Frases para ciudadanos:

"Todos hemos nacido iguales, y los derechos de cada individuo disminuyen cuando los derechos de uno solo se ven amenazados". (J.F. Kennedy).

"Nada hay más poderoso en el mundo que una idea a la que le ha llegado su tiempo". (Victor Hugo)

jueves, 5 de marzo de 2009

Iñaki Ezkerra: Al lehendakari López

Nuevamente la afilada pluma de Iñaki Ezkerra disecciona el complejo panorama político vasco, para felicitar en LA RAZON a Patxi López por el fracaso de sus oponentes, que no por su éxito. Áún así, lo aceptaremos como lehendakari a falta de algo mejor.


Estima(¿?) ejem, ejem, Patxi:

Quiero felicitarte sinceramente porque no has ganado estas autonómicas vascas y porque no puedes ver cumplido tu dorado sueño de reeditar en mi tierra un tripartito a la catalana con el partido de Madrazo y los de Aralar.

Afortunadamente, esa fórmula catastrófica que es la gran aportación de tu jefe al movimiento surrealista se ha ido al carajo en estas elecciones. Quiero darte la enhorabuena igual de sinceramente porque con los resultados que has obtenido puedas ser lehendakari aunque -eso sí- necesitando del apoyo del PP, lo cual no debe ser para ti una humillación pero sí una lección de humildad que contribuirá a tu formación política y humana, es decir a que hagamos de ti «entre todos» un líder de provecho.

Creo que has tenido mucha suerte sacando unos resultados que te van a defender de ti mismo y de esa chulería con la que ahora finges desdeñar al único partido que te puede llevar a Ajuria Enea. Has dicho estos días que «el PNV no es un régimen ni una religión». Está bien que digas esas cosas, aunque sabes que sí es un régimen y una religión hasta el punto de que has intentado hacerte el súbdito y el converso para rascar algún votillo. Está bien que denuncies esa arrogancia nacionalista, como lo estaría también que abandonaras la que has aprendido de tu propio partido. De poco te habría servido tu éxito si pretendes tratar a tus generosos aliados como el PNV te ha tratado a ti y si vas a validar el famoso dicho de «no sirvas a quien sirvió». Ten claro que los vascos no estamos para serviros ni a Ibarretxe ni a ti ni a nadie.

Me alegraré de que a Basagoiti no le dejes solo con la bandera constitucionalista en esta Legislatura y de que el PP no crezca en ella a costa de tus fracasos, tu entreguismo y tu incoherencia. Me alegraré de que limpies de nacionalistas las instituciones y los medios de comunicación oficiales en Euskadi; de que no actúes como gobernante igual que Aznar, o sea dejando a los anteriores para que le hicieran la cama. Tengo confianza en ello. La verdad es que, más que en ti, en quien tengo una gran fe es en el nepotismo socialista. Sé que colocarás a toda tu gente. Soy realista y prefiero ese cambio a que se quede todo como está. Prefiero a los comisarios que van a cazar ciervos que a los que dejan escapar etarras.

Yo creo en la libertad y en la capacidad que tiene el ser humano de usarla para cambiar tanto a mejor como a peor. Y de la misma manera que algunos que se han erigido en el alma del constitucionalismo han hecho todo lo imposible para que el milagro del cambio no sea posible en Euskadi, también creo que tú, que te sentaste en la mesa de Otegi, tienes la gran oportunidad durante cuatro años de hacerte digno del privilegio que te ha dado el destino.

Sí, Patxi, lo malo de los sueños no es que no se cumplan, sino que se cumplen siempre de otra manera distinta a como uno los soñó.

Yo soñé un día con un Arzalluz derrotado por tu partido y fue derrotado por el propio PNV.

Yo soñé con un momento como éste, pero con otro protagonista.

Y hoy, aunque sé quién eres y sé lo que pretendías, no podré evitar emocionarme cuando oiga esas palabras -«lehendakari López»- resonando en el Parlamento vasco. Así de cursi es uno.

martes, 3 de marzo de 2009

El timo del twitter de Rosa Diez


Rosa, Rosa, ¡que te han pillado con el carrito del helado!

En MINUTO DIGITAL aparecía ayer esta noticia, relativa a la ubicuidad de Rosa Diez en los medios físicos y digitales. Todo un fenómeno de la naturaleza fucsia.

