

No podía faltar el Estatut. "Por un lado nos aburre y por otro nos preocupa. Ha desgastado la imagen de Cataluña y estoy seguro de que el día que haya sentencia habrá mucho ruido y todos emprenderán una huida hacia adelante y culparán a otros", opina un Rivera que, aún con la chaqueta y en un tono muy distendido, concluye que los catalanes "se levantan con los mismos problemas que el resto de españoles". Aún le quedan unas horas en la capital. Una cafetería cercana al lugar de la entrevista es un buen lugar para seguir trazando las líneas maestras de una estrategia que permita a Ciudadanos continuar siendo el guardián de la política catalana.

martes, 16 de febrero de 2010

Iñaki Ezkerra: 'Altos vuelos y bajos humos'

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(La Razón).- Aquí hay gato encerrado. De repente nos advierten los controladores militares del peligro que supone para la seguridad del Estado la detallada información que la web de AENA ofrece de los vuelos del Rey y del presidente del Gobierno. Al mismo tiempo, el ministro de Fomento saca adelante el decreto que «baja los humos» drásticamente a los controladores de AENA. ¿Tienen alguna relación ambos hechos?

¿Por qué descubren precisamente ese grave agujero en la seguridad nacional controladores militares? ¿Es que éstos se hallan ahora supervisando y auditando los procedimientos y operaciones de AENA? ¿Es que AENA no cumplía con esas auditorías y esas supervisiones? ¿No debe ser regularmente auditado todo sistema de seguridad para verificar y certificar su inviolabilidad? ¿No se utilizan, de hecho, para esas auditorías, expertos o «hackers» que ponen a prueba dichos sistemas? ¿Es que AENA no sabe que hoy el más tonto fabrica bombas además de hacer relojes? ¿Cómo puede ser un tema de debate en los medios de comunicación si son suficientes los quince minutos arriba o abajo que tarda el usuario en obtener tal información o los rudimentarios distintivos amarillos en vez de rojos o azules que se usan para esos «altos vuelos»? ¿Cómo puede ser un tema de debate público la seguridad del Estado? ¿Por qué se filtra este material ahora a la prensa? ¿Se está intentando desacreditar a AENA para neutralizar su respuesta al Gobierno?

Cuando un banco descubre un agujero en su seguridad, se lo calla y lo corrige por que es seguridad lo que, entre otras cosas, vende a sus clientes. ¿No tiene más razones para hacer lo mismo el Estado con los ciudadanos?

lunes, 15 de febrero de 2010

Iñaki Ezkerra: 'Guuu...la de poder'

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«Hasta las metáforas deben tener sus reglas, precisión y proporción»


(El Correo Digital)

Fue como una regresión a la infancia, a aquellas lejanas e invernales tardes en las que un cura o una monja hacían tenebrosos altibajos con la voz para describirnos los pecados capitales y el infierno que nos esperaba por cometerlos. Me refiero a esa reciente e insólita experiencia de oír a la Fernández de la Vega diciéndole al partido de la oposición aquello de «ustedes lo que tienen es gula de poder». Lo mejor es cómo vocalizaba, cómo remarcaba, cómo ralentizaba la Vice la palabra 'gula' alargando la 'u' teatralmente hasta conseguir provocarte un sentimiento de culpabilidad y canguelo físicos que te habían abandonado desde la más tierna edad. ¿Desde cuándo uno no oía hablar de ese modo tan histriónicamente tétrico a alguien? ¿Desde cuándo no oía la palabra gula? ¿Quién habla ya hoy de la gula y quién siente por caer en ella los remordimientos a los que apelaba esa paradójica apóstola del laicismo?

Dejando aparte los recuerdos infantiles y las nostalgias, 'gula' es el exceso. ¿Cómo se puede acusar de tener 'gula de poder' al partido que está en la oposición y que no se jama un rosco? En todo caso el PP tendrá ansia, ambición, sed, 'hambre de poder', pero ¿gula? Hasta las metáforas deben tener sus reglas, su precisión y su proporción, su fundamento y su lógica. 'Gula de poder' tendrá aquél que lo está disfrutando desordenadamente y aun así no le parece bastante y quiere más y más poder y seguir engulléndolo y tragándolo y devorándolo. Semejante glotonería es posible porque el poder es una cosa que no engorda y la prueba la tenemos en la propia Vice, que sigue como una escoba después de seis años de ponerse las botas, de atragantarse, de comerse a puñados y a paladas y a dentelladas el poder hasta que éste se le está saliendo orgiástica y pecaminosamente por las orejas.

