NO iba mal encaminado nuestro ZP cuando soñaba con el Nobel de la Paz por encamarse con la ETA. Si llega a cuajar el afrentoso romance, chivatazos policiales incluidos, se lo hubiesen dado del tirón, acaso compartido con Josu Ternera y con mención especial para el intermediario Pérez Esquivel, que ya está en la ilustre nómina. Hay precedentes peores: Menachem Begin, que tuvo un sangriento pasado de terrorismo, y Arafat, que siempre fue un terrorista en presente. A Churchill, como era un poco difícil premiarlo por su contribución a la paz después de su significada posición en la peor guerra de la Historia, le dieron... ¡el de Literatura!, aunque acaso lo mereciese más que algunos de sus anteriores y posteriores beneficiarios. Pero este año la ilustre Academia nórdica ha rizado el rizo con Obama, galardonado por una simple declaración de intenciones. De intenciones serviles de los académicos, que han ganado con todo mérito el Nobel del Peloteo.
El presidente no tiene la culpa, pero lo están convirtiendo en una figura estomagante por la coba que recibe y el papanatismo que genera. Su corte de aduladores es tan grasienta que va a empezar a resultar de buen tono marcarle distancias, sobre todo cuando después de nueve meses en el cargo no ha salido aún de las buenas palabras. Su discurso sigue siendo impecable, brillante, emotivo y esperanzador, pero como no pase pronto a realidades tangibles corre el riesgo de convertirse en una bella carcasa de excelencia retórica, un colorido jarrón de flores sin aroma. Obama está entrando ya en esa fase en que su propia repetición puede desembocar en autoparodia. O su talante cobra pronto éxitos claros o perderá la frescura antes de haber podido sacarle rendimiento.
Ayuda al escepticismo la pléyade de untuosos pelotas que le enjabonan la sombra y lo cubren de halagos y romanzas como machadianos tenores huecos anhelantes de una transferencia de carisma, cuando lo que en realidad ocurre es que son ellos los que lo tiñen de su pastosa vulgaridad. Politicastros de toda laya y condición mueven cielo y tierra por hacerse una foto junto a su reluciente dentadura. Parece que hay una competición mundial por postrársele de hinojos en la que todos los días se bate un récord de impudicia lisonjera. Los agradaores de aluvión le tocan palmas con entusiasmo zalamero; sólo los displicentes caciques del Comité Olímpico se atrevieron en su arrogancia a bajarlo de la nube, recordarle que es mortal y mandarlo a paseo.
En desagravio la Academia del Nobel le va a cubrir las sienes con el laurel de un pacifismo visionario al que le falta el pequeño detalle de pasar de las musas al teatro. No sería la primera vez que un propósito de paz acaba en un bombardeo. Pero me conozco yo a uno al que le va a faltar tiempo para mandar al tinte el frac con el que presentarse en Oslo a aplaudir hasta que se le rompan las manos...
El tema estrella de este año en Cantabria, y especialmente en Santander, entre otras localidades, es el de los parques eólicos proyectados para nuestra región. Tema controvertido, que requiere conocer diversas opiniones para poder llegar a una conclusión razonable.
Eso es precisamente lo que debería haber hecho el Gobierno de Cantabria, informarse y consensuar con los ciudadanos, antes de lanzarse a un proyecto que amenaza seriamente la riqueza paisajística de nuestra región, y por tanto nuestros recursos turísticos.
En este blog, vamos a ir desgranando algunas de las opiniones vertidas sobre este tema. Empezaremos con la que hoy se publica en El Diario Montañés, a cargo de D. Jesús Blanco Oporto, presidente de la Asociación Empresarial de Turismo Rural de Cantabria.
A día de hoy la actividad del turismo rural en Cantabria presenta las características socioeconómicas necesarias para ser considerada como industria del paisaje. Los 569 establecimientos registrados por la Dirección General de Turismo mantienen una cifra superior a los 1.500 puestos de trabajo directos, entre empleadores y personal asalariado. Además, las empresas del sector facilitan escenarios de oportunidad específicos y dinámicas de desarrollo en los espacios rurales, que establecen una clara diferencia con el rol jugado por la hostelería convencional en sus zonas de actuación.
El empresariado turístico rural genera el 5,28% del producto interior bruto (PIB) regional y algo más de la quinta parte de la aportación de la actividad industrial a este indicador, ámbito en cuya cuenta de resultados ha de encuadrarse, superando así consideraciones erróneas y valoraciones que no se ajustan a la realidad del sector.