El asunto lo ha destapado el periodista y blogger Juan Luis Sánchez que ha sido el primero en señalar la paradoja. En el mismo instante en el que Rosa Díez estaba siendo entrevistada en directo en TVE, comentarios supuestamente suyos se estaban publicando en internet, en su cuenta de Twitter.


Tal como afirman en Radiocable.com, el asunto podría parecer menor pero ha abierto un gran debate en la red: ¿Es honesto que otras personas escriban por ti? ¿no es una forma de engaño? ¿es aceptable que una cuenta de Twitter -una red social en la que los usuarios dicen qué están haciendo o mantienen conversaciones en sólo 140 caracteres- con el nombre de Rosa Díez sea actualizado por un tercero? ¿hay que redefinir el concepto de “autenticidad” cuando se aplica a la política?

El dilema también es aplicable a los blogs de políticos, sobre algunos de los cuales existen serias dudas de autoría. Juan Luis Sánchez cree que es inaceptable que si la cuenta de Twitter es personal de Rosa Diez, sea un portavoz el que se dedique a hacer los comentarios.

En Menéame, la noticia también ha generado reacciones y debate: “las cosas son así y se ve que algunas actualizaciones las hace ella. No se puede estar todo el día pendiente de Twitter, y menos teniendo que dirigir una campaña.”

“Se suponía que Internet iba a humanizar a los políticos, a acercarlos a los ciudadanos, no que se iban a perpetuar los artificios”.
Juan Luis Sánchez

Desde UPyD afirman que :
“Su blog lo actualiza ella, todos los días escribe ella, el facebook también lo actualiza ella, sus recetas, sus cosas… y el tuenti o el Twitter o como se llame, cuando ella no puede, evidentemente como hoy, pues no puede estar en todo, tiene una persona, un ayudante personal, un equipo o ponlo como quieras, que con sus instrucciones lo hace por ella. Ya está”.

lunes, 2 de marzo de 2009

Iñaki Ezkerra: 'Basagoiti aguanta el tirón'

Nuevamente traemos a este blog el artículo de Opinión de nuestro amigo Iñaki Ezkerra, publicado en LA RAZON. En un momento histórico en el que, al menos a priori, es posible un gobierno constitucionalista en el País Vasco, Ezkerra fija su mirada en Antonio Basagoiti, la verdadera "llave" del cambio en la vecina comunidad autónoma.

Basagoiti aguanta el tirón

Lo tenía difícil, más difícil que nunca lo ha tenido ningún candidato popular con un partido que había perdido las generales y que se debatía en una guerra interna sin precedentes. Pero ha aguantado el tirón. En realidad lo que pasó ayer en el País Vasco es lo mejor que podía pasar dado el duro contexto en el que se han desarrollado estos comicios. Ahora es posible formar un Gobierno constitucionalista y está en manos de Patxi López esa decisión, que ha visto cómo se alejaba la posibilidad de formar un «Gobierno a la catalana» y que sólo tiene dos opciones: o gobernar bajo Ibarretxe o hacerlo con el PP. Basagoiti es la llave del cambio.

Más no se le podía pedir a una sociedad vasca que nos lleva defraudando a los constitucionalistas durante tres décadas. La esperanza de que el PNV se estrellara en estas autonómicas era bastante irreal. Estaba cantado que los resultados no serían espectacularmente malos para Ibarretxe por varias razones, la primera de ellas que la ilegalización de los dos partidos de ETA era un buen seguro, una providencial colchoneta que podría amortiguar cualquier posible descenso ya que el nacionalismo se moviliza siempre y sistemáticamente hacia el voto útil cada vez que ETA no se ha podido presentar a unas elecciones y ese voto útil es el que recoge el «partido guía». A esa razón se añadía la imagen de moderación que ese partido ha tratado de dar amordazando durante toda la campaña a Arzalluz y al propio Ibarretxe que, en su mitin de cierre de campaña, lejos de sacar a colación su mitológico referéndum o de concretar los puntos «irrenunciables» de cualquier reforma estatutaria, se puso sentimental y recurrió a una frase dramática que parecía un testamento: «Lo he dado todo por este país». Uno no quisiera quedar como un desagradecido pero, personalmente, se habría quedado satisfecho con que ese hombre hubiera dado por el País Vasco un poco menos. Uno sinceramente se alegra de que por primera vez exista la posibilidad de que el nacionalismo deje de «darnos tanto» a los vascos. Hay cariños que matan.

NOTA ADICIONAL: Como síntesis de la complicada situación que se plantea en el País Vasco, traemos la siguiente viñeta.

sábado, 28 de febrero de 2009

Ernesto Ladrón de Guevara: 'Votaremos, sí, y...'