No. No me voy a poner yo también a hablar de la 'guuu…la de poder'. Dejo tales habilidades oratorias para ese nacional-laicismo de chichinabo que practica este Gobierno invocando no ya la gula sino la Bula de la Santa Cruzada para los que comulgan con él y se santiguan haciendo el signo de la ceja. Porque el zapaterismo no es una ideología sino una religión capaz de excomulgar al Papa en un cónclave del Congreso de Diputados; porque su mensaje de no fumar ni beber es de lo más pureta y sus gays son gente muy rara y conservadora que quiere casarse y tener doce hijos (o sea que son como Alberto Closas pero con pluma); porque lo que pide hoy Zapatero es la fe del carbonero y porque detrás de su intervencionismo sexual, de su manoseo a la cabecita de la juventud para hablarle al oído del aborto y la píldora y el preservativo y la masturbación, lo que anida no es la izquierda sino aquella impenitente pregunta del confesionario franquista: '¿Has tenido 'tocamieee…ntos', hijo?'.

Joaquín Leguina: "Zapatero se ha cargado a sus sucesores"

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EL IMPARCIAL ENTREVISTA AL EX PRESIDENTE DE LA COMUNIDAD DE MADRID

Cuenta Joaquín Leguina que el cura invitó al moribundo general Narváez a confesar sus pecados y a perdonar a sus enemigos antes de abandonar la vida, pero éste le dijo que era imposible: los había matado a todos. "Con Zapatero ocurre lo mismo; se ha cargado a sus sucesores", concluye el ex presidente madrileño. Recibe a EL IMPARCIAL en su despacho del Consejo Consultivo de la Comunidad de Madrid, en el encuentro de la Gran Vía con la calle Alcalá. No parece estar de buen humor y mantiene en principio la pose del veterano cascarrabias, sólo pose, al que le encanta mantenerse vivo y escuchado. Pronto desenmascara su carácter y habla con pasión, sin perder un solo momento la ironía ni, por supuesto, la pose. Cercano en el trato y agradecido, abre las puertas a este periódico para hablar, entre otros asuntos, de su última novela, La luz crepuscular (Alfaguara), que lo ha devuelto a la primera plana mediática.


¿Cansado de tanta entrevista?
No lo sabe usted bien.

Ha vuelto a los medios gracias a la novela, pero le preguntamos por Zapatero.
Sí. A los periodistas no les interesan los libros, por lo que yo deduzco (sonríe socarronamente).

¿Cómo escribe?
Con pluma, con tinta negra y en cuaderno blanco, sin rayar. Luego, lo paso a ordenador y lo corrijo.

¿Cuánto tiempo le ha dedicado?
Mucho, me lo he tomado con mucha calma. Cuatro años, una cosa así.

¿Era una espina clavada contar esta historia?
Sí, tenía que hacer mis episodios personales, como Galdós hizo con los Nacionales.

¿Le atrae más lo real que la ficción?
Me gustan las dos cosas. Este libro está pensado como la novela de una generación. El personaje principal es un álter ego mío. Creo que puede ser significativa mi vida dentro de esa generación, la de los nacidos después de la Guerra, en el bando de los vencedores, así como asistir a su evolución, a sus cambios de una posición a otra y a cómo acaban del modo en que acaba el personaje, metido en política, primero más radical y luego más moderado.

¿Su memoria histórica como documentación?
Naturalmente. Para algunas partes he recurrido a apoyaturas porque la memoria es mala compañera y bastante traicionera, pero en partes enteras, como la de Chile, no he tenido que recurrir a nada. Por decirlo claro, lo he escrito de un tirón.

¿El resultado mejora las previsiones?
Eso nunca se sabe. Creo que era lo que quería hacer. He procurado cuidar el estilo y recurrir a un castellano limpio e inteligible. Me gusta que se entienda todo.