Esta industria del paisaje emplea el patrimonio paisajístico como materia prima de su actividad productiva; así como elemento a partir del cual sus empresas y comercializadores contribuyen a la generación de riqueza y el bienestar de la Comunidad Autónoma, como actividad industrial dominante en nuestras áreas rurales. Por tanto, más allá de las consideraciones estéticas, ambientales y de identidad cultural - que, por supuesto, no pueden obviarse - el paisaje ha de tratarse como un activo clave, capaz de convertir sus elementos en recursos productivos con valor económico.
Los aspectos ambientales y de ordenación territorial asociados al paisaje están presentes en instrumentos legislativos estatales, como la ley de Evaluación de Impacto Ambiental de Proyectos, o regionales como la normativa de Control Ambiental Integrado, a cuyo cumplimiento obliga el decreto 19/2009 que regula la instalación de parques eólicos en Cantabria. No obstante, se carece de figuras jurídico-legales que reconozcan el paisaje como activo económico y base de una actividad industrial clave en el 85% del territorio cántabro, considerado como zona rural.
Esta escasez de marcos de regulación efectivos conduce a que en el debate suscitado por el desarrollo eólico regional no se tengan en cuenta ni la valoración económica del paisaje cántabro, ni los efectos de la instalación de aerogeneradores sobre la única actividad industrial que utiliza el recurso paisajístico como materia prima: el turismo rural. Como presidente de la Asociación Empresarial de Turismo Rural de Cantabria (AETRC) me preocupa que la empresa turística rural -cuyo papel decisivo en el bienestar de la región muestran los datos presentados al principio de este artículo- no esté siendo tenida en cuenta como se merece en este proceso.
Por tanto, considero imprescindible que se evalúen los impactos de la instalación de parques eólicos sobre nuestro sector, cuantificando con exactitud las posibles pérdidas económicas a afrontar por los empresarios del colectivo que presido. Dichas pérdidas deberán tomarse en consideración, a través de mecanismos que el Gobierno regional, las empresas que exploten la energía del viento y la AETRC establezcan de forma conjunta, y que -por encima de todo- garanticen que el desarrollo eólico regional y la necesaria promoción de las energías renovables no se hagan a costa de arriesgar la supervivencia de nuestra actividad industrial.
Este trabajo, previo a la instalación de los primeros aerogeneradores, ha de apoyarse sobre un análisis exhaustivo del impacto económico de las transformaciones paisajísticas que se producirán a corto plazo. Dicho análisis deberá hacerse en colaboración directa con la AETRC y sus asociados y habrá de tener en cuenta, entre otros factores, los efectos posibles sobre la facturación, empleos, número de visitantes y calidad de su experiencia en nuestro sector y otros servicios dependientes.
Más aún, entiendo necesario que el Ejecutivo regional prime las ofertas concurrentes a la asignación de potencia eólica cuyos planes industriales incluyan propuestas ligadas al sector y beneficiosas para su viabilidad. En periodos de crisis económica, como el que atravesamos, las Administraciones Públicas, y entre ellas el Gobierno autonómico, han de apostar por colectivos empresariales consolidados y con capacidad de crecimiento e innovación, como es el representado por la AETRC. Los empresarios cuyos intereses defiendo poseen la tenacidad, la capacidad de esfuerzo y, por encima de todo, el conocimiento, nivel de especialización y compromiso con el territorio imprescindibles para dar la vuelta a la situación actual.
A partir de lo expuesto, he mostrado un escenario que parte de dos realidades incuestionables: por un lado, el turismo rural como industria del paisaje tiene un papel clave en la economía cántabra, que se multiplica si hablamos de nuestros municipios rurales; por otro, cualquier reflexión sobre el recurso paisajístico no puede dejar a un lado su carácter de activo económico y materia prima de una actividad industrial de primer orden.
Por todo ello, no me cabe más que reclamar la participación de la AETRC - como órgano de representación de los empresarios ligados a la industria del paisaje - en todos los foros, programas e iniciativas industriales y de innovación tecnológica, como el desarrollo eólico, que incidan sobre los espacios rurales de la región o su paisaje, como lo que es en esencia: uno de los principales recursos económicos de Cantabria y pilar de cualquier nuevo modelo productivo viable.
En el 'Zamná' alguien tararea una canción. Suena a Jorge Sepúlveda. Y Vital Alsar, mientras dirige las maniobras para abandonar el paseo marítimo de Santander, convierte ese susurro en una canción al pegarse a la boca un altavoz. 'Santander, eres novia del mar' fue el beso de despedida que la tripulación del trimarán le lanzó a la ciudad navegando por última vez su bahía. Comenzaba así su partida tras cinco días en la capital cántabra, la estancia más larga de todas las que hará la tripulación de Vital Alsar en su largo periplo que les llevará hasta Grecia. Esto será a mediados de noviembre. Pero hasta alcanzar el último de los puertos, el trimarán aún tiene que rellenar muchas páginas del diario de navegación. Ayer, en la singladura hasta San Vicente de la Barquera, sin duda se registraron en tinta negra una buena colección de anécdotas.