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No pretendo aburrirles con el tema vasco. No soy de los que piensa que los vascongados somos el centro del universo, ni tampoco creo en eso de que los bilbaínos nacen donde quieren, aunque no lo soy. En realidad más bien soy un patatero que es como nos llaman a los alaveses en tono irónico, o si lo prefieren un babazorro, que es algo así como bobalicón o corto de entendederas al decir de los nacionalistas de la línea de la costa para referirse a los alaveses, dicho, eso sí, en euskera batua.

No, no vuelvo a la carga con los temas de la Euskadi nacionalista como aquel pelma que siempre al salir de casa decía eso de “¿va a llover?” para tener la excusa de sacar el paraguas, aunque hiciera un sol tórrido.

Lo que ocurre es que estoy realmente preocupado pues no veo la luz al final del túnel vasco que es el mismo túnel que tenemos el conjunto de los españoles al fin y al cabo.

Veamos las posibilidades tras la cita del domingo en las urnas bajo la mirada de don Sabino Arana encuadrada por el triángulo masón de un socialismo que barre hacia los intereses del gran capital mientras se ayuda a la descomposición de España.

Ordeno las hipótesis según la probabilidad a tenor de los resultados que nos anuncian los sondeos y lo expresado por el aspirante a sustituir a Ibarretxe:

Primera hipótesis: Pacto PNV-PSE con Ibarretxe como lehendakari. ¿Qué se apuestan sobre la posibilidad de que ocurra algo que justifique de nuevo un acuerdo de esa naturaleza, volviéndonos a tiempos de Ardanza? No comento el escenario que se abriría pues ya conocemos sobradamente las consecuencias. ¿Qué se apuestan a que Zapatero ordena un pacto de esa naturaleza para salvar unos apoyos del PNV que garanticen su supervivencia en la Moncloa? Lo que se diga en campaña importa un pito. Hace tiempo que los ciudadanos hemos tenido ocasión de aprender que las promesas son para olvidarlas.

Segunda hipótesis: improbable. El PSE saca más votos que el PNV y Patxi López se postula como candidato a lehendakari. Lo mismo que en la hipótesis anterior: el PNV no va a ceder el poder ni harto de grifa. Seguro que condicionará al PSOE a un pacto de coalición para preservar su continuidad en el Gobierno. Son demasiadas las cosas que perdería el nacionalismo. Sobre todo una trama económica que se ha entretejido a la sombra del poder. ¿Qué se apuestan a que los socialistas ceden, si no hay un acuerdo entre bambalinas ya, cosa más que probable?

Tercera hipótesis: Los socialistas gobiernan en solitario con el apoyo responsable del partido popular y el de Rosa Díez, yendo los nacionalistas a la oposición. ¿Alguien es tan ingenuo de pensar que esto va a ocurrir tras el amplio conocimiento empírico que tenemos de los “socialistas”? Si me equivoco celebraré con champán mi error y pediré perdón públicamente por malinterpretar las intenciones del partido de Zapatero.

Cuarta hipótesis: Partido Socialista y Partido Popular pactan un gobierno de coalición con o sin la participación de los de Rosa Díez. Evidentemente es más fácil que se cumpla el sueño de la lechera en el cuento que esta posibilidad. Patxi López ya ha anunciado que este acuerdo no es posible. ¿Y por qué no va a serlo? Pues porque Zapatero vela más por sus intereses y por arruinar las expectativas del Partido Popular que por la gobernación del País y alcanzar pactos de Estado. Es decir, le importamos una higa. Lo único que le interesa es seguir en la Moncloa no se sabe muy bien para qué, pero continuar ahí. Y cuanto menos se hable de alternancia mejor. El modelo es el de Chávez, no, perdón: Chaves.

Quinta hipótesis: Reproducción de la fórmula del tripartito nacionalista. ¿Y por qué he puesto ésta al final? No lo sé, pues no es descartable que las cosas sigan como hasta ahora, visto el panorama y la ausencia de toda esperanza en regenerar el País Vasco y por ende España.

Ernesto Ladrón de Guevara (en vistazoalaprensa.com)

viernes, 27 de febrero de 2009

El complejo de Asterix (por Jesús Laínz)

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Nuevamente mi amigo y paisano Jesús Laínz, hombre nada proclive a caer en la tentación de nacionalismos y demás sucedáneos, en vísperas de las elecciones autonómicas vascas y gallegas, hace una serie de reflexiones sobre los nacionalismos, dándoles a todos (pero A TODOS) un buen repaso.