¿Le gusta?
Lo cuento bastante bien (ríe).

No quería ponerse medallas ni polemizar.
Quería que el libro destacara por la historia y por la emoción que pueda suscitar esa aventura vital. En toda novela, los personajes son la medida de todas las cosas. Vale más su construcción que todas las descripciones que puedas hacer, por ejemplo, de un paisaje. Es la textura del personaje su verosimilitud, sus pasiones las que cuentan a la hora de evaluar una novela.

Habla con cariño del pasado. ¿Pesimista ante el futuro?
No, no soy especialmente pesimista, aunque no sea tan optimista como el actual presidente del Gobierno. No es un arreglo de cuentas. El pasado está contado desde el momento actual, con la sabiduría o la posición que tiene el narrador ahora. Por tanto, no es una descripción exacta de lo vivido sino de cómo el autor lo ha vivido, que es un matiz diferente.

Habla de patriotas, forjados a base de adversidades que los ponían a prueba. ¿Muy diferentes a los políticos de ahora?
Cada uno es hijo de su momento. A los políticos que hicieron o hicimos la Transición nos tocó un momento muy especial en el que creo que estuvieron -yo estuve en un segundo nivel- los grandes líderes a la altura de las circunstancias. Estar a la altura de las circunstancias es poner los intereses de España, de la patria, por encima de los particulares o de partido. Creo que lo hicieron bien y hay que reconocérselo.

¿Quedan patriotas en la escena pública?
Quiero pensar que sí.

Cómo ve a los gobernados, ¿los ve dormidos?
Veo a la calle muy preocupada por la supervivencia, como es su obligación. Estamos en una situación muy difícil. Si no fuera así, estaríamos locos. Por otro lado, sí que hay demasiado sectarismo en España en el sentido de no darle al adversario ni agua, y eso no es bueno. Pensar que viene el lobo porque ganan los de enfrente no llega a buen puerto.

Con la que está cayendo, ¿cómo se explica que los políticos sean una de las principales preocupaciones de los españoles?
Por suerte, no tengo que contestar yo. Aquellos que nos tienen que solucionar los problemas no aparecen como solucionadores sino como un problema. Convendría que se lo hicieran mirar porque los elegimos para que alivien nuestras penas, no para que nos hagan más penosa la vida.

¿Cuál es su postura respecto a los rifirrafes entre Aguirre y Gallardón y Cobo?
Será que se pelean porque no tienen con quien hacerlo enfrente. Bien no les hace, creo yo, pero, más que lo que pueda ocurrir entre la señora Aguirre y el señor Gallardón, me preocupa mucho más lo que pasa en mi partido. Las últimas encuestas son muy malas y decepcionantes. Habría que intentar inyectar en nuestras filas algo más de optimismo para intentar convencer a la gente. La política, antes que cualquier otra cosa, es el convencimiento.

¿Y qué puede hacer Tomás Gómez?
Es alto, joven y ha sido un buen alcalde. Le deseo lo mejor, pero no le ha tocado en suerte el mejor momento para dejar de fumar, como dicen. La situación es dura para el PSOE.

¿Cuál es su diagnóstico?
El mal está dentro, es un partido ensimismado y endogámico y, mientras no se salga de ahí, será difícil conseguir éxitos en campo abierto.

¿Dónde están los buenos?
Hay muchísima gente. Mucha se ha retirado. Cuando llegaron los amigos de Zapatero diciendo que nos jubiláramos, muchos dijeron "ah, estupendo". Yo no soy de esos, pero entiendo que haya gente que ha tomado las de Villadiego. Por otro lado, creo que hay un cierto desprecio por los valores constitucionales más elementales. Respecto a la selección de personal, la Constitución es muy clara, dice que hay que valorar el mérito y la capacidad. El mérito es lo que se ha hecho en la vida y la capacidad, el talento. Hay que valorar esas cosas y no se está por la labor. ¿Dónde están los mecanismos de selección que utiliza el señor Zapatero? Ve uno a los ministros y ministras y se pregunta cómo se ha seleccionado eso. Dentro del partido, ese efecto está muy extendido.

¿Qué ministros le gustan?
No voy a dar nombres, algunos me gustan porque son amigos míos.