La primera de ellas fue un olvido, «por la emoción de la despedida», decían en cubierta algunos. La escala de cuatro metros del 'Zamná' se había quedado en tierra, pero, por fortuna, la embarcación se encontraba muy cerca del embarcadero y un práctico realizó un curioso abordaje para devolver la escala a la cubierta del trimarán. Vital Alsar, que ya había dejado de cantar pero no de dejar de mandar a gritos mensajes a la costa de la ciudad, comenzó entonces a repartir órdenes: «Dale a estribor, y en cuanto pasemos el Museo del Mar dale 1.200 (revoluciones del eje propulsor) y navegaremos a 300 metros de la costa». Las órdenes del capitán se sucedían una tras otra, como las anotaciones en el diario de navegación de César Viveros. Nacido en DF pero residente en Cozumel, el maquinista acata órdenes y lo registra todo sin perder de vista el GPS que le acompaña en la sala de mandos, donde un gigantesco timón de madera brillante guía los millas que recorre el 'Zamná'. «Pasé 25 años en la Armada de México», dice Viveros, «y es mucho más duro navegar en un barco de vela que en uno de acero. Es mucho más difícil y costoso». Y se ríe al recordar una frase de su país: «Los hombres tienen que ser de acero para llevar un barco de madera».
Artesanía náutica
Pues más aún si esa madera es la del 'Zamná'. Su construcción artesanal es algo problemática: «Cuando llueve se cuela agua», reconoce un tripulante. No obstante, su diseño sobre el mar es más que un barco recorriendo el mundo con un mensaje de paz. La estela que deja el trimarán rezuma el poso de la historia: «La quilla del barco es fenicia, y sus formas recuerdan a la cultura árabe; los dos flotadores atados al casco principal son un guiño a los polinesios, que navegan en canoas con estos flotadores», explica uno de los tripulantes.
Sea o no por la historia, lo cierto es que a la altura de Suances la nave ya ha demostrado su total estabilidad sobre el agua y en la cubierta del 'Zamná' nadie se ha mareado. Y menos Juan Pablo, el niño maya que campa silencioso por el trimarán: «Yo no me mareo, en México salía con mi padre a pescar desde las seis de la mañana hasta las seis de la tarde».
Las condiciones meteorológicas, típicas de un día de sur como el de ayer, también pusieron fácil la navegación, sobre todo a los principiantes (familiares y periodistas) que acompañaban ayer a los 14 tripulantes fijos del 'Zamná'. Pero, soplando el sur, tenía que llegar la lluvia y las ráfagas de viento. Y llegaron. Y con ellos, la intensidad a cubierta. Las órdenes de Vital volaron por encima del ruido y los tripulantes comenzaron a trepar por las redes. Entre cuatro agarraban cada cabo para izar el trinquete, luego la mayor, el foque y la mesana. El sonido del motor, que como un murmullo estuvo presente toda la travesía, quedó noqueado con el golpe de viento que masajeaba las velas desplegadas. El 'Zamná' se acercaba a más de ocho nudos hacia la costa de Comillas imparable.
No hizo falta elevar la verga ni desplegar la gavia. La tradición náutica de los veleros corrió por las venas de los mástiles y antes de lo que el capitán quería el trimarán se plantó frente a su destino: a siete millas de la entrada a puerto de San Vicente de la Barquera: «El ángel de la guarda se bajó al ver que íbamos tan rápido y debemos parar para esperarlo», dice un tripulante tirando del refranero azteca. Casi fondeados, la tripulación sigue enlazando tareas. «Cuando nos aburrimos y hay mala mar, jugamos a ver quién llega al otro lado de la cubierta sin mojarse». Si no, está el DVD, «o el dominó».
Resulta difícil imaginarse esos momentos de ocio con el constante zumbido de órdenes del capitán. Incluso para preparar la comida, toda la tripulación se pone manos a la obra. En la pequeña cocina (apenas tres metros cuadrados y decenas de cajas de fruta, conservas y botellas de agua) se manejan cinco o seis marineros con agilidad. Lo llevan en la sangre. Sus padres fueron tripulantes con Vital Alsar en los 70. Es el caso de Jorge Riveros Gilardi, su padre realizó la travesía de los galeones en 1978. O el de Shane, canadiense de 26 años, licenciado en Relaciones Internacionales: «Mi padre fue en las balsas con Vital», dice en un castellano fluido. Para él, la gran pregunta es qué hacer después de un viaje como el del 'Zamná'.