Ante las próximas elecciones vascas y gallegas

El complejo de Astérix

Goscinny y Uderzo se equivocaron. Aquel boscoso rincón de Armórica que imaginaron para su aldea de irreductibles galos estaba lejos de ser el más apropiado como modelo de un pueblo libre agredido por el imperialismo. Si hubiesen echado un vistazo por encima de los Pirineos no habrían tardado en darse cuenta de que en esta sufrida piel de toro podemos alardear de ser los campeones del mundo en materia de invasiones y opresiones.

El caso más llamativo –aunque sólo sea por la afición de sus hinchas a denunciar su opresiva situación mediante tiros en la nuca, lo que ha conseguido anunciar en todo el mundo que en las Vascongadas, además de los mejores cocineros televisivos, disfrutan también de los mejores asesinos de España– quizá sea el de los inconquistables vascos, ese pueblo milenario, descendiente en línea ininterrumpida de los cromañones autóctonos, que disfrutó de su independencia originaria bajo los fueros tan sabiamente otorgados por Tubal hasta que fue sometido por sucesivas oleadas de invasores españoles. Primero fueron los leoneses a pesar de la tunda que recibieron en Arrigoriaga a manos del hijo del duende Culebro, el célebre Jaun Zuría, al que no le hizo falta caerse de niño en un caldero de poción mágica para dar su merecido al invasor. Sin embargo, la corona castellana no cejaría en el empeño de meter sus narices en tierras vascongadas, lo que provocó la participación de los vascos –y las vascas– en las cosas de España, pero, eso sí, a título de mercenarios a sueldo, nunca como españoles de pleno derecho, pues no en vano conservaron su independencia hasta que se la arrebataron en 1839 Espartero y su caballo al vencer su ejército español al ejército vasco de Carlos María Isidro. Pero no quedó la cosa ahí, pues los españoles volvieron a las andadas, o más bien a las andanadas, poco después. Lo poquito de independencia que les quedaba lo barrió Cánovas en 1876 al vencer de nuevo con su ejército español al ejército vasco de Carlos VII. Tras una breve recuperación de la independencia –en fecha y circunstancias desconocidas, todo hay que decirlo–, volvieron los irreductibles vascos a perderla, esta vez en 1937 ante las bayonetas del ejército español, en concreto de las Brigadas Navarras, bajo el mando de Franco. Desde entonces, los heroicos gudaris no se dan respiro en su empeño de recuperar la independencia cromañónica, para lo cual llevan causadas, en viril combate frente a frente, casi mil bajas al ejército invasor.

Junto a la irreductible aldea vasca está la no menos irreductible aldea catalana, conquistada por los españoles el 11 de septiembre de 1714, aquella sangrienta fecha que, cual la caída de Troya o el hundimiento de la Atlántida, ha pasado a los anales sobre todo por la inflamada proclama con la que el caudillo independentista y experto en fugas Rafael Casanova arengó a los barceloneses, envuelto en la bandera estelada, para que acudieran a los baluartes a defender con su vida “la honra y la libertad de los Països Catalans frente a la invasión española. ¡Visca Catalunya lliure! ¡Visca la República! ¡Mori España!”. O algo así. Los sedicentes sucesores de Casanova, el muertito resucitado, mantienen encendida la antorcha de la resistencia exponiendo sus vidas en audaces operaciones en la retaguardia del ejército invasor, sobre todo derribando toros de Osborne. Herederos también del gusto por las proclamas, explican con viriles palabras el objetivo perseguido con sus acciones taurófobas: “Cada vez que un símbolo español sea alzado, será abatido sin contemplaciones por los patriotas catalanes como muestra de nuestra voluntad irreductible de defender a ultranza nuestros derechos nacionales”. La última acción de estos irreductibles ha tenido como objetivo el toro que se alza en el Bruc, lo cual es especialmente comprensible dado el carácter simbólico de dicho lugar, en el que los patriotas catalanes vencieron en 1808 al invasor español. O algo así.