José María Barreda dijo que la lealtad implica crítica, pero no han sido bien recibidas sus palabras.
Dijo bien, estoy de acuerdo. Hay que ejercerla y yo la ejerzo, pero últimamente no abunda y sí el silencio y el aplauso.

¿Votaría a Zapatero en 2012?
Pues sí, qué remedio. Tengo la obligación.

¿Qué debe hacer para mantenerse en La Moncloa al menos hasta ese año?
No hace falta ser muy lince para saber que su mayor problema lo tiene en el Instituto Nacional de Estadística, que publica datos todos los días y no son buenos. Hay que cambiar los datos y no cambiando al director, sino cambiando la realidad.

Sabe que las críticas desde dentro, como las suyas, son más valiosas que las que llegan de fuera.
Vengo haciendo críticas desde hace ya tiempo y el tiempo me está dando la razón, lo cual es un triste consuelo.

¿Se le acerca gente que antes no lo hacía?
Seguramente, pero yo no me he movido de mi lugar. Lo veo lógico, es el juego. A lo que no estoy dispuesto es a estar callado para que no se aprovechen de mí.

¿Cuáles son ahora sus motivaciones literarias, después de quitarse la espina con La luz crepuscular?
No tengo nada concreto en mente, dudo entre escribir unos relatos o una novela. Estoy sobrevolando y hasta que no coja el cuaderno prefiero no adelantar nada.

¿Qué autores le están ayudando a llevar mejor estos días alborotados de promoción?
No hago otra cosa que leer, desde unos cuentos que han editado de gente norteamericana que desconocía absolutamente -unos me están gustando y otros no tanto-, a versos de René Char, poeta francés, en una buena edición de Galaxia Gutenberg. También estoy con Nabokov, con los cuentos completos, y da envidia. Escribe en un idioma que no es el suyo de nacimiento y es gracioso porque a Nabokov no le gustaba nada 'El Quijote'. Daba clases en una universidad americana y ponía a Cervantes fatal.

¿A qué edad va a jubilarse?
No me pienso jubilar, me moriré aquí o donde me pongan. Pienso que, antes de entrar a discutir la edad de jubilación, podría hacerse una cosa muy sencilla que es quitar la obligatoriedad de jubilarse. Me parece muy sano, pero hay otra gente, como yo, que no ve por qué tiene que jubilarse. Oiga, quite esa norma.

¿No le gusta la apacible vida del político retirado?
Me gusta la vida tranquila, como a cualquiera, pero no me veo jubilado, levantándome tarde, yendo a la obra a ver cómo trabajan los obreros. Me va más escribir, trabajar. Eso es lo que haré.

domingo, 14 de febrero de 2010

Di NO a la censura, con LIBERTAD 2.0


Libertad 2.0 invita a toda la ciudadanía al fotocall alternativo “No a la censura”.


Será el domingo 14 de febrero a partir de las 18:30 horas de la tarde en la calle Turín esquina Avenida Capital de España Madrid, Campo de las Naciones, enfrente del Palacio Municipal de Congresos de Madrid (IFEMA, Metro Campo de las Naciones).

“Nos gustaría contar con la participación de los actores del cine español, que justo ese día estarán muy cerca de donde vamos a hacernos las fotos”, han declarado los promotores de la iniciativa, que están seguros de que ningún demócrata puede apoyar “la censura previa” que la LES pretende introducir en España.

“En Alemania el movimiento ciudadano ha conseguido, como se conocía esta semana, echar atrás una ley conocida como “ley del cerrojazo a Internet” o “Netzsperre” que ya había sido aprobada por el Bundestag. Y los españoles vamos a echar atrás no sólo la LES, sino también la injusta ley del canon digital”.

Libertad 2.0, la iniciativa surgida en la red para hacer frente a la conocida como “Ley Sinde” de patada en el router, convoca a todos los ciudadanos el próximo domingo, 14 de febrero, a partir de las 18:30 horas a un “fotocall” que tendrá lugar en la calle Turín esquina Capital de España Madrid, Campo de las Naciones (IFEMA), frente al Palacio Municipal de Congresos. El fotocall, que será al aire libre porque “los ciudadanos no tenemos para pagar el alquiler de Palacios de Congresos o construir palacetes en Boadilla”, se hará bajo el lema “no a la censura”. “Nos gustaría contar con la participación de los actores del cine español, que justo ese día estarán muy cerca de donde vamos a hacernos las fotos”, han declarado los promotores de la iniciativa, que están seguros de que “ningún demócrata puede apoyar la censura previa que el gobierno pretende a través de la LES introducir en España”.