A ocho millas, en algo menos de ocho horas, sucede de todo, así que cómo volver a la rutina que abandonaron. Esa es la pregunta para la que Diego Edén no tiene respuesta. Su bisabuelo rescató a Vital Alsar en el incidente del marino en el Pacífico y él, con 23 años, dejó su trabajo de ingeniero por el 'Zamná'. La llegada a San Vicente dejó claro que la rutina no tiene sitio en los camarotes del trimarán. La última anécdota estaba por llegar.
La travesía del 'Zamná' fue limpia hasta que San Vicente de la Barquera le puso las cosas difíciles a la embarcación. Su complicada entrada, repleta de corrientes, y el poco calado que tiene tenían sobre aviso al capitán, que contó con la ayuda de Ramón Martínez, un timonel comillano con 24 años de experiencia. Pero sus indicaciones no fueron tenidas en cuenta, «le he dicho que se acerque más a estribor pero no ha servido». El flotador de babor de la nave quedó encallado justo cuando la nave se disponía a realizar la maniobra de atraque. La solidaridad que impera en el mar movilizó a cinco embarcaciones de recreo que, con la potencia de sus motores, apenas sí podían mover al trimarán, mastodóntico a su lado. Pero gracias a su empuje por babor de proa y al cabo del que tiraba el pesquero 'Siempre Santa María', el 'Zamná' atracó una hora después de lo previsto.
Puedes ver más fotografías de la singladura Santander - San Vicente aquí.
(Europa Press) El presidente del Gobierno de Cantabria, el regionalista Miguel Ángel Revilla, señaló este miercoles que es "normal" que los ciudadanos pierdan la confianza en los políticos y se desmoralicen cuando ven que "algunos meten la mano".
Revilla valoró así los resultados de la Encuesta Social de Cantabria 2009, elaborada por el Instituto Cántabro de Estadística (Icane) que refleja una pérdida de confianza de los ciudadanos en los gobernantes.
"Es normal; cuando las cosas van mal hay que echarle la culpa a alguien, a la clase política, y a lo mejor es que nos lo hemos ganado a pulso", señaló Revilla en una entrevista en Onda Cero recogida por Europa Press.
Revilla, quien indicó que la clase política y la justicia, "siempre aparecen entre los gremios más denostados por los ciudadanos", destacó que si además de la crisis económica que existe, "estamos leyendo todos los días escándalos", es lógico que la gente tienda a desmoralizarse.
"Yo creo que en general la clase política es honesta, pero basta que un diez por ciento meta la mano, que la meten, y que todo esto se conozca, para que cunda el desánimo total en la población", indicó el presidente, quien señaló que el hecho de que a "quienes están al frente de la cosa pública, que tendrían que ser personas ejemplares, les traben en unos niveles de corrupción, de adjudicación de obras, de chanchullos, crea un pánico en la sociedad y una desmoralización que hace que juzguen a todo el mundo por lo que hacen unos pocos y esto es inevitable", apostilló.
Lo mismo dijo que ocurre con el estamento judicial. "Como se tarda muchísimo tiempo en resolver los conflictos, porque hay jueces a veces que dictan sentencias que no tienen ni pies ni cabeza, pues basta que un juez sea un prevaricador, que los hay, o que haga una sentencia anómala, para que eso sea titular una semana, y desprestigie al conjunto de los jueces, un estamento absolutamente honorable en su inmensa mayoría; pero aquí pagamos todos, cuando hay corrupción, basta que lo hagan diez de cien, nos meten a todos en el mismo saco", reiteró.
SUBIDA DE IMPUESTOS Y CRISIS
Revilla también se refirió a la subida de impuestos aprobada por el Gobierno de la nación y señaló que "algunos pagarán menos, porque se ha tratado de hacer una reforma que trate de traer dinero, en teoría, de los que tienen más".
Indicó que en todo caso, lo que no se puede hacer, en una situación de crisis, es "recortar lo que son gastos imprescindibles". Destacó al respecto que "no se puede quitar un duro" de la sanidad; la educación; la asistencia a los mayores o a las personas con discapacidad, e indicó que entonces "habrá que recortar de otro lado, y si los ingresos han bajado, los demás tendremos que hacer un esfuerzo para que esos servicios básicos no caigan", señaló Revilla, quien subrayó que en Cantabria, "para lo que son necesidades básicas de los ciudadanos, no va a haber ni una peseta menos".
No obstante, el presidente opinó que espera que la crisis no dure más de un año y se mostró convencido de que dentro de un año España volverá a crecer otra vez.
En su opinión, "hay una especie de psicosis", tal y como refleja el dato de aumento del ahorro de las familias españolas, lo que quiere decir, a su juicio, que la gente "está psicológicamente afectada por la palabra crisis, que claro que la estamos padeciendo, pero hay que ser optimistas y dentro de un año volveremos nuevamente a crecer", insistió.