Otro interesante asunto invasivo tuvo lugar por tierras de Nafarroa cuando al facha de Fernando el Católico se le ocurrió echar de Pamplona a la dinastía francesa de los Foix-Albret. Los navarros defendiéronse bravamente al grito de ¡Gora Euskadi askatuta!, pero se vieron finalmente superados por los invasores castellanos, entre los que se destacaron los guipuzcoanos, que imploraron a la reina de España la incorporación a su escudo provincial de los cañones capturados en la batalla de Velate (¡Ké falta de konzienzia nazional baska, karamba!), lo que sucedió durante medio milenio hasta que fueron eliminados por los peneuvistas en 1979 para así legar a las generaciones venideras una historia baska como Sabino manda.

Otros que están brillando últimamente en esta entretenida competición de rastacueros unidos jamás serán vencidos son los célticosuevos, voluntariosos reivindicadores de esencias galaicas milenarias inventadas anteayer. Hasta ahora, para sus argumentaciones antiespañolas lo mismo les han servido los castros de la Edad del Hierro que el Regnum Sueborum de Andeca y Sisegutia o la conquista de los inevitables Reyes Católicos. En el primer caso, el invasor se apareció bajo la forma de romano imperialista, primer avatar del centralismo español. En el segundo, fue el fascista de Leovigildo el que arrebató la independencia a los gallegos a pesar de la resistencia de Malarico, el candidato del BNG. En el caso de Isabel y Fernando todo argumento sobra, pues su sola mención ya evidencia que la razón estaba del otro lado. Pero parece que Astérix se les está quedando corto, por lo que ahora van de espartaquistas, pero no de los de Rosa Luxemburg, sino de los de Kirk Douglas: ahí está, para demostrarlo, el estupefaciente video electoral imitando la famosa escena de la película de Kubrick en la que todos los esclavos se identifican como Espartaco para evitar su captura por los romanos. ¡Eu son Anxo Quintana, carallo!

Pero no acaba aquí la competición por ver quién es más Astérix que nadie. Ahí está Al-Andalus, esa vieja nación musulmana nacida del plebiscito celebrado a orillas del Guadalete y posteriormente sometida a sangre y fuego por los cristianos norteños. Desde entonces gimen los andaluces bajo la opresión española. Según informaciones contrastadas, el califa Chaves, inspirado por los altos principios de la Ley de Memoria Histórica, está estudiando reclamar al gobierno de Ibarretxe el resarcimiento de tantos siglos de opresión provocados por Diego López de Haro y Lope Díaz de Haro, entre otros Señores de Vizcaya, por su principal participación en la conquista de Al-Andalus desde las Navas de Tolosa en adelante.

Luego están los canarios, invadidos por los godos peninsulares, naturalmente, aunque llame la atención que ninguno de los defensores de la canariedad de la Nación Canaria, tambien definida en sus textos doctrinales como Nación Archipielágica y Atlántica, tenga precisamente pinta de guanche.

Si bien no suele recordarse, también se padece la asterixitis por tierras levantinas, pues no deja de haber quienes explican que el Reino de Valencia, hasta entonces independiente, fue vencido y conquistado por España en la batalla de Almansa en 1707.

Regresando al norte, los asturianos, antaño orgullosos de que “Asturias es España, y lo demás, tierra conquistada”, ahora están descubriendo, gracias a la impagable labor de las elites intelectuales izquierdistas, que son un pueblo celta conquistado por los castellanos que les impusieron su lengua e intentaron extirpar la suya autóctona, de origen igualmente celta, antes llamada bable (para ser exactos, bables, en plural, pues son más de uno) y ahora llamada asturianu, que es más académico.

Muy parecido es el caso de sus vecinos cántabros, recién llegados al conocimiento de haber sido igualmente conquistados. A esta concienciación ha ayudado no poco la astracanada de las Guerras Cántabras que se celebra desde hace unos pocos años en el Valle de Buelna, en la que ha participado alguna vez Miguel Ángel Revilla disfrazado de Asuranceturix y que ha sido declarada recientemente Fiesta de Interés Turístico. No ha sido pequeña la polvareda levantada con ocasión de la propuesta de erigir una estatua de Marco Vipsanio Agripa, pues los conquistaditos locales –sabedores de que sus genes provienen directa y exclusivamente de Laro y Corocotta, como lo demuestra, entre otras cosas, la lengua que hablan, sin duda céltica– lo han considerado un agravio de calibre similar al representado por la estatua santanderina de Franco y la santoñesa de Carrero Blanco, otros dos invasores intercambiables por César Augusto y el mencionado Agripa. Por si algún lector malicioso cree que el suscribiente exagera, vaya por delante la noticia de que en los mercadillos locales pueden encontrarse unas simpáticas camisetas ilustradas con la imagen de un mozalbete uniformado de revolucionario de fin de semana (pasamontañas, pañuelo palestino y tirachinas) enmarcado por el lema “¡Kantabria libre! Invadidos seguro; sometidos jamás”.