Libertad 2.0 espera, asimismo, contar con la asistencia de representantes de movimientos cívicos y sociales que han apoyado el “manifiesto en defensa de nuestra libertad” que ha recabado, hasta el momento, más de 9.700 adhesiones, de las cuales 9.000 han sido ya entregadas al gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero por la Asociación de Internautas, durante la celebración del CATSI (Consejo Asesor de las Telecomunicaciones y la Sociedad de la Información).

El objetivo de Libertad 2.0 es denunciar la actitud del gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, que ha decidido utilizar todos los resortes del Estado para otorgar privilegios feudales a entidades privadas como la SGAE a través de la inclusión, realizada con nocturnidad y alevosía, en la Ley de Economía Sostenible (LES) de una disposición final primera que introduce la censura previa, permitirá cerrar páginas webs relegando al poder judicial al papel de mero servidor del ordeno y mando de los políticos, liquidará el derecho al juez predeterminado por la ley y dejará a los ciudadanos indefensos frente a la maquinaria del Estado omnipotente en forma de litigio contencioso-administrativo. Además de la retirada de la disposición final primera de la LES, Libertad 2.0 exige la derogación del canon digital y la dimisión de las ministras Elena Salgado y Ángeles González-Sinde.

“En Alemania el movimiento ciudadano ha conseguido, como se conocía esta semana, echar atrás una ley conocida como “ley del cerrojazo a Internet” o “Netzsperre” que ya había sido aprobada por el Bundestag. Y los españoles vamos a echar atrás no sólo la LES, sino también la injusta ley del canon digital”, han advertido los promotores de la iniciativa.


sábado, 13 de febrero de 2010

Iñaki Ezquerra, nombrado miembro del Consejo Social de la UPV por el PP, trabajará para eliminar privilegios de etarras

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El Boletín Oficial del País Vasco acaba de publicar una orden por la que se nombran los nuevos miembros del Consejo Social de la Universidad del País Vasco entre los que está Iñaki Ezkerra, que ha sido nombrado a propuesta del Partido Popular. En declaraciones a Europa Press ha asegurado que su intención es contribuir a eliminar los privilegios que los etarras puedan tener en la Universidad y que las víctimas ocupen en esta el lugar que merecen.

Los nuevos miembros del Consejo Social de la Universidad del País Vasco nombrados por el Parlamento de Euskadi a propuesta de los partidos son: Joseba Gurutz Gómez de Segura Otegui, Ismael Redondo Rojo, María Luis Cuesta Arandilla, Iñaki Ezkerra Greño, Jon Mañux Agote, Ana María Deusto Porset, Paulino Corcucera Muguerza y José María Ormazabal Ormazabal. No obstante, los nombrados no tienen por qué militar en los partidos que les han propuesto, sino que pueden ser personas elegidas por otros motivos como su prestigio.

El Consejo Social de la UPV es un órgano de control y vinculación de la Universidad con la sociedad. Se trata de un órgano colegiado en el que también están representadas las diputaciones, los sindicatos, la patronal y la propia universidad. Entre sus funciones está la aprobación de los Presupuestos de la UPV, los complementos retributivos o el mapa de titulaciones.

Iñaki Ezkerra, recién nombrado a propuesta del PP, explicó a Europa Press que le ilusiona formar parte de este órgano porque supone una "oportunidad" para, "en la medida en la que pueda, intentar eliminar los privilegios que puedan tener los etarras en la UPV" y también, precisó, para "que las víctimas tengan el lugar que merecen en la Universidad".

En este sentido recordó la cantidad de personas "estigmatizadas" y que tienen un "gran historial académico" y que sin embargo "no han podido estar estos años" en la UPV porque "se tuvieron que marchar". En su opinión, estas personas merecen un reconocimiento. Ezkerra afirma que "todo lo que sea colaborar con el cambio es positivo, bueno y necesario".