PACTOS
En otro momento de la entrevista, Revilla fue interpelado respecto a un hipotético pacto con el PP para la próxima legislatura, y tras indicar que los pactos tienen que hacerse con "afinidades personales y de programa", pero que las primeras "son muy importantes", señaló que sería "muy complicado porque hay cosas que uno no puede tolerar, como que te hayan estado durante años llamando corrupto, prevaricador, o payaso nacional", indicó.
Cientos de niños jalean al marino en un acto por la paz en La Magdalena MARTA SAN MIGUEL (El Diario Montañés)
El entorno de los galeones en La Magdalena se parecía a un teatro romano. Sentados en lo que podría parecerse a un patio de butacas clásico, casi un millar de niños. En el escenario, los galeones y la balsa de Vital Alsar. Y como actores, porque como tal fueron recibidos, la tripulación del 'Zamná' al completo, con Vital Alsar al frente, el niño maya como estrella, y presidiendo, el alcalde de Santander, Íñigo de la Serna.
Vítores, jaleos, y cientos de banderas con el mensaje de paz que porta el trimarán por todo el mundo, adornaron el acto que repitió el mismo mensaje de fraternidad y hermanamiento del proyecto 'El niño, la mar, la paz'. Las tres palabras están representadas en los círculos de la bandera que ayer izó Vital Alsar, con miembros de la tripulación y el niño maya. Fue él, Juan Pablo Tecchim, quien tomó el protagonismo como portador del mensaje de paz que la expedición llevará hasta el Pireo, en Grecia, para decir bien alto a los niños santanderinos que el mundo «está lleno de fronteras, guerras y rumores de guerras». «Somos nosotros quienes podemos cambiar esto, porque todos queremos la paz».
La obra continuaba. En el turno de palabra de Vital Alsar, el marino puso en duda si realmente tiene 76 años al trepar a la balsa con la que curzó el Pacífico. El capitán explicó a los niños los viajes que realizó con las naves expuestas en La Magdalena, además de advertirles «del peligro de las drogas» y «la importancia de la mujer, ya que gracias a ella el hombre ha conseguido lo que se ha propuesto».
Una vez escenificado el mensaje de paz, los 'actores' descendieron del escenario y comenzó el baño de multitudes. Como si fueran artistas de la escena, Vital Alsar quedó rodeado por una nube de banderas y cientos de niños ilusionados por conseguir su autógrafo. Y a su lado, un alcalde igualmente solicitado. Ambos, bolígrafo en mano, repartieron firmas en los cuadernos de los escolares.
Placa en la Cutty Sark
Tras gastar ríos de tinta en firmas, y con la muñeca algo cansada, Alsar y De la Serna consiguieron acercarse al punto final del acto, cuando descubrieron una placa en la pirámide situada frente a los galeones de La Magdalena. La escultura rinde homenaje a los marinos que participaron en la regata Cutty Sark que partió desde Torquay en 2002. Sus nombres están inscritos en casi un centenar de piedras incrustadas en la pirámide.
Puedes ver aquí un completo reportaje fotográfico.
Numerosos santanderinos acudieron en la jornada de ayer, unas 4.500 personas, al muelle de Calderón para visitar el barco de Vital Alsar 'Zamná' con el que ha recorrido el Atlántico en una travesía, de momento, de 4.600 millas que ha durado dos meses.
El navegante cántabro, siempre escoltado por su amigo Jesús Ceballos, recibió personalmente a gran parte de los visitantes con el que quisieron fotografiarse y abrazarse.
Vital Alsar pudo comprobar por segundo día el cariño con el que le reciben en su tierra, de la que zarpará el próximo miércoles con destino al puerto griego de El Pireo, donde llegará en noviembre.
Alsar no necesita descansar para retomar la travesía. Una vez llegue a Grecia, el barco volverá a tomar rumbo a Cozumel (México) donde permanecerá en un museo. Los santanderinos elogiaron el trimarán (casco principal con dos más pequeños a los lados) y recorrieron todas sus estancias desde el puente de mando hasta el salón que cuenta con una gran mesa confeccionada con 14 maderas diferentes, las mismas de las que está hecha la nave.
Alsar ha elegido recalar en Santander para que la capital cántabra sea la ciudad que «lance el mensaje de paz» hacia Grecia. El 'Zamná' lleva el nombre de un gran sacerdote maya de 525 d.c. Fue quien inventó los primeros caracteres que sirvieron de letras a los indios de la región.
Precisamente Alsar ha querido rendir un homenaje al pueblo indígena americano diseñando él mismo el barco, que se ha construido durante 13 meses en Alvarado (México).