En fin, lo único que parece sacarse en limpio de toda esta colorida historia de invasores e invadidos es que no habrá más remedio que admitir que los odiados castellanos, esos españoles irremediables, culpables de todo mal y blanco de todas las recriminaciones, lejos de ser los seres despreciables que presentan todas las mitologías separatistas, han demostrado ser unos fabulosos superhombres, capaces de vencer una vez tras otra, aun siendo minoría en el conjunto de la población nacional (perdón, estatal), a todo el que se les ha puesto por delante.
Lo que quizá debiera provocar alguna reflexión a tanto aprendiz de Asterix que anda por ahí suelto.

jueves, 26 de febrero de 2009

Iñaki Ezkerra: El "ciudadano" Yañez

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Nuestro amigo Iñaki Ezkerra dedica hoy su artículo en La Razón a un compañero nuestro, al "ciudadano" Pablo Yañez, con quien ambos hemos compartido muchos momentos, ideas e ideales. Ya hace varios días publicamos un interesante análisis de Ezkerra sobre la complicada situación en el País Vasco, y sobre cuál sería realmente la opción más adecuada para contribuir a la victoria del sentido común, la paz, las libertades, y el respeto a la Constitución. Opción que, a título personal, también comparto en este caso concreto, y que con toda probabilidad también sería aplicable en Galicia.


El «ciudadano» Yáñez

Su gesto llega cuando uno ha dejado de creer en tantas cosas y, sobre todo, en tantas personas

Tiene ahora diecinueve años y fue con dieciocho el candidato más joven de nuestro país en las últimas elecciones generales. Se llama Pablo Yáñez y es también el secretario de la Federación Norte de España del partido Ciudadanos. El sábado pasado dio un valiente paso adelante que –me imagino– le habrá costado una buena bronca. Ocurrió durante el acto que había convocado en Bilbao la Plataforma por la Libertad de Elección Lingüística. Sin encomendarse a nadie, se dirigió a los medios de comunicación y pidió públicamente el voto para Antonio Basagoiti en los próximos comicios del 1 de marzo. Pablo Yáñez, el ciudadano Yáñez («ciudadano» en el doble sentido de la expresión) no sólo justificó su posicionamiento por que su formación política no se presentase a las autonómicas vascas sino que quiso ir más lejos aún. «Me parece evidente –dijo en sus declaraciones– que el cambio que necesita Euskadi pasa por unos buenos resultados de Basagoiti y yo no me habría perdonado nunca que mi partido le quitara al PP vasco quinientos votos que ahora puedan servirle para tener un parlamentario más en la Cámara de Vitoria».

Con sólo diecinueve años y perteneciendo con una convicción admirable a un partido modesto que no es el de Basagoiti y que no da poder sino trabajo o disgustos, Pablo ha entendido muy claramente lo que no parecen entender algunos personajes que le llevan un montón de años; que militan en el propio PP; que han cobrado siempre y que ahora llaman surrealistamente «principios» a hacer todo lo posible para que su partido se arree una galleta en las próximas citas electorales. Pablo Yáñez ha entendido lo que se juega en esa consulta en la que a Iberretxe le han lobotomizado a la aldeana –esto es, metiéndole la cabeza en el microondas de un batzoki– para que no hable del referéndum y en la que todos los nacionalistas andan conjuradillos, haciendo como que silban y miran hacia otra parte, para así, a lo tonto, a lo tonto, sacarle a Patxi López un Eusko-Estatut con sordina. Cuando se habla del País Vasco no hay otro principio que el de tratar de evitar ese final.

Hablemos de principios, bien. Los principios no son algo que nadie posea como una patente ni un atributo esencial sino algo que se conquista día a día y que podemos perder en cualquier momento como la condición de demócratas o la gracia divina para los cristianos. Ya el mismo hecho de identificarlos con determinada persona y de tratar de sustraer a ésta de toda crítica supone incurrir en una perversión. Y es que hay quien confunde los principios con la chismosa y frívola letra negrita de los nombres y apellidos, que a menudo es lo contrario. Hay que desconfiar de todo aquel que pretende su monopolio y los invoca para darle con ellos en la cabeza al vecino. Los principios no son algo que se exhibe y se usa como arma arrojadiza sino algo que nos hace mejores. Para mí, principios tiene el ciudadano Yáñez –«ciudadano» en todos los sentidos–, pues tener principios es también tener una escala de los mismos y él ha sabido anteponer los generales a los de su grupo. Su gesto llega cuando uno ha dejado de creer en tantas cosas y, sobre todo, en tantas personas. No es habitual un gesto tan generoso como ése en un mundillo tan mezquino como el de la política. Que no olviden sus compañeros de militancia que son este tipo de gestos los que hacen del suyo un partido especial.