La primera reunión del Consejo Social de la Universidad del País Vasco con los nuevos miembros que formarán parte de él tendrá lugar el próximo 10 de marzo.

viernes, 12 de febrero de 2010

'The Economist' critica el 'zapping' de Zapatero.

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La foto de la ceja se ha desvelado como un auténtico y acertado presagio:




(ABC).- Así lo afirma la revista "The Economist" en un artículo muy crítico con la gestión del gobernante español, titulado "El zapping de Zapatero", en el que se afirma que "después de mucho tiempo de aplazar las decisiones y de paranoia, ha llegado el momento de que el presidente del Gobierno demuestre liderazgo".

La publicación argumenta que España necesita urgentemente reformar su mercado laboral, su estructura económica y su sistema de gasto público, y que debería tomar ejemplo del ex presidente socialista Felipe González y lograr un pacto con la participación de sindicatos, empresarios y partidos políticos.

"The Economist" advierte de que Zapatero "tiene pocos meses para demostrar que puede adoptar las medidas radicales necesarias para prevenir años de estancamiento, que podrían desatar los desórdenes sociales que teme. Retrasar el dolor sólo lo incrementará".

"Si no sale de él liderar este proceso, muchas personas en su propio partido, así como los españoles de a pie, pueden empezar a preguntarse pronto por qué está en el Palacio de la Moncloa", se afirma en este artículo, en el que se considera que "hay buenas razones para que los inversores se preocupen por España".

Se indica en este sentido que España tiene la tasa de desempleo más alta de Europa, un 19,5%, que la economía sigue en recesión, que no habrá un crecimiento apreciable hasta 2011 y que el déficit ha aumentado hasta el 11,4% del PIB en 2009 debido a la reducción de los ingresos impositivos y al gasto generado por el paro.

"Sin una vuelta más rápida al crecimiento, la deuda pública puede convertirse rápidamente en insostenible", dice la revista.

"The Economist" acusa a Zapatero de "empeorar las cosas" y le critica "por fracasar a la hora de prever que la caída se avecinaba", por "hacer un diagnóstico equivocado al pensar que sería una recesión frente a la que sólo había que esperar" y por "seguir financiando el paro con dinero público y subiendo las pensiones y los sueldos de los funcionarios, dejando de lado las reformas".
Ha sido la reacción de los mercados, poniendo en tela de juicio la solvencia de las finanzas públicas españolas, lo que ha hecho reaccionar al Gobierno socialista, según señala esta publicación.

Y cuando se ha reaccionado, añade, ha sido para "lanzar abruptamente un plan de austeridad y una vaga reforma del mercado laboral, de la que se retiraron algunos aspectos en cuanto se escucharon las primeras declaraciones de protesta".

"The Economist" concluye que los problemas de España "empiezan en casa", empezando por un boom económico que se sustentó únicamente en el sector inmobiliario, por una economía con altos costes y baja productividad, y por un sistema laboral asimétrico, que protege en extremo a unos trabajadores y deja indefensos a otros.

Además, dice "The Economist", "años de comprar a los Gobiernos regionales con dinero en efectivo y excesivas devoluciones de competencias han derivado en que el Gobierno central sólo controle directamente un quinto del gasto, mientras las empresas tienen que superar las montañas que suponen las regulaciones que se solapan".

jueves, 11 de febrero de 2010

Iñaki Ezkerra: 'Una edad peligrosa'

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(Publicado en La Razón)

Hacerse mayor empieza a convertirse en un actividad peligrosa en este país. A la vez que al Gobierno más inoperante de la Democracia se le ocurre la idea de aplazar la edad de las jubilaciones, me encuentro con la noticia de que en un centro concertado por el Servicio Catalán de Salud han infectado de hepatitis C a siete pacientes de avanzada edad que acudían a sesiones de diálisis y a los que los médicos les han dicho que «no se tienen de qué preocupar porque la enfermedad tarda veinte años en manifestarse». Un buen argumento que no tiene mucho de hipocrático y que puede traducirse de este consolador modo: «Para cuando lleguen las fechas en que el virus tendría que empezar a hacer de las suyas, ya estarán todos ustedes criando malvas, así que tranquilos y a no darnos la chapa aquí con reclamaciones». El hecho de que uno de esos pacientes se haya visto forzado a renunciar por culpa de la infección al transplante de riñón que llevaba esperando cuatro años es al parecer peccata minuta. Es decir que, por un lado, nos cuentan la película de que la vida es bella y larga además de rentable y productiva para el Estado, pero, por otro, cuando la quieres vivir con un poco de alegría y de salud (o sea con una mínima calidad de vida), te sueltan que a partir de esa edad en la cual han pensado seguir explotándote da igual que te contagies de hepatitis, de lepra o de peste bubónica.