Es una nave única, destacó el navegante cántabro en la cubierta mientras constantemente le interrumpían los visitantes que querían saludarle, con tres cabañas dedicadas, cada una de ellas, a los mayas, los incas y los indios norteamericanos.
Una de ellas lleva una placa con el nombre de José Díaz Bolio, mayista y poeta, padre del patrocinador del proyecto 'El Niño, la Mar, la Paz', Manuel Díaz Rubio, quien entiende que en «época de crisis no hay que guardar el dinero sino que lo emplea en el mejor negocio que puede haber en el mundio: la paz», indicó Alsar.
Dos generaciones
Muchas son las anécdotas que se han producido durante los viajes de Vital Alsar. Como la que contó ayer el mexicano Jorge Luis Riveros Miranda, que partió de su país el 7 de mayo de 1978 con los tres galeones de Vital Alsar formando parte de su tripulación.
Llegó a Santander el 7 de octubre del mismo año donde conoció a su mujer, Berta Gilardi, también mexicana y que estaba de vacaciones en la capital cántabra para visitar a su familia. Residen en México y ahora es su hijo, Jorge Luis, quien forma parte de la tripulación del 'Zamná'. Entre bromas, ayer le aconsejaban al joven que conociera a una santanderina para que su hijo pudiera hacer una tercera travesía con Alsar. En plena forma, el marino cántabro, de 76 años, no dudó en afirmar que el secreto de la juventud está en la «vitalidad» y «hacer cumplir los sueños» como hace él.
Esta última expedición nació de una predicción de los mayas que anunciaron, relató Alsar, que el 22 de diciembre de 2012 la humanidad terminaría un ciclo «un periodo crítico» y empezaría otro «positivo».
El número 3, una cifra mágica para los mayas, está presente en todo momento en el barco. Tiene 33,33 metros de eslora, 13 de manga y tres mástiles de 21 metros. La tripulación del trimarán está formada por 13 hombres procedentes de México, Canadá y España. En la proa lleva un mascarón de bronce con una paloma y en la popa una pirámide maya con una imagen de San Francisco de Asís.
El presidente de la Fundación Vital Alsar, Jesús Ceballos, destacó el caluroso recibimiento de los santanderinos al barco. Se repartieron 6.000 banderines.
En el mismo momento en que el 'Zamná' rozó la dársena del paseo marítimo, Vital Alsar alzó un megáfono y abrió su garganta para gritar un ¡Viva Santander! que quedó amortiguado por los atronadores aplausos que acompañaban las maniobras de atraque de la majestuosa nave.
«Con este viaje continúa el sueño que inicié hace cuarenta años, y hoy se ha cumplido», dijo el marino al pie de la bahía que le vio nacer hace 76 años. Se sinceraba así ante miles de personas que le esperaban agitando banderas blancas con el símbolo de paz que viaja en el trimarán. Los vítores a lo largo de todo el paseo marítimo anunciaron lo que muchos deseaban desde hace años: Vital Alsar ya está en su casa. Y él, con su inconfundible barba blanca y su gorra marinera calada, se presentó ante sus vecinos, sus familiares, sus amigos, con la única intención de compartir su profundo agradecimiento en el imprescindible discurso que acompaña este tipo de actos. Pero el de Alsar se alejó de arquetipos. «Primero hay que dar gracias 'al de arriba', luego, a mi familia, y después...» Después Alsar se calló, congestionado por la emoción, al señalar con el dedo a la tripulación del 'Zamná' que le observaba desde la altura de la nave. Su equipo, su familia en el mar.
Con el niño maya de 12 años a su lado, el marino cántabro se esforzó por dejar los primeros posos en la población cántabra de su mensaje de paz. «Hay que plantar, regar y abonar para el futuro, para los niños, y eso lo ha hecho Manuel Díaz, al sacar adelante este proyecto en plena crisis». Terminó dándole las gracias a su mujer: «Sin ella no hubiera habido 'Zamná', ni balsas, ni galeones».
. Vital Alsar atracó ayer en la capital cántabra tras cruzar el Atlántico MARTA SAN MIGUEL (El Diario Montañés)
No es que Santander estuviera en guerra, ni mucho menos. Pero ahora tiene algo más de paz en su máxima seña de identidad, la bahía. En ella descansa desde ayer a el trimarán 'Zamná' después de haber atravesado el océano Atlántico. Su último puerto fue Nueva York. Antes Miami. Antes México. Y antes, el sueño de un marino santanderino, Vital Alsar, que hace diez años, en 1999, decía esto: «Con motivo de la entrada en el nuevo milenio estoy preparando un viaje que pasará por países con distintas culturas. Será una nueva aventura con el lema de la hermandad de todos los hombres y su unidad a través de la mar». Vital Alsar es un hombre de palabra, y diez años después lo ha conseguido: el trimarán 'Zamná', construido en Cozumel de forma artesana, luce desde ayer su genuina estampa trazada con 14 tipos de maderas tropicales. Ahora, esta nave abandera el proyecto 'El Niño, La Mar, La Paz', gracias al apoyo del armador mejicano Manuel Díaz.