Nota del Blogger: No lo olvidamos, Iñaki. Estoy orgulloso de tener compañeros así, y de contar con cronistas como tú. Un abrazo.

miércoles, 25 de febrero de 2009

Lazkao: Una gota de ira en un mar de miedo


Este es el título que hoy aparece en EL PAIS, cuando recoge la noticia del ahora llamado "héroe de Guipúzcoa". Héroe que, a estas horas, ya ha tenido que abandonar su localidad, Lazkao (o Lazcano, en castellano), ante las presiones y amenazas de sus convecinos.

Hoy, yo también soy
Emilio. Por cierto, Emilio es hijo de un ex concejal del PSE en Lazcano al que una bomba de ETA acaba de destrozar su casa: “No hay solución: ojo por ojo diente por diente, hijos de puta”.



Desde aquí ni apoyamos la violencia ni la pretendemos fomentar, tan solo entendemos la situación emocional crítica que tiene alguien que ha perdido su casa a consecuencia de una bomba, y queremos trasladarle nuestra solidaridad. Si queréis apoyarle, os recomiendo visitar el blog que canaliza las ayudas y apoyos, tanto económicos como morales a Emilio Gutiérrez.

ANEXO: añado aquí el excelente y valiente artículo de Francisco Quevedo, publicado en EL CONFIDENCIAL.

El héroe de Lazkao

Partiendo de la base de que nadie debe tomarse la justicia por su mano, y de que ese es un comportamiento reprobable, ¡hombre!, debo reconocer que la imagen de Emilio Gutiérrez liándose a mazazos con una de las sedes de la pandilla de canallas que inexplicablemente sigue abierta pese a la orden judicial de cierre que afecta a todas las herriko tabernas, invita a exclamar un ¡ole tus coj…!, y a aplaudir la acción aunque solo sea de manera momentánea porque luego la razón nos dicta cordura. Vaya esto por Emilio, a quien no conozco, pero de quien admiro su valentía, como admiro la de todos aquellos vascos que viven sometidos a la dictadura del terror del nacionalismo violento, y a la no menos amenazante dictadura de la complacencia del nacionalismo gobernante. En Euskadi no existe democracia, y al no existir democracia tampoco existe Estado de Derecho, porque no puede haber ni democracia ni Estado de Derecho cuando un porcentaje muy elevado de la sociedad vasca -ayer me hablaban de un concejal del PP al que le han recomendado que duerma cada noche en un sitio y deambula de casa en casa de amigos y familiares- malvive atemorizada por la amenaza fascista de los violentos y la no menos fascista de la exclusión por parte del poder.

El gesto de Emilio no es más que la manifestación de la rabia contenida durante décadas. Inexplicablemente la sociedad vasca ha reaccionado siempre con una serenidad y un sentido común casi beatificables ante la permanente amenaza y extorsión etarras. En otros países donde el terrorismo ha sangrado la convivencia, el ojo por ojo se ha manifestado enseguida como reacción ante la violencia. Aquí no. Aquí se ha aguantado estoicamente. Muchos simplemente nos hemos ido de allí. Otros se han quedado y han dado un voto de confianza a la democracia y a la Justicia. Pero lo cierto es que ni la democracia ni la justicia han conseguido grandes avances, y el fascismo nacionalista sigue campando a sus anchas como lo demuestra el hecho de que pese a su prohibición siga habiendo locales de reclutamiento de terroristas y violentos en las calles del País Vasco, y de que las personas de bien vivan bajo la amenaza y la provocación permanentes de estos hijos de p… (pido perdón a las meretrices, que no son responsables de los actos de estos vándalos cavernícolas). Por eso hoy todos somos un poco Emilio Gutiérrez, y en el fondo nos hubiéramos puesto en su pellejo y hubiéramos arremetido con toda nuestra rabia contra ese local de adoctrinamiento nazi.