A mí este caso me ha recordado al de una amiga mía, Laly Ruiz, que ha hecho toda la vida programas televisivos de gimnasia y que cumplió hace tiempo los sesenta años pero mantiene unas constantes vitales y una articulaciones de una chica de treinta. Laly enseña a las jóvenes a estar como ella sin ponerse tetas ni nalgas de goma. Les enseña a estar bien en lo que hay que estar bien –en el motor, no sólo en la carrocería– y me cuenta divertida que este verano fue a un oculista que, al comprobar su edad, le dijo que no le merecía la pena tratarse: «¡Total, para lo que le queda!». A mí esa salida me parece muy ilustrativa. Yo ya sé que no todos los médicos son iguales, como sé que Laly llorará en el entierro de ese imbécil y como sé también que en ese gremio hay una contradicción más extendida de lo deseable. Se incita al paciente de la tercera edad a que se haga la cirugía estética de todo (o sea a que se deje la pasta), pero en cuanto tiene un problema de salud real se empiezan a hacer feos calculillos sobre el gasto asumible que eso supone para la Seguridad Social. Algo de ese criterio hay en el desdichado caso catalán de los pacientes contagiados de hepatitis, a los que no se les explica ni cómo ni cuándo ni por qué fueron infectados, pero sí las precauciones que deben tomar para no contagiar a los familiares.

Uno, que cumplió anteayer cincuenta y tres años, no sabe si se está metiendo en la segunda edad y media o en un colectivo de alto riesgo. Hacerse mayor está cada vez más duro en España. Otro amigo mío andaba deprimido porque no sabía qué iba a hacer cuando se jubilara. En cuanto ha sabido que le quieren retrasar esa fecha «tan terrible» se le ha quitado la depresión echando leches y se ha afiliado al PP. Ahora sólo tiene una frase en la boca: «Este Gobierno tiene que caer».

martes, 9 de febrero de 2010

La 'ciudadanía', harta de ZP

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TRAS la semana más negra de Zp, ésta también comenzó con un lunes espantoso para el citado inquilino de La Moncloa. Los periódicos publicaban encuestas y más encuestas que atragantaron el desayuno de quienes forman parte del Gobierno, en especial a su presidente.

José Blanco salió de inmediato en defensa de quienes dicen que gobiernan y dijo que "Hay una campaña perfectamente definida para demonizar al presidente del Gobierno simplemente porque algunos han llegado a la conclusión de que sólo pueden ganar las elecciones destruyéndole personalmente". Para remachar el clavo dijo que el comportamiento industrial de España es mejor que el de Alemania y que el Gobierno ha realizado una profunda transformación del país a través de su capital físico. Y se quedó tan ancho, cuando la realidad es que Zapatero se ha estrellado ante la opinión pública al abrir súbitamente el debate de la reforma de las pensiones y que 82,4% de los españoles (el 71% de los votantes del PSOE) rechaza seguir trabajando hasta los 67 años.


Por otra parte, el paro que padecemos dobla el de los países desarrollados. En fin, que la ineficacia de Zp ya está hartando a la "ciudadanía" - ¡qué se vaya!- e, incluso, en el seno del PSOE también hay movimientos para que se ausente, aunque quienes disfrutan del sillón ministerial, traten de defender lo indefendible.

Recesión, depresión, recuperación.

LAS líneas que entrecomillo a continuación suponen, sin duda, lo más sensato que se puede leer sobre la Economía española para 2.010. "RECESIÓN es cuando el vecino pierde su empleo; DEPRESIÓN, cuando pierdes el tuyo y RECUPERACIÓN, cuando Zapatero pierda el suyo".