Barcos a la mar
Si la dársena del paseo marítimo de Santander estaba a rebosar de gente, la bahía estaba en hora punta. Decenas de embarcaciones escoltaron al 'Zamná' a su llegada a Santander, la primera parada en un puerto europeo de la Travesía de la Paz, una aventura de 15.768 millas que parte de Cozumel (México) y finalizará en Atenas (Grecia). El navegante santanderino y los 12 miembros de la tripulación, vestidos todos ellos con pantalón blanco y polo azul, fueron recibidos tras desembarcar por el alcalde de Santander, Íñigo de la Serna, al son de la Canción de la Paz, un tema compuesto especialmente para esta travesía por el mejicano Sergio Esquivel, que interpretó la Coral Santa Catalina de San Román de la Llanilla.
La tripulación del 'Zamná' está formada por mexicanos, canadienses y españoles. Ellos son Vital Alsar Ramírez, como capitán, Francisco Enrique Bernal Venegas, Greg Blomqvist, Daniel Chávez Modena, Pedro Corcuera Wenzel, Diego Edén-Wynter Blanco, José Antonio González Pereira, Shayne Holden, Rubén Bernardo Morante López, Martín Gilberto Moreno Carranza, Jorge Luis Riveros Gilardi y Santiago Villaverde Pacheco. Con ellos viaja el niño maya mensajero de la paz, Juan Pablo Tec Chin, de 12 años, que ahora tendrá la responsabilidad de ser el representante de la Isla de Paz en todos los puertos de España en los cuales recale el barco.
Tras haber recorrido más de 4.600 millas marinas durante los 70 días que ha durado la travesía desde que fue botado en el muelle de Alvarado, México, el pasado 25 de julio, el 'Zamná' descansará en Santander hasta el próximo miércoles, día 7 de octubre, cuando ponga rumbo a San Vicente de la Barquera.
El navegante cántabro, embarcado en la misión 'El Niño, La Mar, La Paz', atracó en el muelle de Calderón
(El Diario Montañés) El navegante Vital Alsar llegó a las cinco de la tarde al puerto de Santander, culminando así la travesía del Atlántico, desde Nueva York hasta la capital cántabra, dentro de su proyecto 'El Niño, La Mar, La Paz'.
El trimarán Zamná y su tripulación estuvieron acompañados por decenas de barcos de recreo desde su entrada en el Abra de la bahía santanderina hasta el atraque en el muelle Calderón. Allí, se repartieron seis mil banderines con el anagrama de la Paz entre los espectadores que acudieron a recibir a Vital Alsar.
La llegada del barco a la bahía fue saludada con 21 salvas y, una vez en el muelle, la Coral Santa Catalina de San Román de la Llanilla interpretó la canción oficial de la Paz, un tema compuesto especialmente para esta travesía por el mejicano Sergio Esquivel.
Seguidamente, tras desembarcar el capitán y el niño maya mensajero de la paz, Juan Pablo Tec Chin, de 12 años, se izó la bandera de la paz, de tres metros de largo por dos de ancho, en un mástil de diez metros de altura.
El niño es uno de los tres que fueron elegidos para ser los mensajeros de la paz desde Cozumel. Es estudiante de la Escuela Secundaria Técnica José Vasconcelos y ahora tendrá la responsabilidad de ser el representante de la Isla de Paz en todos los puertos de España en los cuales recale el barco.
El trimarán Zamná ha recorrido en total 15.768 millas. Partió de Cozumel hacia Miami, posteriormente a Nueva York, donde rindió homenaje a los desaparecidos en la tragedia del 11 de septiembre, y desde allí ha realizado la travesía del Atlántico hasta Santander.
En la capital cántabra permanecerá hasta el próximo miércoles, y posteriormente recorrerá los puertos de Bayona, Palos de la Frontera, Cádiz, Denia, Barcelona, Palma de Mallorca, Ostia (Roma) y El Pireo (Grecia).
Actos en Santander
Mañana está previsto que durante todo el día se pueda visitar el Zamná , un barco único, construido para la travesía por un equipo de 36 carpinteros, dirigidos por Oscar Camarero, un maestro mejicano de la construcción naval con 60 años de experiencia, que ha utilizado en su manufactura 14 variedades diferentes de maderas tropicales.