Las calles del País Vasco siguen siendo un territorio peligroso para ciertas actividades. No hay acera, plaza o camino en el que no haya dejado su huella de sangre algunos de los violentos, y que no esté ocupada por esos secuaces que practican el fascismo excluyente. Hace unos días, la portavoz del PP en el Congreso, Soraya Sáenz de Santamaría, sufrió en persona la amenaza y el ataque violento de estos demócratas de metralleta y bomba lapa, y me decía que le hubiera gustado remangarse y liarse a gorrazos con estos energúmenos, pero que se lo impidió su escolta -con bastante sentido común, por otra parte-. Pero a veces lo que te pide el cuerpo no es aguantarte, sino responder a su amenaza y hacerles saber que ni se les tiene miedo ni se les va a permitir campar a sus anchas, que algún día acabaremos con ellos y con su política de muerte y destrucción y la libertad será la que se haga con las calles de Euskadi. Les diré algo, el domingo hay una oportunidad de mandar al nacionalismo al abismo de la soledad. Los no nacionalistas están haciendo una campaña valiente para sacar del poder a Ibarretxe y su ristra de planes soberanistas.

Claro que hay diferencias entre quienes se presentan por primera vez con un discurso antinacionalista poco creíble en quien hasta hace poco compartía mesa y mantel con el nacionalismo y que ahora se deja mimar por la extrema derecha (UPyD), aquellos que no dicen a las claras lo que quieren para el País Vasco porque se empeñan en dejar una puerta abierta a gobernar con el nacionalismo y a una nueva negociación con ETA (PSE), y quienes se han presentado a estas elecciones como la única alternativa constitucional posible al nacionalismo, con candidatos que tienen mucho que ver con la mayoría de la sociedad vasca, moderna, dispuesta a combatir la sinrazón con su trabajo y su amor a la tierra en la que viven, desde el diálogo constructivo y la firmeza de los principios (PP). Emilio nos ha demostrado que es posible luchar, que esa rabia contenida hay que saber encauzarla hacia la derrota política del nacionalismo, el que mata y el que mira para otro lado, pero que quizás sea este el momento en el que la sociedad vasca esté empezando a salir de su letargo y se muestre dispuesta a un cambio que parecía imposible. Emilio es un héroe, no porque se liara a mazazos contra la herriko taberna, sino porque no les ha tenido miedo, y ese es el primer paso para vencerles.

martes, 24 de febrero de 2009

I. Ezkerra: 'El argumento del despilfarro'




El gran argumento que hoy puede quitarle votos al PSOE es el despilfarro, así como el gran argumento que se los quitó en el 96 fue la corrupción. Si nuestro defecto nacional es la envidia, nada hay que jorobe más a un envidioso que el otro viva bien, y más que utilice el poder para vivir mejor. Eso el envidioso no lo perdona. Eso es que le saca de las casillas: el coche de Touriño, el despacho de Bermejo, el chalé «ministerial» de la familia Narbona, el jardín zen de Bibiana.

Al español medio del 96 le importaba un huevo el GAL como al de hoy le da igual la resurrección de ETA o que cuatro desgraciados tengamos que andar con escolta en el País Vasco; que exista discriminación lingüística o que el Gobierno no sepa qué hacer con la crisis. Tampoco este último argumento es definitivo porque el sentimiento de la envidia es muy primario e irracional. No se basa en el afán de que la crisis se solucione, sino en el de que afecte a los demás. No es deseo de que todos vivamos bien sino de que viva mal el paisano. Por eso Pepiño hacía tanta demagogia con los «barrios ricos» en las generales. Por eso hay que mostrar la verdad del cambio socialista. Carmen Calvo creía que «el dinero público no es de nadie». Éstos creen que es suyo.


Publicado en LA RAZON.

lunes, 23 de febrero de 2009

Encuestas preelectorales

Lo bueno de las democracias, es poder cambiar las cosas que van mal, cada 4 años, por medio del sufragio popular. En paz y libertad. El día 1 de marzo, vascos y gallegos se juegan su futuro próximo con repercusiones para toda España. Según las encuestas serias hechas, se nota una tendencia del PP, próxima al gobierno en Galicia y un cambio de gobierno constitucionalista en el País vasco. Sin descartar sorpresas posteriores, tal resultado sería, en general, propicio para la paz, estabilidad y progreso para ambas autonomías. Falta hace un cambio para afrontar la recesión económica de España. (Vistazoalaprensa.com).

La ocasión es histórica, y nadie debería estropearla. Por favor, que nadie estorbe la llegada del cambio político en el norte de España. Es una ocasión histórica.


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