El martes tendrá lugar el acto por la Paz con todos los niños de los colegios de Santander que deseen acudir, que se celebrará a las 11 de la mañana en el recinto de La Magdalena, junto a los galeones y la balsa, que recientemente han sido objeto de obras de mejora y acondicionamiento.
Vital Alsar y el niño maya izarán la bandera de la Paz en el mástil mayor de la balsa. Ya han confirmado su presencia una veintena de colegios, por lo que se espera asistan más de 600 niños.
Por la tarde, a partir de las 20.00 horas, en el Centro Cultural Modesto Tapia, tendrá lugar la Conferencia de Paz, una iniciativa organizada y coordinada por el Club Rotario de Santander, que también se celebrará en los diferentes puertos en los que recalará el Zamná y en la que participarán Vital Alsar y miembros de su tripulación.
El miércoles, día 7, Vital Alsar será despedido al mediodía por la Corporación municipal de Santander y partirá hacia San Vicente de la Barquera, para posteriormente continuar viaje hacia Bayona, donde se prepara un gran recibimiento, dado que su llegada coincidirá con la celebración del Día de la Hispanidad, el 12 de octubre.
El navegante Alsar llega a Santander con un mensaje de esperanza en el futuro del mundo
El navegante cántabro Vital Alsar y su tripulación han llegado esta tarde a la Bahía de Santander a bordo del trimarán "Zanma" con un mensaje de paz y de esperanza para el mundo que puede salvarse porque "todavía hay corazón en los hombres". El trimarán "Zamná", capitaneado por el navegante cántabro Vital Alsar (i), saludan a su llegada esta tarde al puerto Muelles de Calderón de Santander, después de cruzar el Atlántico desde Nueva York. EFE
Decenas de embarcaciones han escoltado al "Zamná" a su llegada a Santander, la primera parada en un puerto europeo de la "Travesía de la Paz", una aventura de 15.768 millas entre Cozumal (México) y Atenas (Grecia).
El navegante santanderino, de 75 años, inició el 26 de agosto en México este viaje transoceánico a bordo del "Zamna", una embarcación de madera de 400 toneladas y 33 metros de eslora con la que se propone llevar su mensaje de paz a tres continentes.
"Gracias a que todavía hay corazón en los hombres, el mundo se salvará. Lo rojo, lo negro, lo feo debe dejar paso a lo blanco, a lo azul, a lo rosa (...)", ha afirmado Vital Alsar, tras ser recibido en el muelle del Puerto de Santander por el alcalde de la ciudad, Íñigo de la Serna, y miles de personas que portaban banderines con el símbolo de la expedición, tres círculos que simbolizan "El Niño. La Mar, La Paz".
Vital Alsar ha afirmado que el "Zamná" es un "símbolo de paz en todo el mundo" y ha explicado que con este viaje continúa el sueño iniciado en 1964 -cuando realizó su primera travesía transoceánica a bordo de una embarcaciones de madera-, pero "con más llama que la chispa que lo inició".
Visiblemente emocionado, ha agradecido a su familia y, en especial a su mujer y sus hijas, el apoyo recibido para emprender estas aventuras, a pesar de sus "ausencias".
El alcalde de Santander ha destacado que el "Zamná" divulga un mensaje "universalmente aceptado" y que la paz "es un estado de ánimo vital".
Además, ha deseado suerte a la tripulación para el resto de la travesía y ha invitado a Alsar a que se una a Santander para "capitanear" la candidatura de la ciudad a Capital Europea de la Cultura 2016.
El trimarán que patronea Vital Alsar toma su nombre del dios maya de las artes y el conocimiento, ha sido construido de forma artesanal con 14 tipos de maderas tropicales, mide 33 metros de eslora y pesa 400 toneladas.
Conforman la tripulación del "Zamná" Francisco Enrique Bernal Venegas, Greg Blomqvist, Daniel Chávez Modena, Pedro Corcuera Wenzel, Diego Edén-Wynter Blanco, José Antonio González Pereira, Shayne Holden, Rubén Bernardo Morante López, Martín Gilberto Moreno Carranza, Jorge Luis Riveros Gilardi y Santiago Villaverde Pacheco, de nacionalidad española, canadiense y mexicana.
El "Zamná" ha llegado a Santander desde Nueva York, la primera parada tras partir la expedición de la isla de Cozumel (México).
En la ciudad de Nueva York, Alsar y su tripulación participaron, el 11 de septiembre, en un homenaje a las víctimas del atentado contra las Torres Gemelas.
Desde la capital cántabra, el trimarán partirá hacia Bilbao, Lisboa, Cádiz, Valencia, Barcelona, Mallorca, Ostia (Italia), Túnez y Alejandría (Egipto), hasta culminar un viaje de cuatro meses en Grecia.